La Poderosa


Sorpresa Real by Pablo Lisotto
17 enero 2007, 7:46 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

reyesmagos

“¿Cuál va a ser la sorpresa?”, preguntaban los chicos que sólo sabían que iban a ir al teatro. En realidad también sabían que era 6 de enero y, aunque relacionaban la fecha con la posible sorpresa, casi ninguno se animaba a asegurar que en Mataderos iba a haber tres reyes sin súbditos.

Pero ese sábado habría más de una sorpresa. La primera les llenó la boca a los chicos, y también a los grandes, y ninguno pudo evitar relajar los músculos del maxilar inferior al ver a esos títeres que no necesitaban ocultar las manos que los movían para que su público se conmoviera con la historia de amor prohibido entre el bufón y la princesa.

Mientras terminaba la obra, pasaban los aplausos y los chicos se acercaban a manejar ellos mismos las marionetas y se interesaban por “¿cómo los hicieron?”, Melchor, Gaspar y Baltasar estacionaban sus camellos a unos metros del Centro Cultural El Surco.

De pronto, alguien propuso que todos nos sacáramos los zapatos. El “¿viste que iban a venir?”, alto y agudo que pronunció Ayelén, confirmó que la sorpresa había pasado y ahora llegaba lo que todos esperaban. Caminando hacia la izquierda, porque vienen de Oriente, con regalos para todos, habían llegado los Reyes Magos. “Llegaron ya…”, cantaba Mercedes Sosa desde el equipo de música.

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Sueños en una pileta, con shampoo y mucha agua by Pablo Lisotto
17 enero 2007, 7:42 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

orilla

“Esta noche nos vamos a juntar en la canchita que armamos allá atrás a esperar que se hagan las cinco de la mañana. Estamos todos re emocionados”. El viernes 15 de diciembre a los dos de la tarde, la inocente vocecita de Mayra nos hacía dar cuenta de que el viaje a San Clemente que emprenderíamos en la mañana siguiente, había comenzado hacía bastante.

Y realmente así era. Había empezado mucho antes, como una “locura” tirada al final de una reunión. Y se fue haciendo de a poco, gracias al aporte de todos los que se sumaron a la causa; a los que prestaron sus carpas y sus bolsas de dormir; a los que hicieron un esfuerzo extra y pusieron un poco más de dinero; al que consiguió el transporte a un precio incomparablemente inferior al que nos pedían por todos lados y encima con un chofer con toda la onda, que fue y vino a cambio de 0 pesos, sólo porque quedó encantado con los chicos al verlos; a la que gestionó las veintipico de entradas gratis a Mundo Marino que en un momento pensábamos inalcanzables; al que puso el crédito de una tarjeta que se había ganado en un sorteo para comprar buena parte de la comida; a los que armaron los 100 sandwiches; al que regaló las hamburguesas; a los que mandaron jabón, shampoo, protector solar y golosinas; a la que obsequió las remeras que hicieron las veces de trofeos; al que puso su auto cuando no alcanzaban los lugares, al que hizo de chofer cuando había coche pero no quien lo maneje; a los que aportaron los cientos de etcéteras que deberíamos describir aquí (si no lo hacemos es sólo para no hacer eterna la lectura).

El sábado bien temprano allí estaban todos, más puntuales que nunca, con su mochilita al hombro y esa ilusión gigante reflejada en sonrisas. Todos a bordo, micro y coches a la ruta y a darle forma a ese sueño que tanto tiempo había dado vueltas en nuestras cabezas.

Y la verdad, fue un sueño maravillosamente hecho realidad. Todo salió perfecto, mejor de lo que lo imaginamos. La violenta tormenta de la primera noche fue apenas un inconveniente momentáneo, que se solucionó con las manos de todos. Las de cada chico, corriendo con su bolsa de dormir para ponerla bajo techo. Las de las madres que nos acompañaron, cocinando un guiso espectacular que sirvió para calentar esos cuerpitos mojados por la lluvia.

Después de la cena hubo arte. Algunos se lucieron a la hora de las imitaciones y el postre fue una obra de teatro donde varios, como Fabio, Zequi, Nico y Alan, demostraron que tienen mucho talento por explotar. Hubo dos partidazos de fútbol callejero en la playa (¿”fútbol playejero”?) y hubo una orca cantándole el feliz cumpleaños a Brian en la inolvidable tarde de Mundo Marino (que luego tuvo la correspondiente charla sobre los animales en cautiverio).

Pero este viaje-sueño tuvo un protagonista principal, destacado, ese gigante al que la mayoría no conocía cara a cara. Llegamos y allí estaba, inmenso e inquieto como siempre, el viejo mar, que provocó algunos comentarios. A saber:

  • Caminábamos hacia él y estábamos a media cuadra cuando Florencia, más conocida en el barrio como La Tota, tiró: “Mirá, ¿no parece que todo eso fuera agua?”.
  • El domingo Ayelén jugueteaba sin parar entre las olas. “Te gusta el mar, Aye?” “Sí, pero ayer no me metí mucho porque estaba muy salado”. Y al ratito preguntó, en referencia a la espuma de las olas: “¿Al Mar le ponen shampoo o jabón?”
  • Faltaba poco para el regreso y Tati preguntó: “¿Vamos a volver a ir a la pileta?”. “No es una pileta”, la corrigieron. “Bueno, es que todavía no me acostumbro”.

Del agua al fuego
Para el cierre quedó el increíble fogón final, con lágrimas que en este caso no apagaron sino que reavivaron todos los fuegos, que calentó almas y corazones y que nos marcó (a fuego) a todos, para siempre…



Gran jornada de fútbol Playejero by Pablo Lisotto
15 enero 2007, 2:53 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

futbol playejero

Es domingo. Temprano. Hace bastante calor y en algún pedazo de la Costa Atlántica veintitantos poderosos jugadores estamos dispuestos a empezar un partido de fútbol…de fútbol playero.

Dos pares de ojotas, clavadas como estacas a cinco pasos en la arena, determinan los arcos. Como siempre no hay árbitro, y el número de capitanes por equipo es idéntico a la cantidad de jugadores.

Por fin, el partido empieza. En realidad, continúa. Este partido empezó hace varios, muchos meses atrás. No había mar ni arena. Sobraban, en aquel comienzo, las puteadas y los viandazos, pero también la voluntad, el esfuerzo y un gran compromiso.

Y el partido siguió durante todo el año. Caños, tacos, patadas, charlas, sombreros, insultos, camisetas. Hasta un campeonato…¡¡¡y el título!!!

Muchos, varios meses después el partido sigue. Hoy los goles los gritamos de cara al mar, con las patas llenas de arena. Es un momento para disfrutar. Y para recordar. Para recordar este partido que jugamos todo el año y que hoy nos encuentra acá, juntos, festejando abrazados con el agua hasta las rodillas.

Ah, el resultado. Si, ganamos. Ganamos todos…de nuevo.



Recuerdos que no voy a olvidar by Pablo Lisotto
15 enero 2007, 2:52 pm
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carpa

Hubo una noche, en San Clemente, que no se puede escribir, ni describir. Mocola, un gigante de 12 años, lo intentó: “Lloramos todos”, contó al volver, a modo de resumen de ese fogón, este fogón, una llama que ya nadie podrá apagar.

La última noche del campamento, el fútbol callejero nos puso a todos cara a cara, para cerrar el año, para decirnos cuánto nos queremos, para demostrar cuánto nos necesitamos, para ratificar cuánto nos tenemos, para abrazarnos, para cantar…
Una letra compuesta por los chicos, con la música de “Los caminos de la vida”, se grabó para siempre en la memoria de todos, como las lágrimas de muchos de los que fueron premiados y ovacionados por sus propios compañeros.

Cuando hablamos de fútbol callejero, hablamos de valores, de compañerismo, de compromiso, de amistad, del valor para salir de las drogas, de la necesidad de levantar al barrio y de la indudable capacidad de hacerlo.

Por eso, cuando intentamos darle un premio al goleador, no se nos ocurrió ninguno que pudiera haber hecho un solo gol si no estuvieran los otros 21. Tampoco recibió un trofeo el jugador más valioso, porque sentimos que más valiosos somos todos juntos. Y ni siquiera se distinguió a la figura, porque estamos cansados de los que figuran.

Un inolvidable fogón cerró nuestro viaje por San Clemente, envueltos en piel erizada, mientras nos juramos aplastar a la droga del barrio con una pelota llena de nosotros. Y ahí, se realizó la entrega de premios 2006. Entrega de premios, DE FUTBOL CALLEJERO.

Aquí están, estos son:

  1. HORA: Premio a “La amistad”.
  2. TATI: Premio a “La dulzura”.
  3. FRANCO: Premio a “La humildad”.
  4. FABIO: Premio a “La esperanza”.
  5. NICO: Premio a “La alegría”.
  6. ZEQUI: Premio a “La grandeza”.
  7. VICTOR: Premio a “La emoción”.
  8. MAYRA: Premio al “Amor y paz”.
  9. TOTA: Premio a “La valentía”.
  10. ALAN: Premio a “El pionero”.
  11. JOAQUIN: Premio a “El compromiso”.
  12. AYELEN: Premio a “La solidaridad”.
  13. ARIEL: Premio a “La sencillez”.
  14. EZE: Premio a “El corazón”.
  15. MATI: Premio a “La honestidad”.
  16. CHINO: Premio a “El esfuerzo”.
  17. MOCOLA: Premio a “El refuerzo”.
  18. SEBAS: Premio a “El progreso”.
  19. MAXI: Premio a “La simpatía”.
  20. MARIANO: Premio a “La perseverancia”.
  21. JONY: Premio a “El humor”.
  22. BRIAN: Premio a “El capitán”.
  23. NELLY: Premio a “La maestra”.