La Poderosa


Cuentan que lo popular hormiguea en el fútbol by hastalavictoriasiempre
29 julio 2009, 5:02 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

ApoyoCuento
Después de una ardua jornada de Apoyo Popular, decidimos en ronda leer el cuento “Furmigas’’. La historia contaba que el mundial de fútbol hormigueño tuvo que ser suspendido por hechos de violencia que se produjeron entre las hormigas simpatizantes de diferentes equipos. Sin embargo, a diferencia de lo que suele suceder con el fútbol humano cuando no es popular, lo ocurrido desembocó en una asamblea para ver de qué modo resolver el problema.

FurmigasAunque el cuento continuaba, hicimos un parate para que, antes de saber cómo solucionaban el problema las hormigas, escuchar nuestras ocurrencias. A algunos les pintó por dibujar en afiches, a otros por escribir. Las ideas eran diversas y fueron puestas a debate: traigamos a un elefante gigante para que ponga orden; hablemos así nos damos cuenta de que si peleamos no gana nadie; démonos las manos, un fuerte abrazo y nos ponemos a jugar, que es lo más importante; pongamos las reglas entre todos, para que se cumplan entre todos…

En el cuento, al final se resolvía que los equipos de furmigas podían estar compuestos por hormigas de diferentes tamaños, formas, características y colores. A muchos de los que conocemos la historia del Fútbol Popular de Zavaleta nos sonó conocida esta historia. Nos acordamos de aquella otra ronda popular en la que se discutían qué colores tendría la camiseta, cuando el Core lanzó una propuesta irrefutable por lo representativa: “Que sea blanca y negra. Algunos somos blancos, otros somos negros…”. Quizás, aunque el cuento no lo cuente, las hormigas, también debatiendo en ronda, hayan decidido que el color de su camiseta sea negra y roja, porque “algunas somos negras, otras somos rojas”.



Diario de viaje by hastalavictoriasiempre
21 julio 2009, 3:14 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

                                                           DÍA 1

caviahue

Cuando a las once de la mañana se formó la ronda en el comedor para seguir, entre todos, poniendo las reglas de este viaje, muchas de las gargantas que en el Fútbol Popular siempre tienen voz, la perdieron por un momento. Muchos de los ojos que suelen reunirse para mirar mejor, se nublaron. Es que todos, todos los que formamos parte de esa ronda, y de las demás rondas, los que somos jugadores de Juveniles o Mayores y los que no, los que somos vecinos de Zavaleta y los que somos de otros barrios, los que viajamos y los que nos quedamos, nos dimos cuenta de que, aunque todavía faltaban un par de horas para salir, lo mejor del viaje ya lo habíamos hecho: proponernos entre todos hacer este viaje ¡y hacerlo!… ¡Y cómo! Siendo todos partícipes de la organización, teniendo claro el camino por el que llegamos, eligiendo trabajar en equipo, construir el viaje en colectivo, aunque esta vez también hubiera combis y autos, sin más sponsors que el del barrio, para que no pueda haber réditos personalistas, comerciales ni partidarios. Y para eso, todos participando de la construcción, desde la generación de la venta de rifas, hasta la organización de las actividades para cuando estuviéramos en Caviahue, desde prestar una campera hasta conseguir pantalones abrigados, desde empujar las combis de abajo hasta subirse a las combis cargando el equipaje para encastrarlo, desde soñar con el frío de las montañas cubiertas de nieve hasta cocinarse hasta las tres de la mañana para hacer empanadas y tortas fritas para el viaje, desde comprometernos a hacer una reunión hasta estar en la reunión siguiente habiendo hecho lo que se había asumido. Por eso la emoción, que no era sólo de la voz y de la vista, pero que los miles de dedos que escriben este diario no encuentran la manera de expresar mejor. El mayor sueño que podíamos tener del viaje, lo cumplimos antes de salir: hacer realidad La Gira Caviahue 2009 del Fútbol Popular de Zavaleta.

Con la satisfacción del objetivo inalcanzable cumplido y con el desafío de tanto más por cumplir, con el reencuentro entre algunos chicos que llevaban mucho tiempo sin verse porque alguno ya no vive más en las calles de Zavaleta, porque ya no vive más en la calle, pero con el mismo sentimiento de equipo y de amistad que lo apoyó en la lucha por conseguir sus derechos, en la lucha contra el paco, el pegamento y el hambre; con el regreso a un viaje del Fútbol Popular de otros compañeros que habían estado alejados, pero que nunca dejaron de ser parte del equipo, y con un aplauso, como cada vez que nos encontramos, terminó la ronda en el comedor. Y empezaron las sorpresas. Porque los pibes cumplían otro de sus sueños. Desde cada entrenamiento, desde cada rifa que vendieron, ellos mismos también generaron las camperas del Fútbol Popular de Zavaleta que estaban ahí. Y Alan se apuró, con la cara llena de sonrisa, a decir que fueran pasando de mano en mano, que se las fueran repartiendo entre todos. Y Matías sin marearse por empezar a girar hacia Neuquén, enseguida recordó que había que darles también a los que a último momento se habían enterado de que no podían viajar, por motivos personales, la nueva vestimenta oficial y popular, valga la ambivalencia, negra y blanca, con el escudo en el pecho y a la izquierda. Y las comisuras de los labios de Fabio buscaban juntarse con las de sus ojos mientras se ponía la campera. Y aunque la capucha tapaba una parte de la cara de Seba, no podía esconder la medialuna que dejaba ver casi todos sus dientes.

caviahue-2Todavía quedaba un rato para que llegaran las combis pero los jugadores vestidos de albinegro ya esperaban sobre Iriarte. Las montañas ya empezaban a formarse, y no sólo en la imaginación de un futuro cercano lleno de nieve, sino alrededor de cada uno que estuviera en esa esquina con todo el abrigo de la organización, el calor de la comida, las bolsas de dormir, las pelotas, los bolsos, los shampúes, el equipo de música… Montañas que habían ido creciendo desde la base y que de tan grandes demoraron más de una hora la partida, porque hubo que buscar en cada resquicio de los autos y de las combis para hacer entrar tanto esfuerzo colectivo; y tanto había, que hubo que poner en funcionamiento un portaequipaje que creía estar de vacaciones. La ansiedad crecía con la espera y el entusiasmo. Los 27 chicos intentaban acomodar todo bien rápido y ya se ubicaban ellos, junto a otros compañeros no tan chicos. De las ventanas de cada combi salía una bandera. Nueve mayores se subían a los dos autos y otros cuatro se iban a Retiro porque viajaban a Caviahue en micro, porque en el Fútbol Popular nadie se queda afuera. Aunque parecía que se iniciaba el movimiento y se apaciguaba la impaciencia, el movimiento ya había empezado hacía rato.

caviahue-3

Fueron 1500 kilómetros, 24 horas de viaje. Al principio había llovizna y era de día. Con el correr de los kilómetros apareció y despareció el sol. Se hizo de noche, aunque nunca dejamos de ver el camino. Compartir las tortas fritas, los sánguches, las empanadas, el jugo y el mate reflejaban cómo se había construido todo esto, con voluntad y trabajo, asumiendo las decisiones y las responsabilidades. Se hicieron las 12 de la noche y llegó el día del amigo, cuando habíamos parado en una estación de servicio. Y otra vez tocó compartir, golosinas y abrazos. Y los abrazos que se multiplicaban protegían más del frío de la noche que las calorías de los chocolates que se iban consumiendo. Y toda esa amistad siguió viajando y se hizo día. Y ya hacía horas que estábamos en Neuquén y ni una gota de nieve. Y ya habíamos visto muchas montañas y ni un copo. Y entonces empezaban las preguntas y las caras de desilusión. Que debe hacer mucho que no nieva, que no vamos a poder conocer la nieve, que todo lo que pensamos para hacer en la nieve no va a servir para nada, qué lástima… Cuando sólo faltaban 50 kilómetros, la esperanza de ver la nieve ya estaba totalmente derretida, pero tomamos una curva y a la vuelta de una montaña, enfrente apareció otra toda blanca que se reflejaba como en un espejo en el lago que le lava los pies. Cuando lleguemos y estemos instalados preguntaremos si el grito de todos al verlo se escuchó en Buenos Aires. Era inevitable parar en la playita de Loncopue, y correr hasta la nieve, por la nieve, sobre la nieve, para agarrar la nieve, y tirarnos la nieve. Todos nos ayudábamos a mirar, como nos había pasado la primera vez con el mar. Ahora era en 3D, y no sólo mirábamos ese mar imponente de naturaleza a lo ancho, a lo largo y a lo alto, también lo escuchábamos y nos escuchábamos en su eco. Menos de una hora faltaba para que nos recibiera Caviahue, a las dos y media de la tarde. No se sentía el frío ni siquiera en las manos húmedas y coloradas de tanto blanco que habían agarrado. Algunos hablábamos a los gritos por la emoción y otros no podíamos hablar, también por la emoción. La locura de decidir vivir lo que soñamos todos juntos, genera este tipo de reacciones.

 

DÍA 2

Hamacas Voladoras

Después del bombardeo blanco (y negro) en Loncopue, el viaje siguió su camino. Minutos más tarde, todo Caviahue fue testigo de la llegada del contingente de Zavaleta. Mientras el frío ingresaba por todos los espacios libres entre la ropa y el cuerpo, la escuela que nos hospeda (con una cancha de fútbol llena de nieve al ladito) recibió cálidamente al equipo y, minutos más tarde, un suculento almuerzo con tortas fritas y arroz con azafrán le dieron más calor y color a este viaje que recién comienza.

Una voz avisó de repente que Zavaleta tenía que apresurarse para subir a conocer la montaña. Con la comida recién digiriéndose, los pibes se levantaron de un salto y así arrancaron camino ascendente. No sabemos si el temblor de sus pies fue por el frío o el miedo que les daba subirse por primera vez a una aerosilla, o “hamaca voladora”, según Franco, y  ver, mientras se elevaban, cómo todo quedaba chiqutito allá abajo. Seguramente el sismo de las piernas no haya sido producto de las bajas temperaturas. Más si tenemos en cuenta que cada vez que la aerosilla se detenía en mitad de la elevación, desde el fondo de la cordillera se escuchaba el cantito popular: “¡Están todos cagados, están todos cagados!”.  Las risas no tardaron en llegar y el miedo dejó de existir apenas pisaron tierra firme. En lo alto de la montaña, para que el calor no se pierda, una rica, deliciosa y humeante chocolatada esperaba a los chicos.

La vuelta desde el cerro debía ser caminando, eran sólo unas cuadras que, de no mediar inconvenientes,  tardaríamos en hacerlas unos diez o quince minutitos nada más. Pero los chicos son los chicos y los no tan chicos también, y lo que tendría que haber sido un descenso medianamente rápido, tardó ¡DOS HORAS! Claro, la nieve estaba por todos lados, la emoción de los pibes desbordó y dio origen al segundo acto de ida y vuelta de bolas de nieve, infinita guerra de nieve, y a la aparición del primer jugador de Fútbol Popular de Zavaleta, nativo de la Patagonia: un muñeco de nieve con la remera blanca y negra que se inmortalizó en tierras neuquinas.

El final del día dos de este sueño hecho viaje se acercaba. La comida estaba preparada y, aprovechando la ocasión, en una mesa más grande de lo que era, todos brindamos por el día del amigo y este presente que nos encuentra unidos bajo el frío y la nieve del Sur. El sueño estaba cumplido. Matías, uno de los referentes del grupo y pionero a la hora de hablar, soltó las primeras palabras de una noche humanamente cálida: “Yo quiero brindar, también, por los que no pudieron venir”. Nico, acompañándolo, agregó: “Brindemos por todo lo que compartimos hasta acá”. Y Franquito, para completar, no pudo olvidar lo que hace unas horas atrás habían conocido: “¡Y también por la nieve, che!”. Para cerrar la ola de brindis, una de las vecinas que acompañan el proceso de los chicos, remató: “Brindemos por la amistad”. Amistad que se viene fortaleciendo año tras año, cada vez más, gracias al compromiso y el sacrificio de los chicos para sacar adelante al barrio, su barrio, junto con los demás barrios.

Con la excusa de ir a comer una picada, los chicos fueron a un salón donde los esperaba una gran fiesta por el Día del Amigo a la que también fueron chicos y chicas de Caviahue. Fiesta de Zavaleta en el Sur con todo lo que tiene que tener una fiesta: guirnaldas, luces de colores, música y DJ.

La emoción estaba en su punto más alto, pero todavía había un poco más. Alguien propuso ver un video de Caviahue para conocer un poco más en qué lugar estamos. Pero de golpe, apareció en la imagen, en letras blancas con fondo negro: “Zavaleta, Fútbol Popular”. Todos nos sentamos para mirar con atención las imágenes que vendrían…

Las lágrimas no paraban de brotar. El video que repasó en fotos todo lo vivido por este grupo: los viajes a la costa, conocer el mar, las Jornadas de Fútbol, la defensa de los barrios más castigados, las carreras por la memoria y la justicia, los entrenamientos semanales, los amigos, las esperanzas, el crecimiento y mucho más. Y ahora este grupo está en el Sur, sacando nuevas fotos, generando más recuerdos, conociendo la nieve, esparciendo el Fútbol Popular por el país, llevando la alegría, las sonrisas y los sueños, la verdadera cara de un barrio al que muchos quieren satanizar, pero que responde con éstas demostraciones de poder popular.

Mientras las lágrimas seguían rodando por las mejillas, una vecina de Zavaleta que donde había hambre levantó un comedor, se abrazó con una compañera y le dijo: “Por fin pudimos ver lo que siempre soñamos”. Fue un momento más que emotivo, indescriptible. A los pibes, que llegaron más alto de lo que esa aerosilla de la tarde los pudo elevar, les cayeron todas las fichas juntas de lo que habían logrado en grupo, con sacrificio, esfuerzo, compromiso, compañerismo y organización.

Así, con los ojos aún mojados de lágrimas de esperanzas y utopías, nos fuimos a acostar. A seguir soñando, pero esta vez también dormidos. Soñar con ver nevar mañana y con otra locura: hacer Esquí Popular.

 

DÍA 3

Día 3 - 1

Como si fuera poco, y en sintonía con lo alcanzado en lo que va de este viaje utópico, hoy despertamos en un Caviahue encandilante por el fenómeno meteorológico que consiste en la precipitación de cristales de hielo, más conocido como… ¡NIEVE! Sí señores, como en el sueño nocturno, la tormenta de copos no paró durante todo el día. Un buen desayuno nos preparó para lo que iba a ser un intenso día iluminado por todos los colores, envueltos en el blanco. Con una gran ansiedad, el grupo del Fútbol Popular de Zavaleta se multiplicó en dos, uno de trece chicos y otro de catorce, para encarar las actividades de un día inolvidable. Para la mayoría era la primera vez en un marco de montaña nevada, al que nos llevaron tantos abrazos y brazos de trabajo compartidos.

Día 3 - 4El grupo de trece emprendió su camino hacia el cerro para incursionar en el emocionante esquí alpino. Antes de la llegada, los pronósticos no eran los mejores: con este temporal no se va a ver nada, no se va a poder esquiar y va a tener que ser otro día…lo que los pronosticadores no sabían era que no había fenómeno climático que pudiera frenar la embestida de este grupo de Zavaleta ansioso de inaugurar la temporada de Esquí Popular, de la mano de quienes tienen las herramientas para explicarnos los primeros movimientos con esos aparatosos implementos enganchados en los pies. Contra todo augurio, aprendimos las nociones básicas del esquí. Además, todos los chicos estaban listos para utilizar el medio de elevación denominado “poma”, que los llevaría hacia lo más alto de una de las pendientes del cerro. Bueno, casi todos…a Horacio le llevó un tiempito adaptarse a esto del poma y lograr engancharse, no sin antes provocar un tambaleo general de todos los que estaban usándolo, al intentar sostenerse del cable principal que permite la elevación, en vez de hacerlo por donde corresponde.

Día 3 - 3Lo explicado apenas calzados los esquíes no impidió, sin embargo, que Robin olvidara momentáneamente una parte y se comiera dos árboles como colación de media mañana. El entusiasmo también hizo que muchos optaran por apagar bruscamente su sed con nieve en reiteradas ocasiones, en lugar de esperar a llegar a la cabaña donde más tarde almorzaríamos unos apetitosos sánguches de salame y queso. Seba, quizás en el desconcierto del hambre, luego de mucho ejercicio y ya en la cabaña, llegó a pedir “un poco de hielo” para calmar el dolor en una mano producido por una caída. Las risas, dicen, se escucharon también en Zavaleta. La jornada continuó luego del almuerzo y, a pesar de los pequeños accidentes, los pibes terminaron esquiando como si lo hubieran hecho durante toda la vida, jugando carreras, y aprovechando hasta el último segundo.

Día 3 - 2

La experiencia del grupo de catorce chicos no tuvo nada que envidiarle a la del otro. Este reducido del Fútbol Popular de Zavaleta se destacó durante la mañana en la variante del esquí de fondo. A pesar del temporal de nieve que los azotaba, los pibes no dudaron en calzarse esquís y botas, un tanto más ligeras que las del esquí tradicional -lo que permite realizar ascensos-, y emprender una travesía por un bosque nevado. Luego de almorzar salchichas acompañadas por una exquisita ensalada de papa y huevo, de postre habría una fruta muy divertida: la banana… Día 3 - 7¡de nieve! Impulsada por una moto de nieve, la fruta inflable desparramó incansablemente a los pibes por la nieve, como Maradona a los ingleses en el ´86. Maxi, para no ser menos que sus compañeros que descendían las pendientes del cerro, “se dejó arrollar” por el artefacto parecido a un gomón, ingiriendo suficiente cantidad de nieve como para que descendiera tres cuartos de su nivel en Caviahue.

Llegaron las seis de la tarde y también el momento del reencuentro de los dos grupos. Unas horas después, un pastel de papas y varios juegos nocturnos le pusieron el moño a un día que parecía no querer irse a dormir. Entre los acordes de una guitarra y el resonar de las canciones, no nos cansábamos de intercambiar anécdotas, riendo a carcajadas ante el relato o la dramatización de cada caída, ni de emocionarnos juntos por lo vivido en un día que fue mucho más que 24 horas.

 

DÍA 4

caviahue-

Seguimos escribiendo la historia. Mientras el país sufre y se congela por la intensa ola de frío polar, en Caviahue nos ocurre exactamente lo contrario. Zavaleta no para. Nadie ni nada lo detiene. El huracán de 27 fueguitos avanza y avanza eludiendo cada obstáculo, entibiando la nieve, calentando los corazones, disfrutando. Hoy, acá, hizo nada más y nada menos que 9 grados bajo cero, ¡9 grados bajo cero! Pero la temperatura del nuevo día no fue impedimento para que las chicas y chicos vuelvan a desparramar alegría por la nieve y nieve por la alegría, como si cada centésima que desciende el termómetro fuera una inyección de energía.

bananaAl igual que en el tercer día, nuevamente la montaña tuvo actividades aunque, esta vez, intercambiadas: al grupo de trece pibes le tocaba divertirse con el esquí de fondo y la banana y al de catorce hacer esquí alpino. Ya en la primera experiencia, Chino, Nico, Matías y Robin volcaron, rodando por la superficie, y se tragaron toda la nieve de Caviahue, con banana y sonrisas incluidas. Más arriba, gracias a las mejores condiciones climáticas, el grupo que le tocó esquiar pudo ascender hasta la cima y, los que mejor se desenvolvían, lucir su destreza por pistas más avanzadas. Pero lamentablemente también tuvimos un grave Dia 4accidente: Mocola, entusiasmado por la velocidad con que se deslizaba por la nieve, incitó a su compinche la Tota a que se impulsara por una gran bajada. Ella se mandó sin dudarlo. El problema fue que no sabía frenar muy bien, menos tan rápido, y derrapó derechito hacia donde estaba su amigo con sus dos ojotes desencajados gritando ¡frená!, ¡frená!, ¡frenáááááááhhhhh!… hasta que la nieve y los tumbos le taparon la voz y la boca, con el saldo de una gran cantidad de llantos en los espectadores. Por las carcajadas. Al mediodía, el cerro tuvo un descanso, porque nos volvimos a reunir para almorzar y durante la tarde seguimos con la actividad. Entre abrazo y abrazo, luego de una mañana movida, el grupo de vecinas de Zavaleta tuvimos tiempo antes de la merienda para dar un paseo en aerosilla y así seguir afianzando la unidad barrial.

Día+4-4Tras el fútbol de la noche anterior, ahora tuvimos ping pong. Para mañana, la idea es hacer trineo y una excursión para conocer un volcán, mientras preparamos para la noche la fiesta de inicio de otra nueva etapa y el festejo de cumple de Robin. Después de un día agitadísimo y divertidísimo, en el que todos volvimos a crecer más allá de una montaña, y antes de que Matías se fuera a dormir en su cuna de nieve, nos esperaba, para abrigarnos todavía un poco más, un guiso de arroz con pollo para la cena y una frase de la Tota, que llenó el tanque de felicidad: “Che, La Poderosa está re buena, quiero seguir sumando…”

 

 DÍA 5

Día 5 JPG

Lograr el desuso de frases hechas en el habla parecería una osadía que, de conseguirse, llevaría un tiempo prolongado. Años, décadas, quizá siglos, hasta olvidarlas por completo. Aunque esa teoría, como toda teoría sin compañía de la práctica, carece de sustento, y queda expuesta cuando existe un grupo, un equipo, un colectivo lleno de sueños que, con compromiso, corazón y voluntad, se une para definitivamente denunciar su ridiculez. Dice una de ellas que todo tiene un final. Pero esas palabras no contemplan cuántas cosas pueden hacerse en conjunto ni cómo un grupo de chicos del barrio de Zavaleta, con el apoyo de muchos detrás, podrían construir, en primera instancia, los recursos necesarios para viajar y, luego del primer paso cumplido, hacer de éste un punto de inflexión para seguir fortaleciendo a los barrios. De eso se trató la charla que tuvimos cuando amanecimos hoy, en la que en medio de la vorágine por la experiencia inolvidable, paramos la pelota y hablamos todos juntos sobre el valor que tiene vivir por un sueño y luchar para conseguirlo. Por este camino, con la intención de construir un mundo más justo, siempre unidos, y mirando hacia delante.

Día 5-4Tras la emotiva reunión que sirvió para consolidar aún más nuestros lazos, almorzamos fideos con hamburguesas y luego de la comida emprendimos camino a la montaña para disfrutar a pleno el último día de actividades en Caviahue. En la primera de cambio, todos ya estábamos subidos a la banana para seguir compartiendo y sumando segundos, tatuados de por vida en nuestras retinas y corazones. Enseguida nomás, se estableció un concurso entre hombres y mujeres para determinar qué grupo construía el muñeco de nieve más lindo. Mientras los chicos edificaron una escultura para el aplauso, las señoritas, pese a su mayor esfuerzo por ser originales, dibujaron en la nieve un bulto con más apariencia a un ovni que al característico muñeco de nieve. Antes de la merienda compuesta por galletitas, chocolate y mate manzana, Día 5-3subimos al cerro para llevar a cabo nuestra última actividad en las cumbres… por los menos en este viaje. Uh, pensamos en mate manzana, en lugar de mate cocido. Lo que pasa que tanto Claudio –el inventor del famoso mate manzana-, como todos los que no viajaron, están presentes en cada momento. Desde lo más alto del cerro, nos tiramos de culipatín sobre bolsas de residuos para un mejor deslizamiento. Y otra vez la innovación, la locura linda, las ganas de volar. Y vaya si volamos. La disciplina: saltos ornamentales. La modalidad: de cabeza en la nieve. El campeón de punta a punta: nada menos que Robín, en el día de su cumpleaños 16, que demostró ser un gran cabeza dura.    

Mientras las vecinas de Zavaleta amasábamos pizzetas para la cena, Franco y Enzo se pusieron al frente de una ardua misión: recolectar mechones de pelo que cada uno de sus compañeros estuviese dispuesto a donar. Una vez más se vio reflejado el compromiso de los chicos por las distintas causas que van decidiendo afrontar. En esta oportunidad, el difícil, pero superado desafío, fue el de elaborar un flequillo para implantárselo a un calvo vecino del barrio.

Día 5-2Luego de la cena, esa nostalgia que sentimos por la última noche en Neuquén se cristalizó en la fiesta de no despedida. Con entusiasmo, con ilusión mirando el futuro, vimos un video con las fotos de muchos de los momentos de esta experiencia única, aunque no irrepetible. Porque con ese mismo esfuerzo puesto antes y durante el viaje, los eruditos que se encargan de componer los diccionarios se deberán replantear muy seriamente la idea de desterrar en este caso no una frase hecha, sino una simple palabra: imposible. Porque nada es imposible cuando buscamos con pasión alcanzar en grupo, en equipo, en colectivo, una meta, un horizonte, más allá de la distancia que aparente separarnos. Porque nada es imposible cuando hacemos del día del amigo todos los días. Y porque nada es imposible hoy salimos a la mañana de regreso a Zavaleta, para continuar pensando en el futuro y en todo lo que hay por hacer. Hasta luego Caviahue. Seguimos soñando, luchando, construyendo, unidos, y siempre juntos.



En apoyo la identidad no es formal, es popular by hastalavictoriasiempre
20 julio 2009, 5:21 pm
Filed under: La Poderosa en Córdoba

Arte Popular

Todos en el barrio le dicen Tito, pero nadie tiene idea de las razones. No se llama Norberto, ni Alberto. Nunca le dijeron Robertito, ni Ernestito. Es simple, claro y llano: Tito. No hay que dar vueltas. Si Tito se siente cómodo cuando le dicen Tito, es suficiente. Sin embargo, la vida tiene esas vueltas y tumbacabezas que no son ajenas a Bajo Yapeyú. Los sábados, cuando se arrima la siesta en el barrio, Apoyo Popular es lugar de encuentro de chicos y chicas. Se cruzan historias, voces, relatos; la diversidad de la experiencia. Es mucho más que aprobar el examen del lunes. La historia de Tito dio una pirueta una de esas tardes de invierno. Era la primera vez que él se acercaba al espacio de Apoyo Popular. Llegó acompañado por su mamá. Ambos tenían un objetivo preciso: Tito quería aprender a escribir su nombre. ¿Quién es Tito? Es un pequeñín morochito con unas pecas chiquititas y simpáticas que adornan su cara, tiene 6 años, está en primer grado, es súper inteligente, muy callado y tímido. Con empuje, respeto y contención, Tito iba a aprender a escribir su nombre.

Empecemos entonces, Tito:Apoyo Popular Bajo Yapeyu

-¿Cómo te llamás?
-Soy Tito.
-Si, pero ése es tu apodo. ¿Sabés tu nombre?, así podemos comenzar a escribirlo.
-No sé… soy Tito.
-¿En el cole, la seño? ¿En tu casa? ¿Tus amigos?
-Tito. 
-¡Escribamos Tito, entonces!

Al sábado siguiente Tito estaba acompañado por Noe, su hermanita menor, de cuatro años. Él la cuida siempre y no la deja sola nunca. Ambos llegaban con algo nuevo, traían algo entre manos, sus ojitos eran enigmáticos. Por fin, una vez todos acomodados, la más pequeña de los hermanitos soltó a viva voz: “¡Le preguntamos a mí mamá! ¡Tito se llama Sergio, su verdadero nombre es Sergio!”. Se llama Tito, le dicen Tito, pero su “verdadero” nombre es Sergio, su nombre formal es Sergio. Pero el origen de Tito, ¿cuál es? Misterio. Habrá que seguir averiguando, preguntando…y ¿Tito se identifica con Tito o con Sergio? ¿Sergio se identifica con Sergio o con Tito? Hoy que es chiquiTito, no hay dudas. Más adelante, habrá que ver; dependerá de Tito, pero no sólo de Tito. La única certeza, quizás, sea que en Bajo Yapeyú nada es eterno, porque al preguntarnos y encontrarnos para trabajar juntos vamos construyendo y descubriendo nuevas realidades. Y casi nunca son como están escritas en los papeles. Los cambios pueden estar a la vuelta de cada nombre…



JULIO PODEROSO by hastalavictoriasiempre
13 julio 2009, 10:34 am
Filed under: Mes a mes

Julio Poderoso

Apenas pasadita la primera mitad del año y con unos poquitos días que ya recorrimos en julio, no paramos de andar y esta moto sueña con transitar muchos más caminos este mes, para afrontar la segunda mitad del año más grandes, con más experiencia, más compañeros y mucho más trabajo transformador. Trataremos de ser breves para contar lo que ya está bien afirmado y lo que va acomodándose en el asiento:

 –           ¡Fútbol Popular sobre nieve! Las dos categorías más grandes del Fútbol Popular de Zavaleta nos vamos a conocer la nieve. ¡Nos vamos a conocer la nieve! Con la plena participación de los chicos que formamos parte de este gran equipo de fútbol, y no sólo de fútbol, se está preparando el viaje a Caviahue, Neuquén, en donde cumpliremos un sueño que hace tiempo no nos hubiéramos atrevido a soñar: conocer la nieve, los paisajes indescriptibles, esquiar, subir a esas montañas blancas, para que ese grupo de referentes barriales que conformamos las categorías mayores vuelva más consolidado y consciente que nunca de que con trabajo en equipo se puede transformar la realidad y lograr mucho de lo que imaginemos. Buena parte de los recursos de La Poderosa, de los que se generan específicamente para el viaje y los que no, se están destinando a cumplir con este objetivo colectivo. Y así y todo, es mucho lo que hay que conseguir. Por eso y porque sólo entre todos es posible, es muy importante el aporte que cada uno de los que empujamos el andar de esta moto pueda realizar.

 –         ¡Uno de los cursos del Yo, sí puedo ya está en la mitad del camino! Siguen avanzando los dos cursos del plan de alfabetización en Zavaleta. Porque en uno ya se cumplieron la mitad de los encuentros totales y en el otro pronto se llegará a esa etapa, es que en ambos hay cada vez más participantes que pueden leer y se acercan a paso firme, y con la convicción de poder llegar, también a saber escribir.

 –         ¡Arrancó el Fútbol Popular de los pibes en situación de calle! Esta primera semana de julio fue testigo del nacimiento de un nuevo lugar de encuentro y organización de los chicos que luchan contra la ausencia del Estado y la desestatización de la atención y la garantía de sus derechos. Es que a partir del que pasó, todos los sábados en la plaza de Garay y Brasil, los pibes en situación de calle se encuentran alrededor de una pelota para divertirse, y también para pensar juntos la manera de exigir y hacer cumplir sus derechos.

–         ¡Con onda, la ronda de Apoyo! El espacio creado hace poco más de un mes, que comenzara como un lugar de recreación luego de terminadas las tareas de aprender y enseñar cuestiones más formales, se va consolidando y adquiriendo su identidad, a partir del juego y la diversión, pero también  de reflexión e integración.  

–         ¡Suena fuerte guitarra popular! Cada domingo y cada miércoles por la tarde se escucha música popular en Zavaleta. Con la guitarra como herramienta, que suena bien fuerte para que nadie se pueda hacer el distraído, semana a semana vamos poniendo ladrillos para construir juntos una realidad cada vez más armónica.

–         ¡La Murga Popular toma ritmo! En la Murga Popular de Zavaleta se aprende y se enseña, pero ahora con más compañeros que pueden aportar, también, saberes específicos como el baile, el ritmo y la percusión. Así, este espacio de encuentro, integración, diversión e identidad barrial va tomando cada vez más color, creando música, baile y canción.

–         ¡Crece Bajo Yapeyú! A partir de Murga, Recreación, Apoyo Popular y Fútbol Popular, los chicos se encuentran para alimentar el crecimiento del barrio cordobés, mientras ellos mismos crecen juntos y colectivamente, se divierten, tocan el bombo, buscan ejemplos y son referentes, para poder reflexionar sobre las reglas, ponerlas en discusión y, decidiéndolas, entender por qué cumplirlas, no sólo a la hora de patear una pelota.

–         ¡Tucumán, con fuerza interprovincial! Para continuar decidiendo el rumbo de esta moto, la reunión Interprovincial de junio de La Poderosa se realizó en Tucumán. Compañeros de las tres provincias se encontraron también en Yerba Buena, en el trabajo comunitario del Fútbol Popular de todos los domingos a las cuatro de la tarde, para empujar con más fuerza y apuntalar al foco.



Haciendo historia by hastalavictoriasiempre
7 julio 2009, 10:51 am
Filed under: Una cultura latinoamericana

Queremos que sean como el Che, Fidel.

Más de una vez, en poco menos de cinco años, nos han sugerido que olvidar la historia sería mejor. Nos han querido enseñar que la manera más fértil de pensar el futuro es olvidar el pasado, como si el futuro fuera futuro si no tuviera un pasado, como si el pasado no hubiera sido futuro de otros pasados. Mañana, sin hoy, no sería mañana. Sería hoy, que sin ayer, tampoco sería hoy. Y apenas podría ser ayer, si se aceptara la existencia de anteayer. La convicción absoluta de sentirnos parte de un proceso histórico nos obliga a reivindicar las emociones que nos despertaron juntos; la lucha que nos subió al mismo colectivo; el camino recorrido en la ruta que, por supuesto, no ha empezado con nosotros, ni con nosotros terminará.

Desde La Poderosa, la bandera del anonimato se ha levantado como un bastión irreductible para combatir la lógica clientelista y el entramado de corrupción que se regó con organizaciones sociales a lo largo de la década del 90. Pero un anonimato entendido sin historia, sin origen, sin sustento, sin raíz, conduce en el mejor de los casos a un desarrollo relativo capitalizado siempre por el mismo modelo que se propone afrontar. En un partido tan sucio y frente a un rival tan perverso, parece ficticio, o al menos ingenuo, salir a la cancha para dejar la vida, y finalmente entregar los puntos.

Por la misma razón que, desde este colectivo, se respeta la opinión y los saberes de todos sus miembros, resulta imprescindible valorizar la construcción histórica, sobre bases que entendemos democráticas, plurales y, sobre todo, reales. No es entonces por diferencias de símbolos, o colores, que La Poderosa no comparta su camino con algún colectivo que pregone una marcha hacia el mismo horizonte. La única profunda diferencia ideológica que puede impedir el devenir del entretejido de fuerzas parte de la concepción de aquellos que entienden a la historia como una variable de ajuste optativa y a quienes la han edificado como vulgares bienes del capitalismo, a los que finalmente terminan renunciando, justamente por haberlos aceptado como adornos de esa vidriera mercantil. Reconstruyendo la manipulación evidente de la figura del Che, desde su moto y la ruta que representa su ejemplo, como ejemplo de tantos ejemplos, no tomamos su malversación en aras del capitalismo como una buena razón para abandonar la historia de nuestra lucha, sino que absorbemos esa promoción para llenarla de contenido, con los pies en el barro, todos los días. Sólo así, nos sentimos dueños de una identidad invulnerable a mezquindades, propias y ajenas; dueños de una identidad que nos representa a todos los que buscamos, hacia adentro y hacia afuera, esa coherencia guevarista que nos imponemos día a día.

Fidel y Martí.El horizontalismo extremo que pregonan los colegiados en pregonar no hace más que abrir las puertas al camino incipiente que conduce a la parálisis orgánica forzada; un destino utópico para tantos subconscientes, y otros tantos conscientes, que aspiran en la mayor de sus revoluciones a guardar la lucha en la cubetera para sentarse a mirar televisión; aunque ésa no resulte una opción para quienes no ¿gozan? del ¿beneficio? de la ¿luz?

No es necesariamente la lucha armada en otra coyuntura, ni la crisis financiera actual, la que nos obliga a reivindicar a Cuba, como símbolo de tantos pueblos, y al Che, como símbolo de tantos Che, sino la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Tal vez eso, nos encuentre en el camino con Galeano, Benedetti, Santoro, Saramago, García Márquez o Cortázar, por nombrar sólo a los militantes de letras que reconocen, reivindican y jamás hubieran negociado esa misma historia. De ellos, los grandes medios multinacionales y monopólicos bien se han encargado de difundir sus preciadas piezas literarias, sin poner el eje en su mirada tantas veces directa, tantas veces nítida, sobre Cuba, sobre el Che, sobre todo lo que expresan Cuba y el Che. Y aun así, aquí nos hemos fortalecido con el brillo de esas miradas.

Pensando un movimiento amplio seguimos encontrándonos, vecinos de diferentes barrios, de diferentes realidades, acá, en la cancha, que no se parece en nada a una biblioteca hermética o a una universidad cerrada en su propio reality show. Del otro lado, estará siempre vigente la opción de eludir compromisos, sin rendir cuentas a los compañeros y a la propia historia que se dice reivindicar, para jugar a la militancia con los ojos cerrados. Habrá quienes elijan no mirar. Y habrá también, sin dudas habrá, quienes opten por un horizontalismo estático, que se parece bastante a la siesta. Para divertirse “todos por igual”, elegirán un día que ninguno toque la pelota. Pues bien vale remarcar que los goles en equipo se hacen pateándola.

La memoria.Tal vez no hayamos podido expresar todo lo que quisimos decir, en este texto. Y quizá mañana no podamos redactarlo mejor. Pero por suerte, o por algo que no tiene nada que ver con la suerte, elegimos un sol que amanece, cada día, cargado de historia. Y justo ahí, lo vimos. Encandilados por la intensidad de su vida, por la irrealidad de su muerte y por la genialidad de sus líneas, tomamos y volcamos este párrafo histórico, de Rodolfo Walsh: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las demás cosas”.

 



Futuro con todas las letras by hastalavictoriasiempre
3 julio 2009, 7:08 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

yo+sí+pue[2]..
Siempre llega sobre la hora. Siempre llega al curso corriendo del trabajo. Pero siempre llega. Así también llegará a leer y a escribir. Porque parece que en ese camino avanza muy rápido y muy confiado. Porque tiene decidido que eso es lo que quiere.

yosipuedoHace poco más de un mes sólo sabía las 5 vocales y, con muchísima voluntad, ya conoce 7 consonantes. Y, rápido, también recorre los carteles y paredes escritas que se cruza cuando camina por la calle, apurado para no perderse la clase, intentando leer todo lo que encuentra al alcance de sus ojos de más de 50 años. Las letras le cuentan rápido lo que dicen y él va descontando de la misma manera las que, hasta ahora, no le dicen nada. Aunque en poquito tiempo va a poder leer todo lo que quiera y todo lo que escriba. Sin embargo, no se conforma con eso. Levanta la mirada. Quiere ver más allá. Sueña con enseñar, porque sabe que hay más vecinos con ansias de aprender, y que los conocimientos, siempre, pueden compartirse, y así agrandarse. Agigantarse, agigantando. Quizá, porque quien lo ayuda es uno de sus compañeros, quien empezó el curso conociendo muchas de las consonantes y que quiere aprender a leer y a escribir entusiasmado por las ganas de ayudar a su nieta a hacer la tarea de la escuela, como ayuda y es ayudado por sus otros compañeros en cada encuentro. Trabajando juntos, para seguir creciendo.

Yo+sí+pue[0]..Por eso, los dos cursos del Yo, sí puedo en Zavaleta comenzarán a encontrarse y hacer actividades en conjunto. Para seguir generando integración, para seguir leyendo la historia, para escribir el presente, para poder crear el futuro.