La Poderosa


La Poderosa, por la senda del faro cubano by hastalavictoriasiempre
24 diciembre 2008, 4:35 am
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No había llegado el momento hasta ahora. Hicieron falta cuatro años, en el tercer viaje de La Poderosa, para encontrarnos en Argentina y de la manera que soñábamos con la revolución cubana, con el internacionalismo proletario que pregona la batalla de ideas, sentados en una misma mesa, pero no para darnos una palmada en la espalda, ni para recordar tiempos pasados. Para subirnos al Granma, otra vez.

No había razón de ser para que La Poderosa se pusiera a disposición de Cuba, con un vínculo preestablecido y con una misión específica, en la medida que no estuviera aceitada la moto, que no estuviera definido el rumbo. Desde este año 2008 que se va, La Poderosa no sólo mantendrá con Cuba su histórico e inquebrantable lazo de identidad, sino también un acuerdo orgánico de participación activa en la operativa del plan de alfabetización Yo Sí Puedo y la Misión Milagro, una estrategia para devolverle la vista a tantos que padecen cataratas, terigio y exclusión, una operación para devolverle la lectura y la vista, a las miradas que pretenden mandar a negro.

 

En un primer encuentro, en el Salón Ernesto Che Guevara de la embajada cubana en Buenos Aires, durante la reunión interprovincial de La Poderosa del mes de agosto se asentaron las bases para apuntalar ambos programas en cada una de las provincias por las que hoy anda este colectivo. Y finalmente, con la presencia física de un gran compañero cubano en la reunión interprovincial de noviembre, se rubricó el acuerdo, por lo cual en el verano se llevarán adelante los relevamientos necesarios en Zavaleta y en Córdoba Capital, para iniciar nuevos focos del Yo sí Puedo.

A su vez, tanto en Córdoba, como en Buenos Aires y en Yerba Buena, Tucumán, La Poderosa ha comenzado la convocatoria para facilitar el acercamiento de vecinos a los oftalmólogos correspondientes para determinar qué pacientes estan aptos de ser operados de la vista, con los médicos, el equipamiento y el espíritu solidario de la isla que funciona como faro de esta moto.

 

Cuando la motivación no está puesta sobre ningún escenario y el plan no incluye fotos, ni cholulaje, la prioridad no es la reflexión estéril de una historia abiótica, ni el debate enfurecido de mil cosmovisiones atrapadas entre libros, ni la adhesión compulsiva a elencos iluminados en las marquesinas del sector popular, ni la ametralladora de nombres y siglas que dicen ser más ‘política’ que el trabajo comunitario, o que la articulación interregional detrás de un mismo objetivo apartidario, o que el voluntariado anónimo que fortalece a los barrios sin asistencialismo, o que el desafío de volver a poner a la clase media de cara a la realidad de los pueblos más castigados, o que la ardua tarea de fortalecernos desde la base, o que la decisión política de generar conciencia antes que candidatos. Tal vez por eso, en más de una reunión semanal, se hayan priorizado las problemáticas territoriales ante la teoría que conduce al anclaje. Tal vez por eso, haya pasado un buen tiempo para que más y más compañeros se acercaran a la historia del Che, que es la historia de Fidel, que es la historia de Cuba, desde el sacrificio por la utopía, desde el único terreno fértil para una verdadera transformación. La muerte heroica del Che y la vida heroica de Fidel, no pueden entenderse sólo dentro de una biblioteca.

Hablar de Cuba, en La Poderosa, es hablar de compromiso, de solidaridad, de fortalecimiento popular, sin discursos envasados al vacío, ni falsas versiones de horizontalismo que sólo sirven para acostarse a dormir una siesta sin sudor, que no se parece a ninguna revolución. La articulación responsable demanda compromiso y la convicción de asumir la causa como propia.

 

Tal vez por eso, porque la causa cubana es nuestra causa, estos dos pasos junto a los compañeros cubanos en Argentina se presentan ya como los primeros, y solamente los primeros, de un inmenso camino que empezamos a recorrer hace cuatro años, alimentando el sueño de festejar el 50 aniversario de la revolución cubana con la certeza de que abocaremos nuestra vida a seguir celebrándola siempre, facilitando todos los canales necesarios para que fluya su enorme caudal de humanidad por cada arteria de América Latina.

 



NI ENCIERRO, NI APERTURA by hastalavictoriasiempre
1 abril 2008, 12:44 am
Filed under: Cuba va

El zócalo sobreimpreso en el nuevo canal de televisión, una palangana de pus hadadista que dio asilo a los grondonas y los gonzalezoros, lo dice bien clarito: “Llegaron los celulares a Cuba”. El subtitulo, por si acaso, lo refuerza: “La isla sigue afirmando su rumbo a la apertura”.

Hasta ahí, más de lo mismo. Putrefactos los oídos de escuchar hasta el hartazgo la palabra “transición”, poco han escuchado de la retractación, cuando Raúl anunció que cada medida trascendental la consultaría con Fidel, pero fue entonces que entró a escena el nuevo denominador común de Cuba en los medios de desinformación argentinos: “La Apertura”.

Es muy bueno. Habría que darlo en los colegios. En medio de la despampanante decoración gráfica en la pantalla, por arriba, por abajo, por atrás, como un kamasutra del televisidio, y tras cerrar con formalismo religioso el pomposo anuncio del muñeco recitador de noticias, que jamás se detendrá a analizarlas un poco, apareció por fin un cubano en escena, la única palabra cubana de todo el informe, que por ser una sola, bien podrían haberla elegido entre miles, o haber sido circuncidada a gusto y conveniencia, como nos tienen acostumbrados. Pero no, esta vez ni siquiera se tomaron la molestia. Mandaron una sola entrevista al aire, para sostener “la apertura” de Cuba a la epidemia del capitalismo salvaje, una sola, apenas una boca cubana como referencia de la gran noticia.

 

Una entrevista, y una pregunta: “¿Qué siente ahora que puede llevar un celular”, indagó la cronista, con la voz recia de una investigadora conciente, como si estuviera librando la campaña libertadora contra los que la explotan para que hable sin pensar. “Pues muy bien”, respondió el cubano. Y la periodista asintió entonces con una sonrisa. Quizá no haya escuchado lo que vino después. O quizá no lo haya entendido. “Muy bien, realmente, es un placer estar a la par del desarrollo tecnológico del mundo, y esto se lo debemos a la revolución. Este celular que tengo, la revolución me lo ha dado”.

Obviamente, las noticias subsiguientes de la isla siguen hablando de apertura. Todos los medios, todos los días, hablan de apertura. ¿Cuál es la apertura de un pueblo que accede a los avances tecnológicos, sin negociar lo que nunca ha negociado, enteramente inmerso en su resistencia histórica y heroica? ¿Por qué no hablan de apertura al socialismo, cuando los gobiernos satélites del imperialismo en el tercer mundo, columnas que sostenían al Plan Cóndor, empiezan a doblar a la izquierda, con políticas de pseudoinclusión y banderas de derechos humanos para que no se los coma el fervor revolucionario que quisieron aplacar con los Batista, los Pinochet y los Videla? ¿Qué cosa tiene que ver el capitalismo del que hablaba Ford, ése de los obreros capaces de comprar con su salario los autos que producían, con éste actual, donde la mano de obra explotada de los supermercados no recauda lo suficiente como para comprar la carne o la leche para sus pibes? Después de 49 años agazapados a la espera de hallar algún punto para poder relacionar al socialismo cubano con los improperios stalinistas, ¿no será hora de  reconocer que el analfabetismo cero y los desarrollos en salud, de un país bloqueado económicamente, son más relevantes que los modelos de la telefonía celular? ¿Y si no lo reconocen así, no sería justo destacar que la telefonía celular ha llegado después de algunas necesidades básicas satisfechas? Nos hemos cansado de pedir desde esta misma plataforma y varias más, que si tanto confían en el declive del modelo cubano, lo dejen morir. No más bloqueo, no más boicot, no más prisión para los 5 héroes. Con bloqueo y con boicot, esa isla exporta salud y educación donde exportan muerte los que se dicen enviados de Dios y combatientes del terrorismo.

 

La Poderosa tiene su base en Latinoamérica, y encuentra en Cuba un faro de esperanzas cada día. Raúl no es Fidel, porque Fidel, es Fidel. Raúl es Raúl, y gobierna a una isla concientizada, que puede elegir su rumbo sin que anden bregando por su libertad los que no han sabido resolver la desnutrición infantil de sus propias tierras, con infinitos recursos más, divisas adquiridas a cambio de una dignidad que Cuba no negocia. En el rumbo que tome el pueblo cubano, verá huellas de luz el espíritu de La Poderosa. Y mientras quieran vendernos apertura y confrontaciones, seguiremos levantando más alto y más alto, la bandera que supo clavar el Che. Pues si ahora dicen que Fidel se pelea con Raúl, mediante las columnas de Granma, en las que sólo insta al pueblo a no comprar la apertura que las multinacionales de la comunicación pretenden imponerle, más vale que empiecen a rectificar los 49 años de propaganda contrarrevolucionaria, mediante la cual estos mismos medios que difunden la supuesta disputa de poder, le han sembrado al mundo la idea del periodismo abiótico y esclavo en la isla, en vez de profundizar en cuál sería un mejor camino para responder al bombardeo mediático imperialista, con una plena libertad de prensa. Pues titulen ahora, que Fidel y Raúl discuten por “la apertura”, pero que no se les olvide poner otro título al lado que diga: “Nos equivocamos: en Cuba se puede discutir”.

 

Quizá sea que Granma responde a Fidel. O quizá sea que Raúl en realidad aceptó tomar un fúsil contra la dictadura de Batista, y alimentar el liderazgo de su hermano, y soportar la expropiación de las tierras de su familia, porque estaba esperando a ser un septuagenario que pudiera lucirse ante las cámaras del mundo, echando por la borda la dignidad inmortal del pueblo cubano. Nosotros confiamos en Raúl, porque en Cuba gobierna el pueblo cubano. Y el pueblo cubano, alimentado y educado, es el mejor legado de nuestro compañero Fidel.



THE TRANSITION by hastalavictoriasiempre
4 marzo 2008, 7:48 pm
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No se imprimieron después de la invasión mercenaria a Playa Girón, ni tras la caída del Muro de Berlín, ni como reacción inmediata ante la disolución del bloque socialista soviético. Las tapas de periódicos que se desparraman en este texto, se publicaron hace días, horas antes de que Raúl Castro Ruz asumiera como Presidente del Consejo de Estado de Cuba, elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular, para desmentir una y otras de las verdades que pretenden vendernos los mismos que pretenden comprarnos. Ahora, descubren que había elecciones en la isla, pero parece que no será democracia hasta que los candidatos acepten usar dos disfraces distintos y canjear la sangre de la historia, los sueños del futuro, la cultura de siempre, por los espejitos de colores del 2008.
No hay con qué darle, a estos cubanos cabezaduras. Chocan y chocan con la misma pared. Parece que Cuba volvió a elegir la línea de Fidel, e increíblemente el alejamiento del tirano stalinista no significaría más que un duelo por la ausencia en el cargo máximo del líder eterno de la dignidad cubana, del hijo de Martí, del abuelo de los cubanos, del Dios de los ateos, del faro más brillante del socialismo latinoamericano. Parece que, al final, Fidel se va, pero el bloqueo sigue. Parece que Raúl viene, pero no hay transición. Parece que estos cubanos, no conformes con haber padecido esta dictadura durante 49 años, vuelven a elegir la patria, el socialismo y la lucha antimperialista, a los lujos de la tecnología, las guerras petroleras y la globalización, como inflación del globo que nunca explota y a casi todos ahoga.

trans1.jpg¿O cuál es la magia de La Habana? Ir a Río se parece a ir a Buenos Aires, que es parecido a Montevideo, que es parecido a Santiago. Cómo no, todos llenos de publicidades luminosas, y para mejor, de las mismas publicidades. La Habana, no. Cuba sigue eligiendo la línea de Fidel, con olor, música, color, sabor y piel cubana, aunque les arda en algún pelo encarnado del esfínter anal, a los que creían que, desde afuera, podrían derrumbarla alguna vez, algún día que Fidel ya no estuviera, ese glorioso día en el que Fidel muriera y ellos pudieran brindar con ron cubano, tirado en chorro por la máquina expendedora de algún Mc Donald’s. Ya pueden hacerse a la idea de que así no será, más que en alguna de sus películas, o alguno de sus periódicos. Sin rey, ni dictador, se aparta el responsable de que no haya rey, ni dictador, en forma de persona, ni en forma de empresa, ni en forma de sistema genocida. Hay un pueblo educado, ahora, el día que Fidel se va. “Hoy todo el país es una inmensa universidad”.
Qué triste, cuántos planes echados por la borda, con la renuncia anticipada de Castro. Seguramente sin advertirlo, Fidel, eternamente ingenuo Fidel, arruinó la parafernalia del velatorio que esperaron durante 50 años, buscándolo primero con las balas de Fulgencio Batista en la Sierra Maestra, y con más de 600 atentados después, financiados por los que asesinan bebés irakíes para derrotar al terrorismo. ¿Qué pasará ahora cuando muera Fidel? Lo mismo que hubiera pasado si se quedaba: nada. El terrible duelo por la ausencia del más grande soldado de ideas de la revolución se llorará con los puños cerrados de un pueblo que empuñó las armas, como hoy empuña los lápices, para que Cuba nunca vuelva a ser el prostíbulo del imperio. ¿Y qué harán ahora en la gusanera de Miami con todo el cotillón y el arsenal periodístico que almacenaban para celebrar la muerte de Fidel, como la muerte de lo que ya nunca morirá? ¿Para cuándo prometerán la retirada de la base militar de Guantánamo, la liberación de los 5, la prisión de Posada Carriles y la finalización del bloqueo, si el dictador ya se fue? ¿Para cuando ya no haya un Castro? ¿Para cuando ya no haya un socialista? ¿O para cuando ya no haya un cubano?

 

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La transición cubana, de la que habló Raúl, de la que habla Fidel, tendrá que ver con desterrar la burocracia, que paraliza o esfuma la distribución de los recursos; con elevar la producción, de modo tal de no depender de las importaciones chinas, como ayer fueron las soviéticas; con solucionar los problemas imperantes del transporte, la alimentación, o la vivienda, que son problemas, aunque no haya muertos de hambre y ni uno sólo de los 200 millones de niños que duermen en las calles del mundo sea cubano; con los obstáculos de la exportación, todos arracimados en el cuello de botella que aprieta el puño yanqui; con la prosperidad del ALBA y la unidad latinoamericana, si es que Uribe no hace de Colombia una base imperialista en el continente, que se vuelva una fuente de misiles en tierras de paz; con la participación activa y creciente de la juventud cubana en el rumbo de la isla, ya lanzada al mundo con la medicina, la educación y el arte como bandera; con la reestabilización de los salarios justos a pesar de la doble moneda, que ha desequilibrado la escala entre quienes comercian con peso convertible y quienes cobran en moneda nacional; con la capacidad de combatir, sin restricciones a la prensa propia, el bombardeo multinacional de la prensa ajena; con la disposición de la CIA a no seguir financiando atentados en los centros de turismo, que hoy resulta el segundo ingreso de divisas de la isla; con el descongelamiento de las relaciones comerciales con la Unión Europea, que le exige a Cuba “una apertura para una democracia pluralista, con respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales”, como si eso fuera una realidad en los demás países de la región; con la independencia de los gobiernos que se relacionan con Cuba mediante un cable estadounidense, varios devenidos en colonias electrocutadas, de historias quemadas; o con las determinaciones autónomas que tome un pueblo absolutamente soberano, en tren de seguir avanzando camino a una sociedad cada vez más justa. Pero una transición emergente de la mera ausencia de Fidel, es apenas un invento más de los que todo lo inventan, para que el mundo no crea que el pueblo cubano es una realidad, que analfabetismo cero no es un chiste, que el internacionalismo proletario aun existe y que se puede expandir el ejemplo humanitario hasta donde otros expanden las guerras por el petróleo.

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Por estos días, los retorcijones mediáticos que se encargan de lanzarnos a diario ráfagas de flatulencias informativas, se hacen estiércol en los supuestos análisis de los supuestos rumbos de la revolución cubana. Y así como la figura asesina del Che Guevara, extirpada de los manuales escolares por llevar el fúsil de San Martín, se santifica cada 9 de octubre para vender algún DVD, un fenómeno similar afecta por estos días al líder de la revolución cubana. Mientras se reconoce su brillantez en la entrelínea, conciente o inconsciente, de algún desinformante de turno, surgen del vacío los mil y un perfiles de Fidel, vomitados por TN, el canal del grupo Clarín, o CNN, la cadena del imperio mundial, o C5N, el altoparlante de Daniel Hadad.
“Se acaba la tiranía de Fidel”, se publica grande. Pero “Cuba vuelve a votar por la línea de Fidel”, se publica chico. “Cambios estructurales”, se publica grande. Pero “dentro del socialismo”, se publica chico. “Y entonces viene una transición”, se publica grande. Pero que “Estados Unidos no planea levantar el embargo económico que le impone a la isla”, se publica chico, en la bajada de esa misma portada de La Nación y en el sobreimpreso de CNN. Y “Raúl llegara para repensar las relaciones de Cuba con el capitalismo y favorecer la apertura política”, se publica grande. Pero “Raúl dice que, mejor, va a consultar con el compañero Fidel” y que “quienes hablan de transición, desconocen por completo la historia de lucha del pueblo cubano”, se publica chico.

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Llegó la hora de la transición, sin dudas. La hora de la transición estadounidense, a la aceptación de un pueblo que no se mueve con hilos. “¿Quién gobernará cuando ya no esté Fidel?”, pretendían hacernos pensar, cuando Fidel respondía clarito que “para entonces, seguirá gobernando el pueblo”. Ahí está ahora, Cuba llevando a Fidel, por el supuesto camino que sólo Fidel llevaba a Cuba. Que se impriman nomás páginas y páginas de la revolución cubana. Titulen bien grande que “llegó la hora”, la hora de la apertura del bloqueo genocida, que no es criminal, tan sólo por el puño cerrado y el humanitarismo heredado que perpetúa el ejemplo cubano.
Bajo reinado demócrata o republicano, fervorosamente se reclama desde la trinchera latinoamericana que el imperialismo abandone el absurdo embargo económico a la independencia cubana, para que las noticias no sigan embarradas por una incidencia tan empírica y palpable, que boicotea todo análisis ‘natural’, de los micrófonos a sueldo.

fidel2.jpgPara qué servir excusas al plato. Si tal modelo fracasa en sí mismo, mejor dejarlo hervir en su propio caldo socialista, por sus propios medios, sin boicot, sin amenazas, sin terrorismo, sin excusas tan contundentes como un alambrado artificial clavado por el imperio. Desde La Poderosa, regaremos el espíritu de la revolución cubana, sin aceptar el bloqueo. Y el día que lo levanten, o se lo levantemos, la seguiremos regando para verla florecer. Ahí está nuestro porvenir, sin Fidel como Presidente del Consejo de Estado. Seguiremos discutiendo, con un líder menos, con un compañero más. Pero, nobleza obliga, no se les vaya a olvidar hacer una tapa hoy, una tapa sin precio, con el rostro barbudo del octogenario que ha sostenido al frente de un pueblo, durante 49 años, la llama invulnerable de la dignidad cubana, la batalla de ideas y la solidaridad internacionalista. Imprímase, una tapa bien grande, que al menos por un día, diga una verdad: “Absuelto por la historia”.



Las elecciones de Cuba by hastalavictoriasiempre
1 octubre 2007, 6:52 pm
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elecciones1.jpgDe la democracia para los analfabetos que eligen soberanamente una boleta electoral sin saber leer, no se habla tanto por estos días en los grandes medios de comunicación que hacen carne la libre expresión de la democrática vida en la Argentina. Tampoco parece un tema recurrente en los periódicos este método extraordinario de seleccionar sábanas listas, que invitan a dormir bajo el manto de poder otorgado a un sinfín de nombres que suman adhesiones sólo por estar escritos en la sombra de algún candidato mediático, que varios millones de pesos han sabido postular. Porque también eso. De la democracia para los partidos que no son invitados al debate, cuando los noticieros aseguran que el show televisivo es la piedra fundacional de la democracia, tampoco se habla mucho. Pero qué importa. ¿No? Eso sí, Cuba es un régimen dictatorial, y eso nadie puede negarlo. Seguro, ¡seguro!

¿Seguro? Ah, bueno. Si ahora también vamos a cuestionar por qué escuchamos tantas veces ‘la dictadura de Castro’ y nunca nos explicaron cómo son las elecciones en Cuba, definitivamente somos unos rebeldes sin causa.
cubitaelecciones.jpgA quién se le ocurre ponerse a pensar cómo son las elecciones en Cuba, antes de convencerse sobre la aptitud dictatorial de su líder. A nosotros se nos ocurre. Será el virus de la juventud, o de la utopía, o algún otro virus, el que nos despierta alguna intriga de más, porque lo cierto es que los cubanos tienen ese no sé qué, que a nosotros nos generan este qué se yo. Y cuanto menos creemos que vale la pena detenerse en el camino de la vorágine informativa, para analizar una noticia que, tratándose de una ‘dictadura’, desconcierta: hay elecciones en Cuba. ¿Por la enfermedad de Fidel? No, por la reforma de la constitución impulsada por él, en 1976, que dio inicio al sistema electoral vigente.

Aparentemente, el bloqueo le tapa el lente a la cámara y la boca a los periodistas, que tan libremente ejercen la dictadura de la mentira, tras la máscara tramposa del maquillaje bendecido por el imperialismo, también comunicacional. Pues parece que allá, en la isla, donde hay un partido único que no se disfraza de dos, cada cuadra tiene un Comité, en el cual se elige a un vecino como presidente, para coordinar las reflexiones necesarias, o las jornadas de trabajo voluntario, o quién barre la vereda el domingo o por qué concurrir o no a tal o cual movilización. cubitaelecciones21.jpgTodos en la cuadra votan a un conocido, y conocido de verdad, porque el atrasó del ‘desarrollo’ en La Habana todavía sostiene esa vieja olvidada leyenda vecinal que encontraba a las personas conversando en la vereda; una actitud chabacana y casi antagónica al glamoroso impacto de hombros que suele encontrar a los vecinos de otras capitales, cuando chocan de frente por trotar mientras escriben un mensaje de texto. Eso sí, es aprovechar el tiempo.
Según dicen, esos presidentes de cada cuadra se juntan a menudo para discutir cuestiones, seguramente políticas, que marcan la base del rumbo de Cuba. Casualmente, del 1 a 26 de septiembre, se acaban de votar, a mano alzada, esas caras conocidas, con ideas conocidas, pero no mediante campañas millonarias, sino por los afiches pegados en lugares públicos, como almacenes, escuelas o librerías, con las biografías de los candidatos. Porque en eso, tienen una ventaja los cubanos. Aparentemente, todos los habitantes de la isla han tenido la ‘suerte’ de no ser analfabetos.

Entre esas caras conocidas, los cubanos han votado después a sus referentes municipales, que de tanto en tanto se reunirán a discutir, representando a diferentes regiones. Más de 8 millones de cubanos votaron el 28 de octubre a sus 15.236 concejales municipales, que a su vez definirán luego a los delegados provinciales. elecciones122.jpgFinalmente, entre las voces que alimentaron la cadena, llegará a establecerse la voz conciente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, compuesta por 600 diputados, del que se desprenderá el nombramiento, casi simbólico, de un Presidente. Sí, ahí está entonces, Fidel Castro, ¿el dictador?, quien delegó el poder en su hermano Raúl, el año último.
No hay demasiados motivos para subestimar así al pueblo cubano. En toda la historia latinoamericana, con los luchadores maravillosos que hemos tenido, sólo un pueblo pudo contra los tanques y logró dar vuelta una sangrienta dictadura como la que encabezaron los Videla y los Pinochet de ese plan Cóndor financiado por quienes hoy pregonan una supuesta libertad, al mismo tiempo que dicen que “se está con ellos o contra ellos”. Sólo un pueblo americano pudo ganarle, con el corazón, los sueños y la utopía a una dictadura, que además de contar con el ejercito contaba con el apoyo de los Estados Unidos. ¿Qué nos hace pensar que ese mismo pueblo que derrotó a una dictadura, aun contra Estados Unidos también, no podría derrotar a esta “dictadura de Fidel”, teniendo ahora a Estados Unidos a favor?

¡Pero tienen un sistema unipartidista!

Bueno, ya con las elecciones cubanas. La realidad es que, en Cuba, hay un solo partido. ¿Y en Estados Unidos cuántos hay? ¿O de verdad creemos que la Coca Cola Light es una cosa diferente de la Coca Cola Zero? elecciones-4.jpgCreado en 1965, existe un único partido oficial, por decisión del pueblo cubano. De pretender en su mayoría transformarlo, seguramente lo hubiera logrado con el alto grado de formación y participación política que tienen absolutamente todos los habitantes. Pero posiblemente, la unidad siga siendo una buena elección para defenderse del bombardeo mediático, que padecen los patios traseros de los Estados Unidos, como así también del bloqueo económico, que difícilmente podría soportar hoy cualquier otro país. Cuba no subsiste por el carisma de un líder, ni por tener mejores o peores elecciones, ni por tener más o menos posibilidades de subirse a un avión. Cuba subsiste porque está educada, despierta y conciente.
¿Por qué no cuentan cómo está la Habana, mientras Fidel está internado? Porque La Habana, está igual. Y estará igual. Y eso es lo que les da pánico. Con la muerte de Fidel, no sólo se les presenta la gran oportunidad de sacarse su último e insoportable grano del culo, sino que además se les presenta la terrible amenaza de que quede expuesto, ante los ojos del mundo, que no es Fidel el único que sostiene a la revolución. Que no es Fidel quien domina al único pueblo históricamente indomable. No es la dictadura de Castro. Es la resistencia del socialismo en carne y hueso, de un pueblo educado, de un pueblo conciente que no puede pensar en celulares con estrellitas ninjas mientras haya un sólo niño muriendo por una causa evitable… Es la resistencia de Martí, de Bolívar, del Che, y de Fidel, como líder de los cubanos que sueñan, defienden y sostienen, los valores más nobles de la raza humana.
elecciones2.jpgSobre críticas a ese faro cubano, se van horas de nuestro tiempo, en busca de mejores soluciones y alternativas. Pero la mentira burda de tanto comunicador, obliga a una respuesta contundente e inmediata de quienes pretendamos sostener una autonomía de pensamiento, que bastante tiene que ver con nuestra condición de seres humanos. Por estos días, hay elecciones en el país que nació La Poderosa, y difícilmente vote el 90 por ciento de los habitantes, como acaba de suceder en Cuba, donde además, no hay ‘fuerzas opositoras’ que deban implementar 300 mesas testigos para controlar un posible fraude, ya que allá, en la isla de la opresión, las urnas son custodiadas por los estudiantes. Vaya dictadura.

¡Pero no pueden viajar!

De miradas diferentes a la nuestra, sobre la realidad de Cuba, vivimos enriqueciéndonos, día a día. Y justamente para eso, nos vemos inmersos en esta batalla de ideas, que se trata de debatir con quienes están en desacuerdo, con quienes están de acuerdo y con quienes han quedado afuera del acuerdo y el desacuerdo por culpa de tanta miserable dictadura militar y sus políticas económicas que aún perduran.
Mucha gente hay con otras miradas, por suerte. Pero también, mucha gente hay dispuesta a engañar, a difamar, a bloquear ojos como bloquean países, a bombardear cerebros como bombardean países… elecciones6.jpgTiempo atrás recibimos un mail con supuestas fotos de hospitales cubanos, y sentimos el dolor de la mentira. Tras haber recorrido hasta los más inhóspitos hospitales cubanos, sentimos el dolor de la mentira.
¿De la mentira de quién? De la mentira de los que venden, claro, pero también de los que compran y juzgan, por los argumentos importados de otros ojos, ojos que ven balseros escapando de Cuba, pero no ven las colas y colas en las embajadas europeas de la Argentina, como si no vieran que el primer perjudicado por tal medida anti-publicitaria es el Estado cubano. ¿Quién más que los líderes de la revolución cubana disfrutarían de poder abrir sus puertas de par en par? ¿Cuánto nos han informado sobre el porqué de tal medida?
Miles de cubanos, representantes del deporte, el arte, la ciencia y diferentes disciplinas, recorren el mundo con un mensaje humanitario. Y otros tantos, que han conseguido el dinero a pesar del bloqueo genocida, no han podido salir del país, porque encontraron la traba de la visa que debía otorgarles la oficina de intereses de los Estados Unidos. Sí, aunque parezca mentira, hasta hace un par de años, cualquier cubano que quisiera salir de Cuba, no necesitaba sólo dinero, sino también la autorización estadounidense, para poder entrar a algún país de Latinoamérica. Y con el criterio democrático al que nos tiene acostumbrado, el imperio respondió negativamente ante miles de requerimientos, por diferentes excusas, como por ejemplo, el haber militado un solo día en el partido oficial cubano. Qué delito. La medida que tanto horroriza a tantos desinformados, sobre la necesidad cubana de conservar el conocimiento que la revolución genera a través de sus profesionales y su apuesta a la educación, bien se le puede achacar a Reagan y a los Bush.
cubita4.jpgHay cubanos que se escapan en balsa, porque no están de acuerdo con un modelo. Y hay argentinos que se escapan en Paco, o en Poxirrán, porque no los dejan ser parte de un modelo. Los pocos, muy pocos, argentinos que se pueden pagar un pasaje a alguna parte (estos ojos también ven a los que no pueden pagarse un pasaje a la escuela), pueden viajar, porque el dinero que ingrese en la caja de una multinacional en Madrid irá al mismo bolsillo que si hubiera entrado en la sede argentina de la misma billetera. Dentro de un bloque socialista, con el que Cuba, y en especial el Che, presentaba grandes diferencias en el modo de generar conciencia, también los cubanos tenían las puertas abiertas para volar a otras fronteras. ¿Y por qué ahora no? Porque Cuba necesita de los cubanos para poder darle a los hijos lo que recibieron los padres. Y entre tanto, crece. Parece patético que el costo sea la imposibilidad de salir libremente y en cualquier momento, casi una condena, pero tal vez sea el precio que elige pagar un pueblo camino al Hombre Nuevo, para que nadie compre un pasaje con la comida de otro.
Cero analfabetismo y educación de excelencia, con un Estado económicamente bloqueado y limitado de recursos naturales, no nos parece poco. Si Cuba invierte su escaso presupuesto en educación, no parece justo que Estados Unidos se lleve a sus mejores profesionales como históricamente lo ha intentado. ¿Cuántos argentinos dejarían el país mañana, en balsa, o a nado, si en Norteamérica le ofrecieran las comodidades que le ofrecen a los cubanos exiliados? Pues, si tanto le molesta el encierro cubano a la estatua de la libertad, La Poderosa sugiere una humilde estrategia, que seguramente no se le ha ocurrido a nadie en Washington o en el Pentágono: quiten el bloqueo, y entonces los cubanos podrían salir, o al menos se quedarían sin excusa. Qué curioso, Che. Si esa revolución y esa idea utópica de una sociedad nueva y conciente es verdaderamente imposible, ¿por qué no las dejan morir? ¿Por qué se empecinan en boicotearlas?
Ante el bloqueo económico que sufre Cuba, elecciones7.jpgse vio obligado a abrirle las puertas al turismo, tras la caída del bloque socialista, para tener ingresos en divisas. Y desde entonces hubo más de 100 atentados en centros turísticos, organizados por Estados Unidos. Ese bloqueo, el bloqueo de la difusión mediática de los atentados contra civiles o contra Fidel, también es terrorismo. Y del bloqueo económico, qué escribir. Sólo un grano, para graficar: Cuba se ve obligada a exportar Niquel, su principal ingreso de divisas junto con el turismo, y cuando Estados Unidos importa Niquel, revisa que no haya Niquel cubano en los productos. Si lo detecta, pues no lo compra y el país que ‘infringió’ el bloqueo queda en lista negra del imperio más grande de la historia de la humanidad. Así y todo, hay quienes siguen votando esta dignidad, la de tomar aviones, a cambio de que otros no tomen leche.

¡Pero Fidel es rico!

Difícilmente algún cubano cuestione lo que cuestionan a menudo la CNN y el New York Times. ¡Qué Fidel está entre los hombres más ricos del mundo! Para empezar, corajuda estrategia la de un hombre que buscando poder económico decidió sumergirse en una lucha armada, con siete fusiles contra un ejercito completo. elecciones8.jpgUn fanático del dinero será, en todo caso. Y por tanto, doblemente curioso resulta que, en su primera gran medida económica al alcanzar la revolución, haya implementado una reforma agraria que, entre otros tantos afectados, lo tuvo a su padre, de buen pasar.
Más de una vez, Fidel ha invitado a debatir en plaza pública a George W. Bush. Y a la previsible negativa, ha renovado la apuesta, convocando a todo el gobierno de los Estados Unidos a demostrar que posee tan sólo una moneda, en cualquier parte. De ser así, abandonará su cargo, eso que más 600 atentados financiados por la CIA han soñado, una y otra vez. ¿Puede Estados Unidos, con la capacidad de espionaje que ha demostrado sobre cada uno de nosotros, no tener acceso a alguna de todas esas monedas que tiene Fidel? No pareciera merecer mucho más análisis el tema.

¡Pero Cuba pregona la guerra!

Sí, la guerra pacífica contra el hambre, la desnutrición, la discriminación, el imperialismo, el analfabetismo, las muertes evitables, el terrorismo de todo tipo, la desigualdad de oportunidades y la alienación. Tras haberse doblegado en armas contra la dictadura sanguinaria y criminal de Fulgencio Batista y haber sacado a fuerza de fuego a la invasión mercenaria que quiso invadir Playa Girón, la revolución cubana fue creciendo y superando obstáculos, en diferentes coyunturas. elecciones9.jpgHoy, la lucha por la identidad cubana y los frutos de la música, el cine o la cultura propia generan un grado de pertenencia que lleva a muchísimos jóvenes a aseverar que entregarían su sangre por la soberanía cubana, de ser necesario, pero lejos está de proponer eso el único país que exporta ejemplos humanitarios, mientras otros exportan muerte y bombas, que atraviesan huesos en busca de petróleo.
Poco se habla de la “Batalla de ideas”, en esos medios que no son tan medios. La Batalla de ideas impulsada por Cuba consta de decenas de programas para pelear por un mundo más justo, y con mayor equidad. Claros ejemplos que hoy alimentan el crecimiento de América Latina, son el Plan Yo Sí Puedo, que ha librado de analfabetismo a Venezuela, y lo está haciendo con Bolivia; o la brigada de médicos Henry Reeve, que está formada por los doctores voluntarios que se ofrecieron a viajar a Nueva Orleáns para ayudar al pueblo estadounidense, convocados por Fidel, tras el desastre que ocasionó el huracán Katrina. Como consecuencia del rechazo del gobierno de Bush a la mano solidaria cubana, esa brigada se repartió en diferentes rincones del mundo, donde lleva conocimiento y herramientas para atender a pueblos marginados, desinteresadamente.
cubita3.jpgCuba no tiene en 47 años de revolución, ni un solo desaparecido, ni un solo condenado sin juicio previo. Ningún registro de torturas, ni cualquiera de todas las aberraciones que el gobierno estadounidense ha implementado en Guantánamo. Será desde lo ideológico históricamente discutible el método mediante el cual Cuba se levantó ante la opresión militar, pero está más que claro que hoy Fidel, en esta coyuntura, no alienta levantamientos armados, ni de focos insurreccionales por esa vía, sino que por el contrario, ha condenado a toda clase de terrorismo y ha apoyado a quienes han sido capaces de sostener la lucha por la paz, la utopía y los grandes valores humanos, en una batalla de ideas, contra un sistema que, al decir del Che, sigue siendo “el genocida más respetado del mundo”.

¡Pero en Cuba hay prostitución!

cubita7.jpgQue rima con Constitución, y con Godoy Cruz, y con la colectora de la General Paz, y con tanto shopping de personas disperso a nuestro alrededor. En Cuba hay prostitución, pero lo que más les duele a quienes le hacen publicidad a la existencia de esas ‘jineteras’ es que Cuba ya no sea el prostíbulo del imperio, como alguna vez pretendieron. Y hay un dato, en esto de la prostitución, que estos ojos también eligen mirar: en Cuba, no hay cubanos que desnuden su cuerpo para vender un producto. Donde se busque ver mujeres bonitas con pechos comprados vendiendo bombachas de marca, en La Habana posiblemente se encuentre alguna frase de José Martí. Y aunque a más de uno le parezca una idea aburrida, la realidad es que hoy el pueblo cubano puede decir algo que, en tantos países “libres y dignos”, no se puede: NADIE ABRE LAS PIERNAS POR HAMBRE. Prostitución hay en todos los países del mundo, y también en Cuba, donde Estados Unidos la sembró durante medio siglo pasado. Pero nadie se prostituye por tener vacía la panza o la biblioteca.

El colmo, ¿Cuba no tiene ‘peros’, ni defectos?

Montones. Montones que los discutimos, y los seguiremos discutiendo en cada reunión de La Poderosa, pero en este medio de comunicación, en el que no volcamos conclusiones indiscutibles, sí necesitábamos desenmascarar algunas mentiras evidentes. Nos hemos preguntado más de una vez por qué Fidel no pudo prever la reorganización que significo el duro ‘Período especial’ después de la caída del bloque socialista, o cuán necesario será todavía controlar rigurosamente los medios de comunicación, o cómo manejar la distribución de la riqueza con la doble moneda, o cómo abrir las puertas de la comunicación sin exponerse a la falsas postales que envia el imperio… Hay mucho por preguntar, por aprender, y por mejorar. Pero cuando debatamos sobre Cuba, cuando critiquemos cada punto, no podemos hacerlo sin recordar todas las limitaciones económicas y discriminatorias que padece la isla. Evaluar Cuba, sin pensar eso, es mirar con los ojos cerrados. Y aun considerando ese punto, creemos importante recordar que absolutamente todos los errores y pasos en falso de la revolución cubana, tenían y tienen como fin último esa justicia social que muchos soñamos. ¿Alguien podrá explicarnos cuál es el fin de las limitaciones de todo tipo que tenemos en casi todos los demás países de América Latina? ¿El precio de qué producto estamos pagando con tanta miseria?
Cuba, por la vieja dictadura y el vigente bloqueo, no ha tenido como opción volverse una social democracia con pan para todos, porque el pan para todos que había en América Latina ahora está en donde hay sociales democracias. Y el poco pan que queda, sigue tomando la misma ruta. Ningún país latinoamericano puede darse el gusto de cubrir todas las necesidades y las ambiciones al mismo tiempo, pero de los pocos gustos que se pueden elegir en la patria latinoamericana que nosotros vivimos y soñamos, sin dudas, compartimos los gustos que se da la revolución cubana.

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Si comprar es libertad, a nosotros véndannos la libertad de los cubanos.



Así vivimos Cuba by hastalavictoriasiempre
1 febrero 2005, 2:00 pm
Filed under: Cuba va

cuba5.jpgTras largas páginas que nos fueron despertando y mucha emoción a la distancia, algunos compañeros de La Poderosa hemos tenido la posibilidad de conocer Cuba, y sentirla. No desde sus cayos y los lujos de Varadero, sino desde la cotidianeidad de sus familias, de sus personas.
Haber pisado la isla, no es un argumento que nos sirva ahora para decir que “podemos hablar porque sí estuvimos en Cuba”. Por el contrario, es un argumento que nos sirve para aseverar que “era mentira que necesitábamos pisar Cuba, para creer con firmeza, lo mismo que hoy creemos”.
De tantas experiencias, críticas y vivencias en nuestros acercamientos a Cuba, elegimos subir este mail, escrito al regreso de un viaje, por algunos compañeros de La Poderosa.

A nuestros seres queridos:

Como resumen del viaje (créannos, ¡es un resumen!) mandamos estas líneas que escribimos y que saldrían publicadas en Juventud Rebelde, uno de los dos periódicos con más tirada de Cuba.
Todo este balance es previo al último día, o sea, que fue aún sin saber que para el cierre, el último día en La Habana (último de este primer viaje), nos esperaba esa marcha de 1.400.000 personas desfilando por el Malecón y repudiando la libertad de Posada Carriles junto a las últimas medidas de hostigamiento de Estados Unidos (¿cuál es la no-legitimidad de un régimen que convoca 1.400.000 personas cuba1.jpgen una marcha sin ningún policía armado?), con Fidel a la cabeza, y con decenas de miles de Estudiantes repitiendo al unísono: “Si de la sangre de un estudiante, depende nuestra soberanía, Comandante en Jefe ordene, puede contar con la mía”.
Todo el tiempo se invita a estudiar. Y si no, trabajo social. Y después otra invitación a estudiar. Y así tengas la edad que tengas, tengas las piernas que tengas, tengas la plata que tengas. Se vive una vehemencia por educar e integrar casi similar a la necesidad de exclusión que tiene nuestro sistema.

Para que este modelo que nos alimenta, o no, sea perpetuo es necesario que la gente no estudie, no piense y no esté informada. Para mantener la llama de esa revolución es necesario que la gente estudie, piense y esté informada. Por eso, nosotros tenemos la televisión que tenemos, y ellos tienen la televisión que tienen.
Como críticas quedarán varias, como la todavía cuestionada libertad de expresión –no mayor a la censura del sistema que monopoliza los medios de la Argentina-, a nuestro entender innecesaria, porque si bien ha resultado un escudo cubano del bombardeo mediático imperialista, ese rígido control sobre los medios que es vital para la continuidad del imperialismo, ya no lo es para un socialismo sustentado por un pueblo que tan claras tiene sus bases. Hubo errores y hay cuestiones para criticar, pero muchas son modificables en el corto plazo. Y las que no, son económicas.
Para las causas, buscar “Bloqueo”. Y para entender los viajes frustrados de tantos cubanos, también buscar “Bloqueo”. ¿Sabrán todos esos que creen que Fidel tiene presos a los cubanos que, hasta el 2003, un cubano necesitaba para venir a la Argentina una visa otorgada por la oficina de intereses de EEUU? ¿Y sabrán que el haber militado un solo año en el único partido oficial era argumento suficiente para denegar esos pedidos de Visa? ¿Sabrán que los médicos firman un contrato de compromiso para servir a la revolución donde la revolución los necesite a cambio de estudiar toda la carrera gratis, pero gratis de verdad? ¿Sabrán que matar a una vaca implica 20 años de prisión, porque la poca carne de res que hay es para los niños en las escuelas, que además comen con las libretas cuba12.jpgalimentarias que tienen sus padres, empleados siempre? ¿Sabrán que en el interior hay 2.300 escuelas con energía solar, y que 300 funcionan sólo para un alumno? ¿Sabrán que en Santiago de Cuba la gente se reúne en las calles todas las noches con las puertas abiertas? ¿Sabrán que los más críticos de Fidel critican varias de sus medidas –por suerte-, pero no su condición moral? ¿Sabrán cuántos jóvenes cubanos, abocados al arte y enemigos de la guerra, afirman que tomarían un fusil sin dudar un segundo para defender a su país? ¿Sabrán cuántos cubanos soportaron no comer, o comer cáscara de frutas durante el período especial posterior a la caída de la URSS en pos de no resignar lo que siempre defendieron? ¿Qué les hará pensar que algún día dejarían de defenderlo?

Algunos al pisar La Habana, mirarán sus casas y sus autos, y creerán que hay un país que está cincuenta años atrasado. Yo prefiero decir que hay un país, con 50 años menos de contaminación importada, que supo mantener al ser humano en el centro de la historia, ese lugar de privilegio que a nosotros, aquí, nos robó el capital.
Acerca de su democracia, tanto más democrática que la nuestra, podemos hablar horas y horas, y de los CDR (comité de defensa de la Revolución) que representan a los vecinos de cada cuadra, para organizar desde quién barre la vereda el domingo hasta cómo se organiza una expedición de trabajo voluntario. Tienen un presidente, que a la vez los representa a nivel municipal, y estos a nivel provincial, y estos a nivel Nacional… Sí, cada cuatro años votan a las personas que los representen y, curiosamente, esas personas son de su total conocimiento. Suena un poco más lógico que las listas sábanas, ¿no? El cargo de Fidel es simbólico, simplemente “es líder”, y su cargo formal intocable es dentro del PC cubano, donde obviamente permanecerá hasta el último de sus días, porque dentro del partido sólo votan los afiliados, ¿y qué afiliado al PC no va a votar a Fidel?
En fin, como apostillas, agrego que entrenamos con un equipo de Primera, cuba3.jpgdimos la charla técnica de Santiago de Cuba antes de la final del torneo nacional; estuvimos en el salón protocolar con la Directora del Mausoleo del Che, que nos ofreció colaborar con la organización de un encuentro latinoamericano para el 2007 –por los 40 años-; y aparecimos un día en una playa paradisíaca de Sierra Maestra, donde nos comimos un pescado de siete kilos que acababa de cazar un tipo con un rifle y un arpón, a metros de donde estábamos nadando. Ah, y el tipo que nos llevó hasta ahí es el entrenador de la selección cubana… (¿ustedes se imaginan a Basile paseando turistas por Punta Mogotes?).
Son detalles de días y días viviendo cada día entre gente que nos hizo sentir de su familia.
Nuestro viaje no empezó el mes pasado, ni terminó este mes. Nada descubrimos ahí que no creyéramos acá. Pero hoy estamos mucho más convencidos de todo lo que creíamos estar convencidos.

(nos extendimos en el prólogo, pero acá va la nota).

“Gracias, Che”

Hace una vida, un año, un mes, soñábamos en cubano, en pisar algún día esa tierra americana que tiene nombre propio, música propia, historia propia, cultura propia, héroes propios, moneda propia, amor propio. cuba7.jpgSoñábamos con estar aquí, para ver qué pasó con aquella semilla que plantó nuestro Che, su Che. Para ver cómo es el árbol de raíces solidarias que todavía riega su Fidel, nuestro Fidel.
La ansiedad de llegar hasta dónde siempre deseamos llegar, no nos dejaba dormir. El miedo, tampoco. Miedo, sí, temor de chocar con una realidad que desencantara toda esa historia que sólo conocíamos mediante libros, toda esta idílica visión de la vida socialista, todo ese increíble triunfo de la revolución por la dignidad y la resistencia eterna a la explotación del hombre por el hombre. Temor, de que ellos tuvieran razón. Y ahora, a minutos de irnos, ya no tenemos dudas. Nadie podrá bajar el tono de nuestras ideas, nuestras convicciones, porque de aquí nos llevamos la experiencia, nuestra experiencia en Cuba. De eso, queremos escribir.

Salud y educación, remiten a esta isla desde cualquier latitud del mundo, como dos palabras sagradas e inseparables, como “patria o muerte” para simbolizar el rechazo a la violencia militar, de los que construyen democracias sociales con los recursos que heredaron del vaciamiento de América Latina, y a la violencia simbólica, de los que demuelen culturas como si fueran bolos. Y queríamos encontrarnos con ellas, cara a cara. Nunca terminaría esta nota si detalláramos cada vivencia, pero intentaremos resumirlo…
Ya habiendo visitado una escuela en La Habana Vieja y otra en Vedado, nos fregamos los ojos para ratificar que hubiera un TV y ventilador en cada aula, cuba8.jpgno más de 20 niños por grado, alimentación balanceada en los comedores y una admirable educación de calidad, gratuita, pero gratuita de verdad, algo todavía utópico en nuestro país. Quizá posible en alguna escuela de Buenos Aires, pero no en todo nuestro país.
Nos faltaba conocer una escuela del interior cubano, y allí, tras la gran piedra de Santiago de Cuba, arribamos a un pueblo de 30 habitantes. Sólo una niña tenía edad de escuela primaria. Y para ella, sólo para ella, encontramos una escuela, con TV, con ventilador, con computadora y con una maestra que todos los días viaja desde otro poblado para darle clases. Nos miramos, nos reímos.
En la escuela Mariano Acosta, una centenaria institución de la Capital Federal de Buenos Aires (donde estudió el inmortal escritor Julio Cortázar), los niños de Primaria tomaron las instalaciones el año último en una huelga a la que también se adhirieron los maestros y los padres. No para pedir TV y ventilador en las aulas, ni ya para gritar la estéril súplica de sueldos dignos para los docentes, sino para reclamar el acondicionamiento del edificio, porque se caían pedazos de techo.

Y un día aparecimos en San Agustín, bailando Haila con una familia que no conocíamos dos horas antes, pero que ahora parecía la nuestra, lo era. Y bailamos, tomamos ron, y llegó el hijo de Ramón, que combatió en Sierra Maestra, en Girón y en Angola, “y volvería a coger un fusil por Cuba”. Tiene en la espalda una gran cicatriz. No es una herida de guerra, es una operación que, según le informaron, “cuesta 20 mil dólares en Estados Unidos”. No pagó nada por eso en Cuba.
Y una noche aparecimos en Vedado, caminando junto a dos mujeres que llevaban un bebé al hospital, cerca de la medianoche. Fuimos con ellas. Veinte minutos después, estábamos nuevamente en la calle, con diagnóstico y medicación. Nos volvimos a mirar, nos volvimos a reír.
cuba9.jpgFamiliares nuestros son médicos en la Argentina, donde combaten a diario con las limitaciones inhumanas de los hospitales públicos y la sobrecarga horaria de trabajo que los obligan a realizar guardias de hasta 72 horas, cuando está probado (sin demasiado cientificismo) que en cualquier actividad una persona rinde peor sin horas de sueño. En este caso, se trata de médicos, de personas que trabajan dando, cuidando y salvando vidas. No descubrimos nosotros la salud y la educación en Cuba. Pero la vivimos. Y fue hermoso.
No teníamos ni siquiera un conocido directo en este país, ni uno. Hoy, tenemos una abuela Oralia cerca de la Plaza de la Revolución, un tío Jesús cerca del Parque Céspedes, muchos compañeros de fútbol en Santiago de Cuba, una amiga Veneranda en Santa Clara, y una infinidad de personas a las que vamos a extrañar inmensamente cuando estemos otra vez lejos de aquí.
Muchos de estos nuevos hermanos, son hermanos de nuestra edad, veintipico, treintipico, y con ellos compartimos, entre mates y mojitos, horas y horas de debate. La juventud, sólo por serlo, siempre levantará sus banderas ante las incoherencias o carencias del régimen que la gobierna, y como tan necesaria creemos la mirada crítica, también consideramos fundamental la persistencia generacional de semejante valoración por los logros de la revolución.
No es tan fácil apreciar la justicia social, o valores impagables como los garantizados aquí por el estado, si una persona ha convivido desde siempre con esos derechos, humanos por cierto. En ellos, los jóvenes que no vivieron la sangrienta tiranía de Batista, vive el desafío de generar ideas sin dejar de valorar sus dos piernas, la salud y la educación, aunque siempre las hayan tenido. Porque allá, de donde nosotros venimos, no todos las tienen.
No es fácil de apreciar la hermandad de una sociedad ajena a la selva del capitalismo, cuando la hostilidad vecina y las cámaras digitales de los turistas que visitan Cuba se proponen importar una mentirosa postal de ese mundo que crece vorazmente en carros y lujos, a costo del hambre, la opresión y otros tantos turistas que nunca llegarán a Cuba, porque ni de casualidad podrían viajar. Porque ni de casualidad, pueden comer.
En estos jóvenes cubanos que conocimos, y en los que no conocimos, confiamos nosotros para seguir luchando desde otro lugar. No es fácil aceptar que uno no tiene ni tendrá todo lo que quiere. Pero de qué serviría, si tu hermano no tuviera siquiera lo que necesita. cuba10.jpgNo hay ni un país latinoamericano que pueda sentirse cómodo con su economía, producto del histórico saqueo que sufrimos, pero ante tales carencias, nosotros encontramos el verdadero triunfo de la revolución cubana en la cotidianeidad de cada familia que visitamos.
La diferencia entre un cubano que se queda sin azúcar y un “capitalizado” que se queda sin azúcar, es que el cubano se la puede pedir a su vecino. Grabamos una imagen en la memoria: vemos un bicitaxi llevando a dos turistas, pedantes, emanan soberbia. Nos miramos, duele. Y vemos llegar otro bicitaxi, sin pasajeros. Se acerca, demasiado, ¿Lo choca? No, lo toma desde un caño trasero, y empieza a empujar con sus pedales, para ayudarlo. Nos miramos, nos reímos. Ese es, al menos desde el humilde entender de esta dupla de argentinos, el máximo orgullo que puede sentir un pueblo, el más alto escalón al que puede ascender la raza humana. Para subir hasta allí, hemos visto, no hace falta un carro moderno. Se puede subir manejando un bicitaxi.
Y nos llevamos libros, muchos, y muchos de él, de ese revolucionario que representa la lucha, los valores y los ideales de tantos Camilos, de tantas Tanias, de tantos cubanos y de tantos latinoamericanos que dieron y dan su vida por un mundo más justo. Porque aquí sí tiene el lugar que se merece. Aquí sí, tiene mil y un monumentos, mil y un homenajes. En nuestro país, esa Argentina que amamos y soñamos ver pronto mucho más argentina, el Che está siempre, en cada bandera que se levanta en cualquier manifestación social, en cualquier grito de justicia, entre los obreros, los empleados de fábricas recuperadas, las Madres cuba2.jpgde Plaza de Mayo, los docentes, los estudiantes, los hinchas de fútbol, los jubilados, los trabajadores, el pueblo. Pero apenas tenemos una escuelita con su nombre, que no es el de ninguna calle. Y no tenemos ni un monumento con la entrañable transparencia de su querida presencia. Porque a nivel gubernamental todavía no se ha legitimado su lucha. Nosotros prometemos pelear por eso hasta conseguirlo. Aunque todavía haya muchos que le siguen teniendo miedo.

Gracias por hacernos de su familia, gracias por vencer al período especial, gracias por seguir creyendo, gracias por la Revolución y gracias por ser tan pero tan cubanos.

Hasta pronto, hasta siempre.