La Poderosa


La pelota crece, esperando generar esperanza by hastalavictoriasiempre
9 junio 2009, 3:15 pm
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FP+Tucumá[1]..

Los minutos pasaban y Carlitos, Miguel, Coco y Tubi parecían cada vez más ansiosos por comenzar la práctica del sábado en Yerba Buena, mientras se preguntaban si el cambio de horario podría haber sido el causante de las tardanzas. Un mini-partido de Fútbol Popular fue el antídoto ideal para apaciguar la efervescencia del grupo reducido que esperaba por el resto de los compañeros. En eso, llegó Mochi, después de haber sido cuestionado su esporádico compromiso unas semanas atrás. Los demás llegaron poco a poco. Antes de empezar con el entrenamiento, hubo tiempo para la charla y se planteó cómo hacer para que Mochi se involucre sostenidamente. Entonces, surgió la propuesta de intentar armar una liga en Tucumán, en la que todos participen y realicen su aporte, porque toda diferencia de edad, altura, o cualquier otra, siempre se puede igualar haciendo. El acuerdo fue unánime.

Comenzó un nuevo partido, pero a los pocos minutos se tuvo que interrumpir. Esta vez fue por una buena noticia: se sumaron dos nuevos compañeros y entre Miguel, Tubi y Carlitos se encargaron de explicarles cómo y para qué se juega Fútbol Popular.

FP+Tucumá[2]..Volvió a rodar la pelota. Fue un lindo encuentro y, tras una jornada intensa, muchos de los que no pudieron estar a las 15 plantearon en la ronda que se les complicaba juntarse tan temprano porque todavía a esa hora no habían terminado de almorzar. Por lo tanto, se consensuó empezar a las 16. Hace unas semanas se había decidido adelantar la práctica por el frío y la práctica llamó a la reflexión una vez más para seguir ajustando el rumbo. La solución hace equilibrio entre el almuerzo y el frío. Porque de eso se trata, de ir caminando y haciendo el camino sin dejar de pensar en el destino, que se va fabricando para que nadie esté destinado. Por eso, ahora hay nuevo horario y nuevas caras que seguirán construyendo Fútbol Popular en Campo Norte.



ATAJO CAMINO A LA ACCIÓN Y LA REFLEXIÓN by hastalavictoriasiempre
27 mayo 2009, 7:49 pm
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Ronda Fútbol Popular, Tucumán

La semana pasada los pibes del Fútbol Popular de Yerba Buena habían decidido que el entrenamiento de los sábados se adelantara: Si terminamos tarde, se empieza a poner oscuro y hace mucho frío, ¿por qué no venimos de tres a cinco? Es que en el otoño tucumano, cuando se acercan las seis de la tarde, el sol baja entre los cerros y el frío sube. El argumento fue irrefutable. Quizá Oreja y Rodrigo se hayan sumado como nuevos compañeros porque este sábado nos encontramos antes que los anteriores o porque los chicos se ocuparon de convocar para que cada vez seamos más los que toquemos la pelota al calor de la transformación popular.

Ponemos las reglas entre todos para jugar bien. No hay árbitro porque somos nosotros los que hacemos respetar las reglas que ponemos, y sabemos cuándo nos hacen un foul y cuándo no. Jugamos varones y mujeres todos juntos, explicaba la ronda, en la que Ale, con su corta edad y su larga experiencia en el Fútbol Popular, había tomado la palabra inicialmente. Movió Coco y empezó el partido. Oreja y Rodrigo habían participado en poner las reglas y sabían que son los jugadores los que cobran las faltas, pero no es lo mismo pensar y decir que poner en práctica. El primer problema fue cuando lo tocaron a Oreja y se quedó esperando a que un juez bajara desde las alturas celestiales para cobrar el foul. “Acordate, no hay árbitro”, le aclaraban sus compañeros. Oreja escuchó y más tarde cobró.

Fútbol Popular TucumánDespués de una jugada bárbara, Tubi habilitó a Carlitos que definió con tranquilidad. Jorge fue a buscar la pelota y quiso sacar, pero se dio cuenta de que no quedaba nadie en el arco: ¿A quién le tocaba? Era el turno de Rodrigo. Yo soy el único que todavía no fue, pero a mí no me gusta atajar, contestó. A pesar de que pudo haberse hecho pelota, el partido se hizo ronda con la pelota como eje. Habíamos dicho que íbamos un gol cada uno, insistía Jorge. No nos gusta atajar a todos, pero todos queremos jugar también y necesitamos alguien que vaya al arco, fundamentaba Ale. ¿Chango, vos estuviste de acuerdo en ir un gol cada uno?, preguntó Miguel, uno de los más grandes. Rodrigo miraba la pelota y pensaba, mientras los demás esperaban su respuesta. Pasaron unos segundos de duda. Luego expresó su acuerdo, asintiendo con la cabeza. Puso la pelota en el medio y se fue corriendo a defender su arco. Así funciona el Fútbol Popular, intentando, juntos, ser coherentes entre lo que pensamos y lo que decimos, entre lo que decimos y lo que hacemos, entre la acción y la reflexión, respetando las decisiones colectivas y teniendo claros los motivos que le dieron origen. Así funciona La Poderosa.



La Victoria tiene nombre de mujer by hastalavictoriasiempre
12 mayo 2009, 4:14 pm
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latinoamerica

Carlitos estaba en el campito desde temprano, pateando las ansias de esperar por sus compañeros de Fútbol Popular en Yerba Buena. Antes de las 18 también llegó Ale, y se armó una divertida jugada de pases. Tucu a tucu, fueron llegando los demás.

En la ronda para poner las reglas del partido surgieron distintas propuestas. No vale insultar, “porque no está bueno jugar con nerviosismo por una agresión verbal”, fue la sugerencia inicial de uno de los chicos. Por lo tanto, si alguien dice una mala palabra, se cobra falta. No vale barrer, “porque nos podemos lastimar y de esa forma tendríamos un compañero menos para disfrutar del próximo sábado”, se le ocurrió a otro, en beneficio de todos. El gol de Sofi vale doble, “para que participe más, porque recién está empezando a jugar al fútbol”, fue el consenso general.
 
Arrancó el partido. Tubi que toca con Miguel. Darío se la pasa a Osvaldo. La pelota queda para Sofi, que lo ve libre a Ale. Ale parece volar por la punta. Se apresura y hace la individual. Elude a dos; casi se lleva por delante a Sofi y anota acariciando con precisión. La emoción se apodera de su rostro. Corre con los brazos en alto, hasta que el festejo se convierte en reclamo y posteriormente en ronda. Todos se quedan mirando a Ale, con cara de reproche. Ale se queda mirando a todos, con gesto de sorpresa, como preguntándose: a éstos qué les pasa. Entre todos coinciden en que hizo el gol, pero también en que la jugada era clarísima, y se la tendría que haber pasado a Sofi, que estaba sin marca. Ale se justifica afirmando que no soltó la pelota porque Sofi no sabe jugar. Entonces, Miguel define con clase y simpleza, poniéndose en el lugar de su compañera y en los ojos de su compañero, y dice que, si no se la pasa, ella nunca va a aprender a jugar.

Sólo unos breves segundos de reflexión le alcanzaron a Ale para reconocer que se estaba dejando llevar por la competencia y no por el compañerismo y el juego en sí. Sonriendo, le pidió perdón a Sofi y alcanzó la pelota para que pueda continuar el partido. Sofi empezó a entrar en juego. Con el correr de los minutos y de la confianza, creció su participación, como creció la de muchos compañeros y compañeras algún tiempo atrás, como un proceso natural del Fútbol Popular. Generando juntos ideas integradoras, que nos permitan ser parte y desarrollarnos como individuos en un marco colectivo, poco a poco irá creciendo nuestro equipo y un día podremos vivir en un mundo donde todos jueguen y ninguno mire. Donde todos hayamos tenido la oportunidad de aprender y entonces sí, realmente, todos los goles tengan el mismo valor.



A hora la ronda del Fútbol Popular by hastalavictoriasiempre
29 abril 2009, 8:01 pm
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ronda3Un nuevo sábado de fútbol en el campito popular de Yerba Buena. El juego estaba bonito, la práctica tranquila, al igual que el clima de la tarde. Ale tocaba con Sofi. Miguel gambeteaba a Carlitos, pero chocaba contra Darío. Bebi la recuperaba y asistía a Mariano, que se la pasaba a Osvaldo, taquito y Tubi quedaba desparramado por el piso después de la gran definición de Elías. Jorge la iba a buscar adentro del arco para sacar. Hasta que apareció Mochi, que quería sumarse a alguno de los dos equipos. Con el partido, las pulsaciones iban más rápidas que el reloj del recién llegado. Las respuestas fueron inmediatas: que no juegue para ninguno. Así estamos bien. Vamos parejos. Llegó a cualquier hora. Es muy morfón.

 

La negativa no tardó en volverse ronda y la ronda en discusión en busca de consenso. Si bien en principio la argumentación era matemática y se basaba en el posible desequilibrio del encuentro, luego derivó en temas de horarios y de respeto por el compañero. Además, hubo reclamos sobre alguna reacción y también sobre formas de jugar individualistas.

 

reloj5Cualquiera puede tener un problema y faltar o llegar tarde, pero éste es el espacio para plantearlo. Para eso, nuestro fútbol es popular, lo hacemos entre todos y para todos. Por eso, necesitamos que participemos en conjunto, porque, colectivamente, es más fácil encontrar soluciones. La reflexión se hizo larga y sustanciosa. Al igual que cuando alguien la saca sobre la línea, la connotación mala del rechazo siempre puede transformarse; se volcó en aprendizaje. Mochi escuchó, aceptó los reproches y reconoció que había llegado tarde, que es un poco calentón y que a veces le cuesta soltar la pelota. Del error, la crítica y la autocrítica, se construye y nace el compromiso. Ese compromiso que esperamos de Mochi el próximo sábado en Campo Norte a las 18 clavaditas. Para seguir jugando en equipo.

 



Uno para todos y todos para uno by hastalavictoriasiempre
14 abril 2009, 1:35 pm
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Uno para todos y todos para uno

 

Hacía tiempo, preveía que pronto no podría seguir viniendo los domingos a los entrenamientos en Campo Norte y eso lo tenía preocupado, algo desganado quizá y hasta con una sonrisa distante de sus sueños, tan futboleros como populares. Aun en la certeza poderosa de que somos todos para uno y uno para todos, afirmada y confirmada desde que decidió sumar a este grupo, Ale solamente había comentado su problema de horarios con algunos compañeros, en un equipo que justamente invita a cuestionar lo establecido, replantear las reglas, pensar ideas y consensuar.

El móvil personal se hizo colectivo inicialmente en la reunión de vecinos en Yerba Buena. “Sería injusto que no pudiera seguir jugando. Desde que nació el Fútbol Popular en Tucumán, Ale es uno de los más comprometidos”, enfatizó una de las madres, que sabe moverse sin la pelota. “Habría que ver si se puede cambiar el día, si todos pueden”, proponía otra voz que, tal vez contagiada por Ale, se alistaba para agregarle mate cocido y tortas fritas a las tardes venideras de Fútbol Popular.
 
Ale de Yerba BuenaEl fin de semana hubo merienda. Y después, a poner las reglas y a jugar. Luego de un partido con años sumados sin dividir, en el que los bajitos fundieron edades con los altos, llegó la ronda de reflexión y a Gonchi se le ocurrió que se podía multiplicar las prácticas, con dos grupos, para que los chiquitos pudieran jugar a la altura de las circunstancias y los no tan chicos pudieran patear sin grandes cuidados. Distintas opiniones fecundaron argumentaciones y nacieron así, inesperadamente, las dos categorías del Fútbol Popular de Campo Norte.

Mientras tanto, Ale, algo inquieto y titubeante por el asunto que tanto lo angustiaba, se decidió a sugerir el cambio de día, porque si bien no podrá estar los domingos, no quiere dejar el Fútbol Popular. Entonces, la decisión fue unánime: “Ale tiene que seguir jugando”. Cambiemos a los sábados, para que nadie se quede afuera, decidieron las voces del Fútbol Popular en Campo Norte. Y así, tan simple, surgió un nuevo consenso: se modificó el día de entrenamiento para que, otra vez, ganemos todos.

 

 



Arcos de triunfo by hastalavictoriasiempre
30 marzo 2009, 7:32 pm
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tubialarco

 

Tarde plena de Fútbol Popular en el aire amistoso de Campo Norte. Después de la clásica ronda para acordar las reglas, entre las dos escuadras, al compás de los lápices que escriben la futura historia tucumana, los chicos disfrutan de un partido intenso, que parece clase de lengua, cuando nos sentimos sujeto, y parece clase de matemática, cuando aprendemos a dividir lo que tenemos para multiplicar lo que soñamos. Pases, gambetas, abrazos, jugadas, centros y gritos de gol, hasta que, de pronto, el partido se detiene por un dilema inesperado que sorprende a todos.

 

Los arcos miden alrededor de 2,5 metros de alto y 5 de ancho, y el que ataja es Tubi; gran guardameta, de baja estatura. Apenas mide un metro treinta, más o menos y, si le tiran la pelota por arriba, es imposible que la alcance. Ojalá pudiera Tubi volar a un ángulo tan elevado como vuela su imaginación cuando la suelta, pero ahí se impone la física, siempre antipática. Alguien observa ese punto. Y unos segundos después, todos observan ese punto. Hay que encontrar el modo de equiparar los tantos.

 

¡Él quiso atajar! -argumenta Lionel-.
¡Cambien de arquero! -propone Miguel-.
 

tubialarco2Tubi no dice nada. Y si no dice nada, dice algo. Pero lo dice sin hablar, porque apenas habla su rostro, fastidioso evidentemente por una derrota inminente. Los chicos en la ronda debaten y reflexionan para encontrar una solución colectiva ante una cuestión que no había sido tomada en cuenta en el consenso inicial. Tal vez, en otra ocasión hubiera bastado el complemento del trabajo en equipo, para que los defensores dispusieran especial atención en evitar los tiros del rival, de modo tal que el arquero no la viera entrar por arriba. Pero en este caso, la cuestión se planteó desde otra mirada. La pelota vuela todo lo que quiere. El travesaño no tiene pensado descender. Tubi quiere atajar. Y nadie quiere sacar una ventaja desleal. Se torna interesante la reflexión y se demora la resolución, hasta que Santiago, autor de los goles hacia Tubi, acepta la injusticia del caso y propone: “¡Pateemos por abajo changos!”. Unos se miran, otros asienten, y a jugar otra vez, al mismo deporte, en la misma cancha, con los mismos amigos, y con una regla más: cuando atajan petisitos, pateamos por abajo. Ahora sí entonces, Tubi se hace gigante, y lo agradece la red a su espalda, que ya no se liga casi ningún pelotazo.

 

Valga esta muestra gratis del Fútbol Popular en Campo Norte (Salta y Brasil, Yerba Buena), a modo de invitación para sumarse al colectivo, cualquier domingo, desde las 18.30, hasta que el sol se esconda tras el arco, siempre de triunfo, toque ganar o toque perder.

 

 



Las manos de mi madre by hastalavictoriasiempre
16 noviembre 2008, 10:35 pm
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madres

Un martes más, en la esquina del campito donde todas las semanas el fútbol popular entrelaza ideas y abrazos, ya no es un martes más. En Diagonal Norte, entre las paredes de una casa compartida, hoy también las madres se ponen la camiseta, no para jugar –por ahora-, pero sí para sumar miradas desde la experiencia y el compromiso.

Del activo grupo de mujeres que planean, aportan y proyectan, nació la iniciativa de generar fondos genuinos del barrio, con rifas que permitan generar un fondo común destinado a solventar las problemáticas comunitarias y los proyectos colectivos.
Pasó un sorteo, y dos también, pero lo importante es que poco a poco va creciendo la participación activa de todos en la organización del grupo vecinal, marcando metas, defendiendo un territorio y construyendo la identidad con la misma autonomía con la que pone las reglas de juego el equipo de fútbol que nació desde los chicos.

Hace un par de meses, las rondas semanales de reflexión para la acción eran hábito exclusivo de los pibes, que jugando a la pelota empezaron a cambiar la realidad. Ahora, las rondas se multiplican, se agrandan, se heredan a contramano, y orgullosas sacan pecho las madres, las vecinas, nuevos pilares de un empuje que es una masa, de masas.

Así también anda en la incubadora, por estos días, el taller de tejido comunitario, que será capacitación y emprendimiento barrial, mientras sigue aumentando su caudal el río de propuestas que marca el norte de la Diagonal, fortaleciendo al sur cada día un poco más.