La Poderosa


DIVERSION POPULAR by hastalavictoriasiempre
29 diciembre 2007, 3:43 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

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Quizá sea porque los autitos siempre chocan antes de llegar a destino, en pistas que en realidad no tienen destino. O tal vez sea que la vuelta al mundo no es tan grande como para abarcar a todos, en un mundo dado vuelta. O a lo mejor suceda que tantas luces nos encandilan para sentir menos el vértigo de la montaña rusa, entre tanto barco pirata, con el mareo propio de unas cuantas tasitas que nos obligan a cerrar los ojos y, entonces también, a despreocuparnos de los autos que chocan, los mundos incompletos y los laberintos del terror.

pdc1.jpgPor las dudas, seguimos apostando a recorrer los caminos sobre La Poderosa, con los ojos bien abiertos, para que la diversión sea Popular, como nuestro fútbol, como nuestra educación. Así, sujetos por los lazos de la lucha anónima y voluntaria, llegó otra parada imprevista en el camino del trabajo comunitario. Invitadas a modo de reconocimiento, por el esfuerzo de toda una temporada, las categorías menores del Fútbol Popular de la villa 31 de Retiro y de la villa 21 de Barracas compartieron el cierre de año junto al grupo de chicos de Educación Popular de Zavaleta, que sostuvo a lo largo de cada jueves del 2007 un espacio de recreación, juego y fantasía, que dio vida a títeres, abrazos, instrumentos y sonrisas, en una biblioteca que sigue incubando sueños.

pdc4.jpgTodos juntos, 50 chicos de 5 a 12 años de los tres grupos, disfrutaron una jornada larga e inolvidable en un parque de diversiones, que abrió sus puertas para que sigamos creyendo que no hay cerraduras inmunes a la fuerza del compromiso colectivo. Todo se resolvió como siempre, entre todos, desde el modo de viajar, algunos en tren y otros en colectivo, hasta la idea de resolver la comida con viandas compartidas, y la decisión de volver a casa, por supuesto a última hora, cuando ya el pelotero se había rendido, desinflado hasta el piso, y las tasitas pedían licencia.

De todos modos, lo conflictivo no fue la hora de volver, sino la hora de partir, cuando el agua amenazaba la salida, y una suspensión nos obligaba a postergar la visita hasta marzo. En Barracas, la espera se vivía bajo la llovizna, atrincherado el equipo en una esquina. En Zavaleta, los chicos iban cayendo a las corridas entre charcos al comedor, para empujar por un ‘sí, vayamos’. Y en Retiro, desde las 7 de la mañana, se especulaba con el pronóstico, a punto tal que a las 9, una de las voces más bajitas se animó a afirmar que “sí, llueve, está bien, pero sólo en Retiro, porque allá está re lindo”.

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No había varias opciones, sólo dos. Salimos o salimos. Y al final, decidimos que salíamos. Todos: Zavaleta, Barracas, Retiro y el sol. También, como para no salir, con semejante presión. Copamos el parque, y al llegar, Claudio advirtió: “Acá sí que, como dice la tele, el tiempo vale oro”. No paramos de reírnos, ni un minuto, ni en el show de magia, ni en el espectáculo de baile… Bah, algún minuto sí paramos. Entiéndase: cuando la ballena subió demasiado alto, cuando el barco pirata amenazó escupirnos, cuando el samba nos hizo temblar, cuando las hamacas se desubicaron de alto, cuando el cocodrilo nos mareó hasta el suelo y cuando el pulpo nos revoleó por todos lados. En resumen, eso sí, el balance fue positivo. “Estuvo muy bueno”, sentenció Lautaro, de Barracas, y su compañero Mario aclaró que “todo, salvo la montaña rusa, que parecía muy peligrosa…”. No por peligrosos, Johana manifestó que “todos los juegos estuvieron mortales”. Y vale como constancia, un cruce de comentarios entre Claudio y Leo, de Zavaleta, a la vuelta en el micro.

Leo: A mí me gustó cuando el mago desapareció del escenario y apareció en cualquier lado.
Clau: A mí también me gustó eso. Me pregunto cómo habrá hecho.
Leo: Sí, ¿no? ¿Cómo habrá hecho?.
Clau: En realidad, yo sé. El que apareció entre el público no era él, sino que era un muñeco disfrazado de él, con su voz repetida, ¿entendés?.
Leo: Sí.
Clau: ¿Esa fue la parte que más te gustó del día?
Leo: No, lo que más me gustó fueron todas las partes.

pdc8.jpgVolvimos juntos, como salimos, algunos en tren y otros en colectivo, pero con una sonrisa sellada en la cara, que no pudo evitar el pronóstico pesimista, ni el señor que se olvida de anotar a nuestros barrios en la guía T y en la diversión alambrada. “Este año, voy a ir todos los jueves a recreación”, concluyó Osmar, inflando con su compromiso nuestra esperanza. Sin ponerle precio al trabajo de base, seguimos adelante, demostrando y demostrándonos que luchando juntos, para que los pibes jueguen, difícilmente nos harán chocar en pistas sin destino. Y no habrá mundo que nos pueda ignorar.



A orillas de la utopía by hastalavictoriasiempre
19 diciembre 2007, 6:49 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

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Los pies no sentían la arena, mezclada con la utopía entre los dedos, y la mirada en la inmensidad del agua se desconcentraba en la conmoción de estar ahí unidos, por el esfuerzo del barrio, por la colaboración de los vecinos, por el compromiso de todos, por la fuerza de los pibes. Exactamente 41 caritas de Zavaleta, y 11 vecinos mayores, pisaron al unísono la playa de Mar Azul, algunos para conocer el mar y otros tan sólo para ratificar que, mientras no bajemos los brazos, no nos habrán vencido.
Los redoblantes reparados especialmente para la ocasión por algún padre, junto a las guitarras y la euforia de volver a un campamento, hicieron del viaje de ida un viaje en sí mismo, que nació el sábado a las 4 de la mañana, con despedida en el barrio y con códigos a respetar, claro. Bien lo sabe Mocola, que tras haber aguantado despierto la noche previa, se durmió en el micro habilitando al resto de la delegación a dibujarle un mapa con división política en cada cachete. Todo sonrisas, todo amistad, todo alegría, camino a Villa Gesell.

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Al llegar a Gesell, eso sí, recibimos una noticia inesperada: “El camping que reservaron queda en Mar Azul, como su nombre lo indica: ‘Mar-Azul’”. Tras 7 horas de viaje, el recorrido se estiraba entonces un poquito más, pero bueh, Gé se le va a hacer, buen motivo para gastarnos un rato y para reírnos de nosotros mismos, camino a una experiencia que hubiera sido igual en la Quiaca o en Tierra del Fuego. En pleno bosque, y a metros del mar que se extrañaba un año después del inolvidable San Clemente, se armaron las carpas, carpas para 65 personas que llegaron como respaldo al trabajo de los pibes de Zavaleta, un grupo de jóvenes que con su lucha despertó la reacción desinteresada desde el anonimato de más de 150 socios de La Poderosa, y de otras tantas manos anónimas. Así también, consecuencia del laburo barrial, aparecieron las bolsas de dormir para todos, los 200 panchos, los 6 kilos de aderezos, los 30 pollos, los 10 kilos de fideos, los 15 kilos de arroz, las 36 cajas de leche, los 18 sobres de cacao, los 100 sobres de jugo, la carne picada, la papa, la ensalada, los 8 kilos de puré de tomate, las cajas de galletitas, los alfajores, las gaseosas, las ojotas, el micro, el camping y el empuje fervoroso de tantos voluntarios, que no planean, vuelan.

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Parecía imposible esta vez. La aguja del tanque de nafta temblaba en zona roja, en el epílogo de un año con demasiados baches, pero al ir La Poderosa siempre detrás del barrio, no hay modo de frenar cuando el barrio va para adelante. Por eso, los pibes de Zavaleta pisaron la playa, pasado el mediodía del sábado. “Palo, palo, palo, palo bonito, palo eh, eh-eh-eh, ¡vamo’ a la playa otra vez!”… Y que esta parte la escriban otros.
Porque nosotros no sabemos hacer letras la explosión de la caravana popular, tras la subida al médano, cuando apareció el mar poniéndole cierre al horizonte. Quién sabe con cuál palabra se explica esa locura que nos llevó a todos a salir corriendo desesperadamente hacia todos lados. No se puede narrar como si fuera algo narrable la cara de Nico corriendo por la orilla, hacia un costado y hacia el otro, para ir “hasta allá, donde están las cataratas, porque ahí, ¿ves?, allá lejos, vienen las cataratas, donde termina el mar y se cae todo para abajo”.

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No le alcanzaban los ojos. La cara de Nico tenía un gesto de felicidad que se estuvo gestando durante un año, desde aquella tarde previa al campamento en San Clemente, cuando reconoció haber mentido con su edad y no estar en condiciones de viajar. La sinceridad lo dejó afuera de aquel viaje, por ser justo con los demás compañeros de su edad, pero lo metió en el corazón de todos los que ahora nos abrazábamos con él adentro del mar, en una ronda de locura, de saltos, de amigos, de sueños, a la que el paco debiera temer. “Ohhhhhhhh, Zavaleeeeeetaaaaaaa…… Es un sentimientooo, no puedo pararrrrrrrrrr”.
Todavía nos cuesta entender cómo es que se resistía las ganas de cantar con nosotros, el guardavidas que nos tocaba el silbato cada dos por tres, cual murguero, pero envidioso. Vino el fútbol playero, el mate, la guitarra, y por allá, ¡un jeep! Inolvidable. zm12.jpgPor la onda de unos amigos espontáneos, la bandada de 41 blancas palomitas recorrió los médanos sobre enormes ruedas, poco antes de merendar. Y como dice Luis, “estuvo reee piloliiiita”.
Después, a ducharse, y a cenar. Pollo y arroz, como prólogo de los juegos nocturnos, que lejos de dar el nocaut de cansancio, colectivizaron el insomnio entre los valientes: escondidos padres y voluntarios por el bosque, Zavaleta se repartió en cuatro grupos a la búsqueda de diferentes cartas y, como símbolo del coraje que unió a los expedicionarios, quedó la imagen de Joaco, solo, encarando entre las ramas del lúgubre paisaje. Silencio catedrático. No más ruido que el vuelo de algún murciélago. Frío y oscuridad. Nadie con quién hablar, más que interminables árboles y sólo una presa escondida, que presenciaba –y disfrutaba- la escena. Joaco avanzaba, valiente, decidido, cazador, hasta que se movió una rama y su grito, destinado a él mismo, estremeció antes de la estampida: “¡Tomatelaaaaa, estoy todo cagadoooooo!”. Se fue. Corriendo.

azul8.jpgA madrugar el domingo, para aprovechar bien el día. Tras la derrota de Boca, que algunos siguieron desde temprano con una radio entre las carpas, el tío Pilo se llamó Pirlo, y la caravana arrancó para la playa otra vez. Hubo fideos con estofado al mediodía, y fútbol, y tenis, y mar, y mate, y música, y rugby, y muchas risas, hasta la hora de la cena. Una vez más, un grupo estuvo encargado de servir los platos, mientras otros preparaban la leña del fogón, que nos volvió a iluminar.
Sobre todo lo que vino a orillas del fuego, que también escriban otros. No se puede explicar el fastidio con el que llegábamos a esa ronda, después de 72 horas sin dormir, insolados y muertos de frío a la vez. Para colmo, la modorra se había apoderado de los cuatro grupos que debían exponer sus respectivos sketchs y la llama parecía extinguirse antes de empezar, pero entonces saltó Robin, para contagiarnos a todos con el Top Five del campamento, en “Mar Azulllllllllllll”, con tono cumbiero. Minutos después, un trensito poderoso de chicos y vecinos de Zavaleta giraba en torno al fogón, saltando y gritando. Atrás, la guitarra, los regalos, los proyectos, las lágrimas.

zm10.jpgAsí fue nuestro año, no pudo haber habido un gráfico mejor. Hubiera sido lindo un fogón redondito de principio a fin, pero no hubiese sido tan real. No fue fácil este 2007 para Zavaleta, ni para La Poderosa, pero con o sin aire, con o sin dolor, seguimos luchando y seguimos de pie, con mucho sembrado que nos impide caer y con mucho por sembrar que nos obliga a avanzar. Quizá por eso, el frío se hizo calor y la llama se levantó, regada de emoción. No sabemos si el 2008 será más lindo o más feo, más fácil o más difícil, más alegre o más triste. Pero pase lo que pase, será un nuevo año de construcción, porque esta lucha no tiene fin. Zavaleta va para adelante y esta moto lo sigue atrás, hasta la victoria siempre.

UN FOGON, Y 41 PODERES

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Otra vez nos veíamos las caras en penumbras ahí, llama mediante, para pensar en lo que pasó y en lo que va a pasar. Mucho más que dos días de campamento, se condensaban en un fogón que pretendía sellar un año cargado de emociones, de las lindas y de las otras. Fue el año del derrumbe de buena parte del barrio con sus rincones irrecuperables; de lesiones varias; del alejamiento de compañeros importantes; del adiós al Fútbol Callejero; de algún partido suspendido con los amigos de San Blas; de la represión a los vecinos por reclamar que se cumplieran las promesas de viviendas dignas… Sí, pero también fue el año de la consolidación de un grupo de amigos que saca el paco a los pelotazos; del debate que generó el consenso para que Mati representara al grupo en un viaje; de la creación de la Liga del Fútbol Popular; de las jornadas mensuales con partidos, comida, arte y amigos, hechas a pulmón; del conocimiento de la comunidad toba; de la charla cara a cara con el Goyco; de las tardes de teatro; de las manos de pintura; de las rondas de capoheira; de los jueves de recreación; de los miércoles de guitarra; de la duplicación de jugadores de Zavaleta; del arreglo de la canchita con el trabajo voluntario de los vecinos; de la mudanza importantísima de tantos compañeros; del nacimiento del equipo del Poli de San Blas con la ayuda de los pibes de Zavaleta; de la racha inolvidable de victorias en Piraña; del afianzamiento de los encuentros entre semana; del día en que un amigo tiró un paco porque se metió en un picado; de la presentación y aprobación de los proyectos que soñábamos para nuestro fútbol, nuestra murga y nuestra revista comunitaria; del acercamiento de los vecinos al corazón del grupo; del regreso del enano a vivir con su familia; y de tantas cosas más, que nos pusieron otra vez ahí, de cara a todos, de frente a un fogón.

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Y entonces nos pusimos a recordar, y una vez más, nos sentimos poderosos. Porque pese a todo, seguimos adelante. Porque pese a todo, seguimos soñando. Y porque pese a todo, se volvieron a encontrar los chicos de San Clemente, salvo 3 que no pudieron estar por fuerza mayor, más 21 compañeros nuevos, que le siguen poniendo nafta a esta banda de amigos, que pelea día a día por un barrio de Zavaleta mejor, lleno de alegría y lleno de proyectos.
Ahí, en la canchita de Iriarte, en el comedor de Nelly y en las tiras del barrio, chicos, padres y compañeros de La Poderosa hemos ido mamando de este grupo de pibes más grandes, que conduce la transformación, la existencia empírica de esos poderes que una y otra vez nos quieren negar, u ocultar. Y por eso, en una noche inolvidable, la última del campamento, llegó el reconocimiento a cada uno de ellos, un recuerdo y letras chicas que cayeron hechas lágrimas en el corazón del grupo, para resaltar los poderes que, por diferentes historias, cada uno nos ha enseñado a vislumbrar, para llenarnos de orgullo, de esperanza y de ganas de compartirlos con todo el mundo.

fogon.jpgCORE: El poder de jugar.
MATI: El poder de la legitimidad.
CHINO: El poder de sembrar.
ROBIN: El poder de sumar.
TATI: El poder de la frescura.
MAYRA: El poder del coraje.
TELEFENO: El poder de la solidaridad.
EZEQUIEL: El poder de la creatividad.
RONAN: El poder de la magia.
JOACO: El poder del regreso.
DANI: El poder de la ternura.
JONY PEQUE: El poder del corazón.
GERMAN: El poder de la paz.
IGNACIO: El poder del futuro.
BRIAN: El poder de querer.
SEQUI: El poder de crecer.
GUSTAVO: El poder de la unión.
FRANCO: El poder de la coherencia.
MOCOLA: El poder del contagio.
MIGUEL: El poder de la integración.
VICTOR: El poder de la espontaneidad.
CARLITOS: El poder de la ilusión.
SEBA: El poder de la esencia.
NICO: El poder del compromiso.
HORA: El poder de la constancia.
ARIEL: El poder de la madurez.
GUADA: El poder de la pasión.
MARIANO: El poder del tiempo.
TOTA: El poder de la personalidad.
FACU: El poder de los sueños.
NICO ARQUERO: El poder de la voluntad.
MAXI: El poder de la alegría.
JONY: El poder de la amistad.
ELISEO: El poder de la sencillez.
TOSHIRO: El poder de la actitud.
TORTU: El poder de la construcción.
LUQUITAS: El poder de la chispa.
CHEVECHA: El poder del refuerzo.
PELA: El poder del entusiasmo.
LUIS: El poder de la bondad.
FIDEL: El poder del compañerismo.



LA MAGIA DEL COMPROMISO by hastalavictoriasiempre
19 diciembre 2007, 1:24 am
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

maffi1.jpgSuele suceder que las pocas veces que se encuentran las grandes empresas y sus privilegios con los barrios marginados y sus inevitables consecuencias, no se trata sino de grandes campañas de publicidad, que en el largo plazo efectivamente resultan haber engrosado a esas marcas y a esos privilegios, pero a cambio sólo han ofrecido algún paquetito de alegría perecedera a esa marginación crónica de los barrios y a esas inevitables consecuencias, cada vez menos soportables.
Anualmente, miles de manos se unen milagrosamente con el fin de pintar un sol para los chicos, y al otro día, a dormir, como si tal magnifica muestra de solidaridad, masiva y mediática, no fuera motivada por pruebas suficientes como para detenerse a pensar que no pueden ser naturalizados, ni aceptables, los otros 364 días nublados que tienen al año tantas infancias latinoamericanas.

maffi2.jpgTal vez por eso, en La Poderosa no aceptamos las donaciones que exigen foto con los donantes, esencialmente porque acá no hay donantes, ni Papá Noeles, sino una masa de manos entrelazadas, anónimas y voluntarias, que van empujando la realidad hasta la utopía, ni más ni menos que por el compromiso social que nos hace seres humanos, y compañeros.
No se trata de rechazar hamburguesas importadas, para panzas vacías, con la firmeza que tiene la ideología y el pulso cuando la panza está llena, sino de pelear día a día, por demostrar que podemos tener iguales o mejores hamburguesas, sin negociar, ni alquilar, ni regalar nuestra identidad, nuestra libertad, nuestra palabra, nuestros valores y nuestro laburo comunitario.

maffi3.jpgTal vez por eso, un día de diciembre de 2007, se cruzaron los intereses de un restaurant de la Recoleta y los intereses de los vecinos de San Blas y Zavaleta; los intereses comunitarios. Sin convenios comerciales, ni fotos mediáticas, ni videos emotivos, ni propagandas racistas, los pibes más chiquitos del barrio pudieron cerrar el año con una merienda espectacular, de grandes hamburguesas, papas fritas, helado y gaseosa, ante la magia de un tipo que hace aparecer sonrisas con la misma facilidad que hace aparecer conejos. Y hubo fútbol en los televisores, y hubo música en el aire, y pelotas para todos, y hasta hubo un relato imaginario de un San Blas-Zavaleta, en la voz de un conocido relator, que puso la garganta y el corazón, desde el mismo compromiso y anonimato que pusieron lo suyo los vecinos del barrio, el restaurant de Recoleta y los viajantes de La Poderosa.

maffi4.jpgAhí, entre las tan pocas manos que mueven los hilos de la injusticia y tanto público saqueado de fiesta, apenas espectador del baile ajeno para sueños ajenos, existen personas, miles y millones de personas que tienen en sus manos el poder de cambiar el olor a mierda que nos ahoga. A ese vínculo, entre las personas que no son marca, que no son sistema, y que sobre todas las cosas, son personas, apostamos para unir las manos en pos de una Latinoamérica recontra latinoamericana, para todos.
De esa convicción y de ese encuentro, surgió el impensado cierre de año para los más chiquitos de Zavaleta y San Blas. Hubo excursión, levitación, disfraces, arte, fútbol, amigos y caras de felicidad, fuego que no será cenizas mañana, ni quedará en el olvido, porque cuando la lucha no busca publicidad, ni ventajas impositivas, ni medallas de altruismo, hay motivos reales para ilusionarse con la verdadera transformación.