La Poderosa


Dame fuego by hastalavictoriasiempre
26 octubre 2007, 5:55 pm
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Nos acordamos de aquel hombre del pueblo de Neguá, antes de empezar el taller de recreación del jueves, en Zavaleta. Nos acordamos de aquel tipo que pudo elevarse hasta el alto cielo para apreciar la vida humana y, al regresar, dijo haber visto un mar de fueguitos.
fatima.jpgPensábamos en él justo, cuando nació la idea de leer aquella historia todos juntos en el comedor, para recordar eso de que no hay dos fuegos iguales. “Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas”.
Previendo la actividad de antemano, llevábamos esa sorpresa de papel para la actividad grupal. El plan era cantar, bailar, aplaudir y mover los cuerpos todos juntos, para aquí y para allá, hasta que llegara la hora de imitar a aquel hombre del pueblo de Neguá. Entonces, llegaría la propuesta: imaginemos que podemos elevarnos al techo del comedor de Nelly, para mirar a este grupo desde ahí arriba… ¿Qué tal serían esos fueguitos? La respuesta no sería oral, ni simple. Habría que responder armando, cada uno, la llamita que nos representara con el tubito de cartón de un papel higiénico, y papel crepé, y un poco de lana, y un poco de engrudo, y un poco de luz.
Sin embargo, antes de ser invadidos por la electricidad corpórea del clásico baile de precalentamiento y sin siquiera haber anunciado la luminosa actividad del día de la fecha, algo alteró el programa, ella lo alteró.

Fátima no estudió en ninguna universidad. Y no sabe qué cosa es el magisterio. No tiene el Libro de los abrazos. Y no sabe mucho de grandes filósofos. Pero tampoco ellos saben mucho de Fátima. Y Fátima sabe bien qué cosa es el papel crepé. Entonces, se adelantó a cualquier propuesta. Ardió con ganas y propuso “hacer unas florcitas, que yo aprendí, con ese papel. Son baratitas y sencillitas”. Nos acercamos.
Flaquita por afuera, la figura de Fátima contagió a todos los que estábamos en la biblioteca. Y cada uno, mirando sin parpadear a la espontánea maestra, de 14 años, lindos rulitos y paciencia lacia, empezó a cortar dos tiritas de papel crepé, para luego entrelazarlas, al ritmo de su pedagogía, llena de ganas. Así, asá, y ya ta.
mardefueguitos.jpgEntre tanto, para musicalizar el arte, surgió una que sepamos todos. “Color esperanza”, la afinación de las cuerdas vocales, hasta que la melancolía nos dio ganas de divertirnos. Y uno desafinó. Y otro desafinó. Y Fátima se tentó, y empezó a reír, y reír, y reír. Algunos segundos después, todo el comedor era una gran carcajada, de palmas al piso, de panzas temblando, de dientes desnudos, de risas al por mayor. Y las florcitas, entre tanto, se agitaban al compás de la alegría, rosas, negras, verdes, y rozas y negras, y negras y verdes.
¿Viste cuando la carcajada te vacía la panza? Así nos sentimos. Hasta que Fátima se agotó de jajajear. Con los ojitos semiabiertos, y los vestigios de la sonrisa desparramados por la cara, se despidió y, con el comedor en llamas, se fue. Qué loco, al final, nunca pudimos abrir el libro. Pero, por suerte, eso no impidió que supiéramos el final. “Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran, ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.



Para izar la bandera, con la luz de tu sonrisa by hastalavictoriasiempre
22 octubre 2007, 3:54 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

Si para Eduardo Galeano, ‘el Che es un nacedor’, nosotros queremos ser parteros, todos los días. Desde ahí, en el marco de las actividades impulsadas por los 40 años del incesante nacimiento del Che, La Poderosa puso en marcha su “Taller de Pensamiento Guevariano”, una ronda de reflexión que invita a encontrar pequeños disparadores, para repensar los valores y motivaciones del Hombre Nuevo, entre tanto vértigo tecnológico que apenas nos da tiempo a pensar en el Celular Nuevo.
Con técnicas de educación popular y el apuntalamiento de la película “Hasta la victoria siempre”, la propuesta es construir espacios para conocer, o defender, o cuestionar al Che, en el marco de la educación formal. taller31.jpgSí, desde la educación popular, pero también desde la educación formal, la de tanto docente que enorgullece, la de tanto Fuentealba que no se calla. ¿O ya no es nuestra? Cuesta creer que, finalizando el 2007, una escuela de Berazategui, con el común acuerdo del director y el centro de estudiantes, todavía deba remar contra las olas para conseguir la autorización del nombre que los representa: “Comandante Ernesto Che Guevara”. Los autorizaron, sí, a llamarla “Doctor Ernesto Guevara”. No, gracias, fue la categórica respuesta de un grupo de pensantes autónomos que, también por elección propia, ante la negativa del cartel oficial, eligió bautizar el frente con un histórico aerosol. Desde aquí, un abrazo.
Cronológicamente simultaneo, o posterior, o levemente anterior, a los regímenes dictatoriales más sangrientos de Latinoamérica, que bien pasan por los pizarrones secundarios, cuesta encontrarle una explicación racional a la ausencia del Che en la currícula escolar de todos los niveles. O no. Pero mientras alguien no pueda darnos una respuesta al porqué de ese vacío informativo en las aulas, sobre la cara argentina que encabeza las manifestaciones sociales contra cualquier injusticia, en cualquier lugar del mundo, La Poderosa seguirá apretando el acelerador para pisarle el césped a la educación que manejan los dueños de la comunicación, y de la producción, y de todo lo demás, para poner en debate los qués, los cómos, los porqués, los cuándos y los hasta cuándos que no estén claros. Sobre el Che, y sobre qué representa.

Con esa premisa, como el director de la escuela de Berazategui o tantos docentes universitarios que sostienen cátedras de pensamiento guevariano, La Poderosa está en campaña de encontrarse con responsables de diferentes colegios estatales, o instituciones privadas, banderas-che.jpgo centros culturales, que tengan la voluntad de abrir un espacio para hablar de quién fue Guevara. Y principalmente, de quién es. Así hemos dado el puntapié inicial, la semana última, en todas las comisiones de segundo año, de una escuela de periodismo de la Capital Federal.
La lluvia de ideas que abrió los encuentros nos puso de frente con diferentes miradas enriquecedoras, y con la indiscutida falta de información reinante. Desde “Pensador Heroico”, hasta “Dictadura”, todas las visiones sobre la vida del Che se hicieron papel para ponerlas en discusión después de ver la película y exponer una introducción de La Poderosa, que no descubre verdades incuestionables, pero sí mentiras comprobadas.
Reunidos los estudiantes en rondas de 4 o 5 compañeros, según la afinidad ideológica o conceptual de esas palabras propuestas de manera individual al principio del taller, la idea fue luego componer frases que representaran la mirada grupal acerca de Guevara, y sus ideas. Justamente, que “los hombres pasan, y las ideas quedan”, o que “más vale morir de pie que vivir arrodillado”, o que “se trata de un salto a lo desconocido, desde lo conocido, por lo intolerable”, fueron sólo algunos de los disparadores que abrieron el debate, para enriquecernos todos, un poco más.

La realidad actual cubana, la comercialización de la figura del Che, la coyuntura de aquella lucha revolucionaria, sus diferencias con Estados Unidos, sus diferencias con la URSS, nuestra coherencia, nuestra incoherencia, la viabilidad de una batalla de ideas sin armas, por los mismos valores, y el camino futuro hacia su vieja utopía nos fueron devorando los minutos, que por suerte, no alcanzaron. taller1.jpgPor casualidad, o no, el cierre colectivo en cada aula nos llevó a pensar en el hoy, y en qué carajo se filtra entre nuestra certeza acerca del valor de tantos valores y nuestra capacidad concreta de hacelos carne, para cambiarle la forma a cada uno de nuestros días.
Algunos datos nos guían para seguirlo pensando. De cinco cursos terciarios, compuestos por jóvenes de entre 18 y 30 años, absolutamente ninguno pudo afirmar haber introducido alguna vez una boleta en la urna, de la cuál pudiera reconocer a todos los nombres. De unos 150 estudiantes, egresados de la educación primaria y secundaria, ninguno tenía conocimiento acerca de cómo son las elecciones en Cuba, pero varios la relacionaban de antemano con un régimen dictatorial. De unos 150 futuros periodistas, a todos les resultó curioso que los directivos de los mismos medios que vendieron DVD’s del Che para el aniversario de su muerte, presentándolo como la Madre Teresa de Calcuta, no utilizaran también el poder de sus noticieros para reclamar que se incluya su historia en la enseñanza de grado. De diez charlas diferentes, en ninguna se cuestionó que fuera más importante y valedero el tiempo destinado a dialogar con uno de los pibes que le sobran al sistema, que a mirar un programa de espectáculos. Pero pocas manos se alzaron para afirmar la relatividad entre la elección teórica y la vida práctica. A eso, a eso mismo llamamos el golpe de la coherencia guevariana. Y nos enorgullezca o nos avergüence, la queremos pensar, la queremos discutir, la queremos fomentar.

Por suerte, el taller no terminó. Después de dos encuentros semanales, de una hora y media cada uno, con la prolongación del debate en cada curso, en cada casa, taller2.jpgLa Poderosa pretende instalar al Che, con su coherencia y sus ideales, donde muchos no lo quieren ni imaginar. “Nos quedamos cortos con el tiempo, porque quedaba mucho por discutir”, demandó algún estudiante, y nosotros demandamos lo mismo. Demandamos que nos ayuden a pensar y discutir en el ámbito de la educación formal. Demandamos que nos informen sobre el bloqueo, la brigada de médicos Henry Reeve, el plan de alfabetización Yo Si Puedo, la prisión injusta de los Cinco Héroes, la libertad injusta de Posada Carriles, la batalla de ideas, la cultura, la educación, la salud, la dignidad, la música, el cine, la solidaridad y la belleza de Cuba, como nos informan sobre los balseros y los supuestos millones de dólares y tumores que tiene Fidel. Demandamos la información real y completa, desde adentro de las escuelas, para que la voluntad colectiva y activa de una generación nueva determine concientemente si ya es hora, o no, de cambiarle el vecino de cuaderno a José de San Martín y devolverle a Billiken los retratos de Cristóbal Colón, para poder pintarle los bordes con crayones a la figurita de Ernesto Guevara.



Un sol para los chicos: ¿y un techo, no? by hastalavictoriasiempre
16 octubre 2007, 2:21 pm
Filed under: No calles

fa6

La enorme mayoría de los paradores para pibes en situación de calle, sino todos en la Ciudad de Buenos Aires, utiliza como herramienta “pedagógica” de contención la manipulación de los derechos del niño, para sedar con terror lo que sólo a veces no sedan con fármacos. “Si te portás mal, te vas”, es el hit de los paradores, que bien saben del agujero negro que representa ese “te vas”; te vas a la calle, donde dejás de ser sujeto, donde ya no existís, donde nadie te estará buscando, donde hace frío, donde hace hambre. Para los responsables de las ONG subsidiadas para quitarle el problema al Estado, el problema de los pibes con mochilas de droga o violencia se resuelve de un modo tan simple como tomar una birome y completar un libro que diga “Juan Pérez se fue a las 17 horas”. Listo. Desligados ya de todo riesgo legal, la próxima noticia de Juan Pérez la dará un parte médico o un juez notificado de algún nuevo delito de Juan, quizá para drogarse, quizá para comer, quizá para escaparse, quizá para volver a dormir bajo techo. ¿Alguien puede pensar que la solución del problema está en reducir la edad de imputabilidad? De ser así, hay invitación sin cargo a leer la historia del enano, publicada a continuación con el título “Hay que mirar bien al cruzar la calle”.

Las entidades “sociales” que asumen canjear subsidios por una responsabilidad del Estado, y luego aplican normas absurdas aduciendo que “somos una ONG, y no podemos con todo”, quedan entonces en medio de un dilema que a nadie le preocupa resolver. Los pibes rotan y rotan por paradores de día y de noche, escuchando promesas de un futuro hogar, al que tal vez los lleven para entrevistarlos, pero si son “problemáticos”, Admisión dirá que no y la mentira, junto a la espera por lo que no debiera esperar, será perpetua.

Ante esa lógica expulsiva, a sabiendas de los directivos de los paradores, los pibes vuelven una y mil veces a empezar de cero, con el benemerito llamado al 108, que los hará llegar una y mil veces a los mismos paradores que nunca desembocan en buen puerto y que calibran las conductas con la amenaza terrible de escupirlos a la calle otra vez, sin comida y sin techo, dos derechos que no les son negados ni a quienes caen a prisión por haber abusado sexualmente de esos mismos pibes.

Tal vez por esquivar ese círculo de bosta, se fueron encontrando adolescentes en Constitución, que hoy son amigos porque se conocen de la calle desde los 5 o 6 años. Ahora, su lucha y la nuestra, la batalla de La Poderosa, entre grandes y pibes, está puesta en generar el ruido necesario para que se arreglen los baches que siguen saltando los gobernantes de turno. En conjunto, estamos implementando y construyendo estrategias desde la acción para contener a los pibes de hoy y arrancar las raíces del árbol que mantendrá en la sombra a los pibes de mañana.

Para eso, necesitamos de tu tiempo, de tu predisposición, de tu fuerza, de tus saberes. Sin dependencia económica de los responsables de tanta muerte, entre tantas infancias llenas de vida, tomamos nuestra independencia política para avanzar hacia una salida verdadera, así esté adelante la Dirección de Niñez o cualquier parador subsidiado que no entienda de Derechos Humanos.

Te estamos esperando: lapoderosaong@hotmail.com / En Buenos Aires: (011) 4 571-1993. En Tucumán: (0381) 4251515. En Córdoba: (0351) 156767358.

 



Hay que mirar bien, al cruzar la calle by hastalavictoriasiempre
15 octubre 2007, 8:37 pm
Filed under: No calles

fa1Se acercó una tarde con los pies descalzos, con un viejo equipo de gimnasia que envolvía ajustadas sus piernas flacas, bajo la campera manchada de Poxirrán, y la voz manchada de pasta base. Quizá el bullicio del apoyo escolar, o tal vez el olor a lápiz, lo arrimaron a una mesa del comedor comunitario donde otros dibujaban, hasta que él se decidió a dibujar. El trazo seguro marcaba las líneas que montones de ojos reunidos a su alrededor seguían sin parpadear, ante su mirada firme, que parecía no advertir nada más que su papel y su obra impecable. “Pero qué lindo dibujás”, le dijo alguien, que intentaba acercarse en tono idiotizante: “¿Dónde aprendiste a dibujar, en tu casa?”. La respuesta fue una patada, de puntín, en el riñón: “No, en un instituto de menores”. La contra respuesta, intentó ser un aliciente de la confesa estupidez: “Ah, claro, porque ahí tenías tiempo libre…”. Fastidiado, devolvió un sopapo de realidad: “No, tenía tiempo de encierro”. Terminó y se fue.
Otra vez estaba ahí, el día después. Sentado en el banco de cemento del patio del comedor, con las piernas flexionadas contra el pecho, le temblaban las rodillas y los ojos no podían sostener más la catarata de angustia, que no entraba en ese cuerpo de 12 años. No quería hablar. Y no quería hablar. “¿Mañana nos vemos?”, le preguntamos. “Mañana nos vemos…”, pareció concluir. A nuestra media vuelta, necesitó completar: “Si no me matan… Si no me matan, mañana nos vemos”.
Nadie podría haberse ido. Ya estaba llorando, y la necesidad de repreguntar se mezclaba con la bronca de no saber qué hacer, con la indiferencia de los que, ya acostumbrados a tanta miseria, ni siquiera se detenían en él. “Dice que me robé un cajón de soda, y si me ve, me va a matar. Ya lo agarró a mi amigo, y lo cortó todo”. Fuimos a comer pizza a una esquina de Barracas. Pidió dos porciones. Y nos invitó una.
“Hace varios años que estoy en la calle, porque me escapé de un instituto de menores”, aclaró, antes de hablar de una mamá que ya no está, un papá preso y una familia lejana. “Jalar”, como variable del hambre, o “el paco”, como caño de escape, o “la ranchada”, como asilo de abandonados, empezaban a llenar el vocabulario y el tiempo de La Poderosa. Con un poco de queso en la panza, y un buzo sin poxirrán, prometió dormir adentro, en el comedor. Mañana, sería otro día, para él y para nosotros.

Ya no era tan fácil dormir, para nosotros, para él sí. Cansado de tanto caminar alrededor de un mundo con las puertas cerradas, sus párpados caían en cualquier momento y en cualquier lugar, como una persiana del paisaje de mierda. Nuestros ojos, más abiertos que nunca, de tanto caminar por adentro de un mundo con las puertas cerradas, no se querían cerrar. Ya inmersa La Poderosa en la lucha del enano, antes de irnos le habíamos dejado una colchoneta, una campera y algunos consejos imbéciles. Todavía no entendemos cómo fue que lo dejamos ahí. Pero al día siguiente, volvimos a Zavaleta, y por suerte, no por otra cosa, por suerte, estaba ahí. Dormía acurrucado, de perfil al suelo húmedo del comedor, con su viejo equipo de gimnasia, rasgado de otras noches, mojado de vivir. Lo despertamos, giró y, en cuanto lo vimos, nos sentimos un sorete. Tenía el ojo hinchado, morado, en compota. “¡Te pegaron!”, “¡Te pegó!”, “¡El hijo de puta ese, te pegó!”. Creímos que pasaba algo terrible, y algo terrible pasaba. La mano brutal o impune de cualquier bestia en cautiverio, parecíamos descubrir, era apenas uno de los millones de riesgos que corría su ojo, y su vida. “No, nadie me pegó. Me picó algún bicho, seguro”.
fa2La desesperación por socorrerlo nos llevó a dejar de lado cualquier tipo de responsabilidades, en pos de solucionar esa inflamación, de su ojo, de nuestra conciencia más bien. Nuestra ceguera y nuestro egocentrismo nos hacían creer, por entonces, que quien había soportado cinco años de vida en la calle, bajo todos los flagelos inimaginables, ahora necesitaba imperiosamente de nuestra mano solidaria. Sí, la necesitaba, como antes, como hoy, como mañana. Pero éramos nosotros, sobre todo, quienes necesitábamos imperiosamente resolver esa situación insoportable, esa responsabilidad culposa directa sobre algo que, sabíamos, pasaba en nuestro país, en nuestras calles, en nuestros barrios, pero mucho más lejos de lo que algún ser humano lo puede tolerar. Quizá por eso, un común amigo nos había dicho que “el conocimiento nos hace responsables”.
Llegamos a la salita médica. Nada grave. Sólo una picazón. Perfecto. Con una inyección se soluciona… Cuando la enfermera pronunció la ‘ye’, nuestro pequeño amigo explotó en llanto, y en gritos, y en patadas, y en insultos, y en desesperación.
Ya no parecía fácil ayudar a un ‘niño en situación de calle’ y sentirse bueno, o sentirse útil. “¿Qué te pasa nene?”, preguntó la señora de delantal. “Si sos valiente, no le tenés que temer a las agujas”, dijo, como si nuestro pequeño amigo acabara de llegar de su casa, o de mirar dibujitos tomando la leche, con pan y manteca. “No voy a darme ninguna inyección, y ustedes salgan de acá, déjenme ir, me quiero ir”. El gesto de los presentes se mostraba decepcionado por la actitud del jovencito, que apenas aceptó un antibiótico por vía oral. Minutos después, sus palabras nos invitaban a conocer el mundo que existía mientras muchos de nosotros comíamos pan y manteca, tomando la leche y mirando dibujitos. “Odio las agujas, las odio, porque ya me pasó mil veces que me jeringuearan, en un montón de los institutos de menores en los que estuve. Ahí no te dejan jugar, ni hacer nada. Entonces te quieren endrogar. Y si te resistís, te clavan una jeringa para doparte. Y si te resistís mucho, te la clavan en el cuello, en la cara, en cualquier lado”. Una más. “Jeringuear”, como un modo de criar violencia, también entró a nuestro vocabulario, por aquellos días.

Desde entonces, La Poderosa transitó un camino de lucha y conocimiento en la reivindicación de los derechos humanos de los humanos más chicos. Nuestro nuevo amigo, o guía, de esa batalla, aceptó ir entonces a un ‘Parador de día’, de Constitución. “No quiero ir a un lugar en el que me encierren de nuevo. Quiero ir ahí, porque sé que me dejan jugar al metegol”. Así llegó La Poderosa, por primera vez, a un ‘Parador de día’. Promesa mutua de no romper el lazo afectivo y honesto que nos unía, probamos la única salida que nos ofrecía el Gobierno de la Ciudad para que nuestro amigo cumpliera su sueño: “No quiero callejear más, quiero rescatarme”.
Tras visitar algún otro parador, que nos había recomendado el servicio de Niñez, con el grado de compromiso que lo caracteriza, caímos finalmente ahí, donde el enano quería ir. “Nooo… Mirá quién estáaaa. Con ellas nos escapamos una vez de un instituto en el que nos pegaban y nos jeringueaban. Yo me robé un matafuegos y rompí una ventana para que todos saltáramos por ahí”.
 fa3Ya lo conocían varios pibes que, como este pibe, no habían tenido los tiempos de un pibe. El ‘Parador de Día’ los volvía a encontrar, con algunas normas que cumplir. ‘No se puede entrar jalado’, se advierte, para motivar a los chicos a no inhalar poxirrán, pero los fines de semana y todos los días de 17 a 20, está cerrado. ¿Y en ese tiempo qué? Y en ese tiempo, creamos en Dios. Tal alternativa para combatir el grado de abandono absoluto, es la propuesta oficial, la única propuesta oficial.
Qué hacen esos pibes desde las 17 hasta las 20 y los fines de semana es un problema del que deberán hacerse cargo, quiénes si no, los pibes de 8 años, de 5, de 12, o de 7. Que se hagan cargo, que para eso sí son grandes y tienen derechos.
No es cuento. Para desprenderse rápida y económicamente del compromiso básico de encontrarle un techo, comida y un sentido a la vida de los pibes que van naciendo en cunas infortunadas, el gobierno subsidia a diferentes ONG que resultan nuevas encargadas de lidiar con tal calvario. A su tiempo y a su forma entonces, cada ONG se hace cargo de sostener en los horarios que pueda, a los pibes que le correspondan según el subsidio que reciba. ¿Y si no existe en todo Constitución ninguna alternativa para que un pibe en situación de calle no duerma bajo un puente o bajo la lluvia? El Estado responderá que para eso están los Paradores de día. ¿Y si no existe en todo Constitución ni un solo Parador de día que abra sus puertas los fines de semana, o las tardes de lluvia, a los pibes que no han podido dejar de jalar? Los Paradores de día responderán que para eso está el Estado.

Mientras se pasan la pelota, no hay red para los pibes, más que algún vecino de corazón invalorable. El enano, con la panza un poco más llena y los ojos un poco más contentos, en este enseñar y aprender con sus amigos de La Poderosa, pasó por varios ‘Paradores de día’, durante dos años. Y sólo por la contención y el trabajo perseverante de personas compenetradas con su carisma inexplicable logró el traslado a un ‘Parador transitorio’, un paso que se hace difícil de imaginar para cualquier chico que no esté respaldado por ningún tutor.
Finalmente, nuestro amigo podía quedarse en un mismo cuarto todos los días de la semana y los fines de semana también. Eso sí, sólo por seis meses, que es el máximo tiempo estipulado para cualquier pibe, en cualquier situación, dentro de un ‘Parador transitorio’. Luego, suponiendo que ha dejado de jalar, que se ha olvidado de las manías de la calle y que en esos 6 meses no ha tejido ningún vínculo que de repente le duela romper, sólo así, sólo si todo eso se da exáctamente así, pasará a un hogar definitivo, en el que deberá volver a conocer las reglas, volver a conocer a la gente y volver a olvidarse de su pasado.
¿Y si los pibes necesitan permanecer un tiempo más en el Parador Transitorio, para poder dejar la calle? Mala suerte. fa43El enano estuvo entonces también en varios ‘Paradores transitorios’, pero cada vez que vio acercarse la fecha límite, la fecha de ruptura con su nueva falsa familia, decidió volver a callejear un tiempo, para luego poder volver a un Parador Transitorio. Así, entre Parador y calle, nuestro amigo necesitó dinero más de una vez, para morfar, para vivir. Hizo malabares y aprendió las mil maneras de pedir monedas, pero también volvió a jalar, para no tener hambre, para no tener dolor, para no tener tristeza. A esa altura, ya no nos gustaba la idea de enrejar las miserias de nuestra sociedad, ni escuchar a tanto periodista y politiquero hablando de mano dura o delincuencia juvenil, cuando de reojo se referían a uno de nuestros pocos amigos capaces de dormir con frío para que otro se tape.
En esa lucha, volvió también, a caer preso. Y fue a parar, otra vez, más de una vez, a un instituto. ¿Y entonces qué? Y entonces se escapó, porque le convenía a él y les convenía a quienes lo dejaron escapar. ¿Y si no se escapa? La última vez, no se escapó. El maldito no se escapó y los metió en un flor de problema a quienes cobran un sueldo por pensar en su futuro. Fue ahí que conocimos la gran solución que el Estado ofrece para los porteños bajitos que almuerzan pegamento: “Colonia Gutiérrez”. ¿Qué es eso? Un pozo, o un trampolín, a donde el Estado deshecha a los pibes.
“Si están mal con las drogas, van a una ‘Comunidad Terapéutica’ y, si no, van a la Colonia Gutiérrez”. Allí, los menores arriban en camionetas de seguridad y, para conocer el seguimiento del proceso de recuperación y contención, no hace falta más que hablar con los choferes que los transportan: “Nosotros dejamos a los pibes en Colonia Gutiérrez y, al rato, nos volvemos. En el camino de vuelta, vemos a los mismos pibes que acabamos de dejar caminando al costado de las calles para volver a sus ranchadas”.

Pero claro, no todo es color negro. Para este modelo de mundo competitivo, el asistencialismo también es competencia, en el concurso de disfraces, y entonces podrán morir más personas en cada inundación, pero nunca faltará Un sol para los chicos. fa5Entre tanta falta de soluciones, más de una vez apareció la mano ‘benéfica’ que vende falsas promesas o entusiasma a un pibe con una realidad que no será, pero que servirá para lavar alguna culpa personal. Porque también eso, también por la manipulación ególatra del falso altruismo pasó el enano, cuando más de uno le ofreció casa y familia, para después arrepentirse, como si se tratara de la compra de un inmueble. ‘Paradores de día’, ‘Paradores Transitorios’, ‘Institutos de Menores’ y ‘Promesas fantasmas’ conforman el ciclo educativo de miles y miles de Infancias en Buenos Aires, la misma Buenos Aires que exige seguridad reclamando policías. Qué fácil se cierra el círculo, cuando la misma mano que condenó a la apatía y la desesperanza, condena a prisión. El enano, durante dos años, desde aquella tarde, nos ayudó a ver, nos obligó a aprender y nos enseñó a compartir. Pocas personas nos hemos cruzado en el corto camino de esta moto con tanta capacidad de dar, con tanta grandeza para pensar, con tanta confianza para soñar. El enano nos llenó la panza de esperanza cuando juntos viajamos al mar, y nos vació la boca de palabras cuando donó su ropa antes de regresar a su hogar. El enano nos infló el pecho de orgullo cuando compró chizitos para repartir entre los pibes de un Parador, y nos desinfló el alma de angustia cuando se puso a llorar por cada combate ganado que su mamá no pudo ver. El enano nos dividió en discusiones cuando la impotencia del Estado estéril nos sometía a reuniones infinitas para una salida urgente, y nos unió en abrazos cuando dejó atrás la pasta base y el poxirrán. El enano se fue con su familia, para volver a empezar a soñar, pero se quedó con nosotros para que su ejemplo nunca nos permita aceptar lo que esta puta realidad pretende naturalizar.



MUCHO MAS QUE UNA ESTRELLA by hastalavictoriasiempre
7 octubre 2007, 10:48 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

Presente tu voz en todos lados, a 40 años de tu inmortalidad, se contagia tu fervor idealista en los poros erizados que disparan tus palabras desde algún viejo discurso que alguna cámara de video supo conservar. Pero también, lo demás. Presente tu voz en la conciencia que motoriza a La Poderosa, duele cuando quieren hacerte mercancía de consumo, cuando quieren hacerte estrella de televisión.
Presente tu imagen en los diarios, las revistas y algún acto partidario, se contagia la firmeza de tu mirada clavada en la utopía, cuando una nueva generación se levanta para reivindicar tus ideales, cuando los pueblos toman tus recetas para formular nuevas medicinas contra el tumor que supiste detectar, mucho antes de que intentaran extirparte, mucho antes de semejante ramificación. Pero también, lo demás. Presente tu imagen en el espejo de tantas imágenes que motorizan a La Poderosa, duele cuando quieren hacerte sólo remera, sólo festival, sólo bandera.

che1.jpg“Este sistema vende la imagen del Che”, aseveró un reportero, que intentaba noticiar de algo al líder de la revolución cubana. “Este sistema todo lo vende”, respondió Fidel. Tiempo después, otro enviado del ministerio de educación televisiva embistió ante nuestro más grande disparador de letras latinoamericanas: “El mundo está lleno de camisetas con la cara del Che, pero esos jóvenes no saben ni quién fue”, descubrió un analítico entrevistador, sí, frente a Eduardo Galeano. Y con la sangre de las venas inflamadas, la boca más cálida de nuestro tiempo le respondió: “Mejor que tengan cuidado, los que están jugando con fuego. Debajo de cada una de esas camisetas que venden con la cara del Che, no lo olviden, hay un pecho humano”.

Tan criminal como descarado, el mismo genocida que pretende hacer del Che un producto de mercado, pareciera atentar contra todo, e incluso contra sí mismo. Pues está en el compromiso de La Poderosa contribuir al encuentro de tantos pechos humanos que han sentido en algún momento el golpe de la coherencia guevariana. No por derecha, caeremos en sus redes, pero tampoco por pseudoizquierda podrán tironearnos a la apatía y el sedentarismo. che4.jpgEl ejemplo del Che es nuestro, y con el pecho bien alto lo sostendremos, para defenderlo, para fomentarlo. Y a las imágenes del Che que ellos impongan en el mundo globalizado, las iremos lustrando, llenándolas de contenido, de ideas, de lucha, de amor.
Ya sin gobiernos de carnes militares –aunque con algún Patti dando vueltas-, la batalla no será armada, pero será batalla, y será hasta que toda Latinoamérica unida vuelva a levantar su puño de dignidad. Ya sin la figura Ernesto, el tributo que hace falta es reflexionar y accionar, y accionar, y reflexionar, porque sólo desde la práctica nos conocemos, y porque sólo desde el compromiso llega la transformación.
Nadie nos quitará los libros y el espacio de pensamiento que tanta sangre dictatorial no pudo arruinar, pero tampoco nos quitarán la convicción absoluta de que, sólo desde el campo, desde la base, podemos cambiar la realidad. No hay mejor abrazo al Che que arremangarse y trabajar, y estudiar, y trabajar, por el fortalecimiento de nuestra América Latina. Porque no caben dudas de cuán importante es la afinidad ideológica, el plan político y el sostén teórico de nuestra utopía, pero tampoco lo hay sobre cuán necesaria es nuestra reacción inmediata, para que no siga creciendo el hambre y la miseria, mientras corren las agujas de tantos relojes, de tantas infancias, que se van o se interrumpen, mientras miles de candidatos, intelectuales y militantes de salón discuten apenas sobre qué discutir.

La Poderosa estuvo sentada cara a cara, en su propia casa, frente al militar boliviano que se supo vanagloriar de haber capturado al Che, aquel 8 de octubre de 1967. Sin demasiadas palabras memorables, el encuentro apenas dejó la triste imagen de Gary Prado dándole órdenes a su empleada, para que los argentinos pasaran hasta su escritorio, sin advertir la silla de ruedas. “Ya no quiero hablar de eso”, dijo entonces, el General que ahora dice ser un político “de izquierda”. Y en todo caso, bien ganado tiene el mote, porque no es sino desde su ‘cacería’ que el Che ha burlado a la muerte.

che5.jpgLa Poderosa estuvo en Rosario, en Alta Gracia, en Sierra Maestra, en Santa Clara, en La Habana, en la Quebrada del Yuro, en La Higuera, en Vallegrande y en cada rincón que pudo alcanzar para conocer más sobre el legado de Guevara. Pero al aniversario de su fusilamiento, La Poderosa lo conmemoró naciendo, tres años atrás. Y multiplicándose, tres años después.
Para el médico de pueblos, para el guerrillero del libro, para el pensador del cañón del futuro, para nuestro Compañero Heroico, no hay que dejar flores, hay que plantarlas. No podemos caer en pozos de apatía, ni de fragmentación, ni de personalismos, ni de diferencias partidarias, porque hay un camino que sigue hacia delante. Y hacia allí vamos. Pensamos y seguiremos pensando, desde el voluntariado anónimo de La Poderosa, la estrategia y los escudos para avanzar con la batalla de ideas, pero siempre en movimiento. Siempre.

Tan funcionales al imperialismo son las estrategias de alienación tendidas de norte a sur, o la utilización de tu estrella para vender publicidad, como los altoparlantes vacíos que invocan tu nombre para llenar el aire de palabras, como si bastara tomar mate y hablar de revoluciones para volverse a la luz de tu camino. Símbolo de tantos que dieron la sangre y la vida, en una lucha que tenía balas, y muerte, hoy el faro de tu mirada nos mueve en esta batalla de ideas, que apenas requiere de tiempo y convicción, cuando tu entrega desenmascara tanta falsa ideología, que como buena mercancía, apenas busca aparentar. No nos da igual. No creemos que se pueda jugar con tu nombre, ni frivolizar tu historia, porque tus ojos abiertos nos obligan a andar. Soñamos colmar con tu nombre la Plaza y los estadios, claro que sí, pero de nada servirá si entre tanto no colmamos los barrios y los pueblos de manos predispuestas al trabajo voluntario, de corazones cargados de nafta, de brazos decididos a empujar hasta aquella utopía. che2.jpg
Al nuevo aniversario de tu muerte, que no por casualidad coincide con el tercero de La Poderosa, elegimos recordarlo sin abandonar nuestro compromiso en la canchita de Zavaleta, en las calles de Constitución, en el Poli de San Blas y en el verde de la Yerba Buena tucumana, como lo recordamos cada minuto que decidimos abocarnos a la construcción colectiva del único monumento que con seguridad te haría sonreír, uno que se mueva, con los brazos abiertos, con las manos cerradas y con la cara de un Hombre Nuevo.
A todos nos gustan las rondas de sueños, los festivales comunitarios y la paz que canta Silvio, pero cuando las luces se apaguen y los kioscos de revistas hayan agotado la tirada de ejemplares publicados por los multimedios para este 9 de octubre, que de repente consideran célebre, más bien tengamos presentes todos los pechos humanos que, para cambiar la realidad y homenajear al Che, se necesita mucho más que notas retóricas, mensajes de texto y un gran escenario. Sigamos flameando su bandera Poderosos, pero sobre todo, sigamos llevándola hacia delante, porque “la revolución se lleva en el corazón, y no en la boca para vivir de ella”.

Hasta siempre Comandante.



Las elecciones de Cuba by hastalavictoriasiempre
1 octubre 2007, 6:52 pm
Filed under: Cuba va

elecciones1.jpgDe la democracia para los analfabetos que eligen soberanamente una boleta electoral sin saber leer, no se habla tanto por estos días en los grandes medios de comunicación que hacen carne la libre expresión de la democrática vida en la Argentina. Tampoco parece un tema recurrente en los periódicos este método extraordinario de seleccionar sábanas listas, que invitan a dormir bajo el manto de poder otorgado a un sinfín de nombres que suman adhesiones sólo por estar escritos en la sombra de algún candidato mediático, que varios millones de pesos han sabido postular. Porque también eso. De la democracia para los partidos que no son invitados al debate, cuando los noticieros aseguran que el show televisivo es la piedra fundacional de la democracia, tampoco se habla mucho. Pero qué importa. ¿No? Eso sí, Cuba es un régimen dictatorial, y eso nadie puede negarlo. Seguro, ¡seguro!

¿Seguro? Ah, bueno. Si ahora también vamos a cuestionar por qué escuchamos tantas veces ‘la dictadura de Castro’ y nunca nos explicaron cómo son las elecciones en Cuba, definitivamente somos unos rebeldes sin causa.
cubitaelecciones.jpgA quién se le ocurre ponerse a pensar cómo son las elecciones en Cuba, antes de convencerse sobre la aptitud dictatorial de su líder. A nosotros se nos ocurre. Será el virus de la juventud, o de la utopía, o algún otro virus, el que nos despierta alguna intriga de más, porque lo cierto es que los cubanos tienen ese no sé qué, que a nosotros nos generan este qué se yo. Y cuanto menos creemos que vale la pena detenerse en el camino de la vorágine informativa, para analizar una noticia que, tratándose de una ‘dictadura’, desconcierta: hay elecciones en Cuba. ¿Por la enfermedad de Fidel? No, por la reforma de la constitución impulsada por él, en 1976, que dio inicio al sistema electoral vigente.

Aparentemente, el bloqueo le tapa el lente a la cámara y la boca a los periodistas, que tan libremente ejercen la dictadura de la mentira, tras la máscara tramposa del maquillaje bendecido por el imperialismo, también comunicacional. Pues parece que allá, en la isla, donde hay un partido único que no se disfraza de dos, cada cuadra tiene un Comité, en el cual se elige a un vecino como presidente, para coordinar las reflexiones necesarias, o las jornadas de trabajo voluntario, o quién barre la vereda el domingo o por qué concurrir o no a tal o cual movilización. cubitaelecciones21.jpgTodos en la cuadra votan a un conocido, y conocido de verdad, porque el atrasó del ‘desarrollo’ en La Habana todavía sostiene esa vieja olvidada leyenda vecinal que encontraba a las personas conversando en la vereda; una actitud chabacana y casi antagónica al glamoroso impacto de hombros que suele encontrar a los vecinos de otras capitales, cuando chocan de frente por trotar mientras escriben un mensaje de texto. Eso sí, es aprovechar el tiempo.
Según dicen, esos presidentes de cada cuadra se juntan a menudo para discutir cuestiones, seguramente políticas, que marcan la base del rumbo de Cuba. Casualmente, del 1 a 26 de septiembre, se acaban de votar, a mano alzada, esas caras conocidas, con ideas conocidas, pero no mediante campañas millonarias, sino por los afiches pegados en lugares públicos, como almacenes, escuelas o librerías, con las biografías de los candidatos. Porque en eso, tienen una ventaja los cubanos. Aparentemente, todos los habitantes de la isla han tenido la ‘suerte’ de no ser analfabetos.

Entre esas caras conocidas, los cubanos han votado después a sus referentes municipales, que de tanto en tanto se reunirán a discutir, representando a diferentes regiones. Más de 8 millones de cubanos votaron el 28 de octubre a sus 15.236 concejales municipales, que a su vez definirán luego a los delegados provinciales. elecciones122.jpgFinalmente, entre las voces que alimentaron la cadena, llegará a establecerse la voz conciente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, compuesta por 600 diputados, del que se desprenderá el nombramiento, casi simbólico, de un Presidente. Sí, ahí está entonces, Fidel Castro, ¿el dictador?, quien delegó el poder en su hermano Raúl, el año último.
No hay demasiados motivos para subestimar así al pueblo cubano. En toda la historia latinoamericana, con los luchadores maravillosos que hemos tenido, sólo un pueblo pudo contra los tanques y logró dar vuelta una sangrienta dictadura como la que encabezaron los Videla y los Pinochet de ese plan Cóndor financiado por quienes hoy pregonan una supuesta libertad, al mismo tiempo que dicen que “se está con ellos o contra ellos”. Sólo un pueblo americano pudo ganarle, con el corazón, los sueños y la utopía a una dictadura, que además de contar con el ejercito contaba con el apoyo de los Estados Unidos. ¿Qué nos hace pensar que ese mismo pueblo que derrotó a una dictadura, aun contra Estados Unidos también, no podría derrotar a esta “dictadura de Fidel”, teniendo ahora a Estados Unidos a favor?

¡Pero tienen un sistema unipartidista!

Bueno, ya con las elecciones cubanas. La realidad es que, en Cuba, hay un solo partido. ¿Y en Estados Unidos cuántos hay? ¿O de verdad creemos que la Coca Cola Light es una cosa diferente de la Coca Cola Zero? elecciones-4.jpgCreado en 1965, existe un único partido oficial, por decisión del pueblo cubano. De pretender en su mayoría transformarlo, seguramente lo hubiera logrado con el alto grado de formación y participación política que tienen absolutamente todos los habitantes. Pero posiblemente, la unidad siga siendo una buena elección para defenderse del bombardeo mediático, que padecen los patios traseros de los Estados Unidos, como así también del bloqueo económico, que difícilmente podría soportar hoy cualquier otro país. Cuba no subsiste por el carisma de un líder, ni por tener mejores o peores elecciones, ni por tener más o menos posibilidades de subirse a un avión. Cuba subsiste porque está educada, despierta y conciente.
¿Por qué no cuentan cómo está la Habana, mientras Fidel está internado? Porque La Habana, está igual. Y estará igual. Y eso es lo que les da pánico. Con la muerte de Fidel, no sólo se les presenta la gran oportunidad de sacarse su último e insoportable grano del culo, sino que además se les presenta la terrible amenaza de que quede expuesto, ante los ojos del mundo, que no es Fidel el único que sostiene a la revolución. Que no es Fidel quien domina al único pueblo históricamente indomable. No es la dictadura de Castro. Es la resistencia del socialismo en carne y hueso, de un pueblo educado, de un pueblo conciente que no puede pensar en celulares con estrellitas ninjas mientras haya un sólo niño muriendo por una causa evitable… Es la resistencia de Martí, de Bolívar, del Che, y de Fidel, como líder de los cubanos que sueñan, defienden y sostienen, los valores más nobles de la raza humana.
elecciones2.jpgSobre críticas a ese faro cubano, se van horas de nuestro tiempo, en busca de mejores soluciones y alternativas. Pero la mentira burda de tanto comunicador, obliga a una respuesta contundente e inmediata de quienes pretendamos sostener una autonomía de pensamiento, que bastante tiene que ver con nuestra condición de seres humanos. Por estos días, hay elecciones en el país que nació La Poderosa, y difícilmente vote el 90 por ciento de los habitantes, como acaba de suceder en Cuba, donde además, no hay ‘fuerzas opositoras’ que deban implementar 300 mesas testigos para controlar un posible fraude, ya que allá, en la isla de la opresión, las urnas son custodiadas por los estudiantes. Vaya dictadura.

¡Pero no pueden viajar!

De miradas diferentes a la nuestra, sobre la realidad de Cuba, vivimos enriqueciéndonos, día a día. Y justamente para eso, nos vemos inmersos en esta batalla de ideas, que se trata de debatir con quienes están en desacuerdo, con quienes están de acuerdo y con quienes han quedado afuera del acuerdo y el desacuerdo por culpa de tanta miserable dictadura militar y sus políticas económicas que aún perduran.
Mucha gente hay con otras miradas, por suerte. Pero también, mucha gente hay dispuesta a engañar, a difamar, a bloquear ojos como bloquean países, a bombardear cerebros como bombardean países… elecciones6.jpgTiempo atrás recibimos un mail con supuestas fotos de hospitales cubanos, y sentimos el dolor de la mentira. Tras haber recorrido hasta los más inhóspitos hospitales cubanos, sentimos el dolor de la mentira.
¿De la mentira de quién? De la mentira de los que venden, claro, pero también de los que compran y juzgan, por los argumentos importados de otros ojos, ojos que ven balseros escapando de Cuba, pero no ven las colas y colas en las embajadas europeas de la Argentina, como si no vieran que el primer perjudicado por tal medida anti-publicitaria es el Estado cubano. ¿Quién más que los líderes de la revolución cubana disfrutarían de poder abrir sus puertas de par en par? ¿Cuánto nos han informado sobre el porqué de tal medida?
Miles de cubanos, representantes del deporte, el arte, la ciencia y diferentes disciplinas, recorren el mundo con un mensaje humanitario. Y otros tantos, que han conseguido el dinero a pesar del bloqueo genocida, no han podido salir del país, porque encontraron la traba de la visa que debía otorgarles la oficina de intereses de los Estados Unidos. Sí, aunque parezca mentira, hasta hace un par de años, cualquier cubano que quisiera salir de Cuba, no necesitaba sólo dinero, sino también la autorización estadounidense, para poder entrar a algún país de Latinoamérica. Y con el criterio democrático al que nos tiene acostumbrado, el imperio respondió negativamente ante miles de requerimientos, por diferentes excusas, como por ejemplo, el haber militado un solo día en el partido oficial cubano. Qué delito. La medida que tanto horroriza a tantos desinformados, sobre la necesidad cubana de conservar el conocimiento que la revolución genera a través de sus profesionales y su apuesta a la educación, bien se le puede achacar a Reagan y a los Bush.
cubita4.jpgHay cubanos que se escapan en balsa, porque no están de acuerdo con un modelo. Y hay argentinos que se escapan en Paco, o en Poxirrán, porque no los dejan ser parte de un modelo. Los pocos, muy pocos, argentinos que se pueden pagar un pasaje a alguna parte (estos ojos también ven a los que no pueden pagarse un pasaje a la escuela), pueden viajar, porque el dinero que ingrese en la caja de una multinacional en Madrid irá al mismo bolsillo que si hubiera entrado en la sede argentina de la misma billetera. Dentro de un bloque socialista, con el que Cuba, y en especial el Che, presentaba grandes diferencias en el modo de generar conciencia, también los cubanos tenían las puertas abiertas para volar a otras fronteras. ¿Y por qué ahora no? Porque Cuba necesita de los cubanos para poder darle a los hijos lo que recibieron los padres. Y entre tanto, crece. Parece patético que el costo sea la imposibilidad de salir libremente y en cualquier momento, casi una condena, pero tal vez sea el precio que elige pagar un pueblo camino al Hombre Nuevo, para que nadie compre un pasaje con la comida de otro.
Cero analfabetismo y educación de excelencia, con un Estado económicamente bloqueado y limitado de recursos naturales, no nos parece poco. Si Cuba invierte su escaso presupuesto en educación, no parece justo que Estados Unidos se lleve a sus mejores profesionales como históricamente lo ha intentado. ¿Cuántos argentinos dejarían el país mañana, en balsa, o a nado, si en Norteamérica le ofrecieran las comodidades que le ofrecen a los cubanos exiliados? Pues, si tanto le molesta el encierro cubano a la estatua de la libertad, La Poderosa sugiere una humilde estrategia, que seguramente no se le ha ocurrido a nadie en Washington o en el Pentágono: quiten el bloqueo, y entonces los cubanos podrían salir, o al menos se quedarían sin excusa. Qué curioso, Che. Si esa revolución y esa idea utópica de una sociedad nueva y conciente es verdaderamente imposible, ¿por qué no las dejan morir? ¿Por qué se empecinan en boicotearlas?
Ante el bloqueo económico que sufre Cuba, elecciones7.jpgse vio obligado a abrirle las puertas al turismo, tras la caída del bloque socialista, para tener ingresos en divisas. Y desde entonces hubo más de 100 atentados en centros turísticos, organizados por Estados Unidos. Ese bloqueo, el bloqueo de la difusión mediática de los atentados contra civiles o contra Fidel, también es terrorismo. Y del bloqueo económico, qué escribir. Sólo un grano, para graficar: Cuba se ve obligada a exportar Niquel, su principal ingreso de divisas junto con el turismo, y cuando Estados Unidos importa Niquel, revisa que no haya Niquel cubano en los productos. Si lo detecta, pues no lo compra y el país que ‘infringió’ el bloqueo queda en lista negra del imperio más grande de la historia de la humanidad. Así y todo, hay quienes siguen votando esta dignidad, la de tomar aviones, a cambio de que otros no tomen leche.

¡Pero Fidel es rico!

Difícilmente algún cubano cuestione lo que cuestionan a menudo la CNN y el New York Times. ¡Qué Fidel está entre los hombres más ricos del mundo! Para empezar, corajuda estrategia la de un hombre que buscando poder económico decidió sumergirse en una lucha armada, con siete fusiles contra un ejercito completo. elecciones8.jpgUn fanático del dinero será, en todo caso. Y por tanto, doblemente curioso resulta que, en su primera gran medida económica al alcanzar la revolución, haya implementado una reforma agraria que, entre otros tantos afectados, lo tuvo a su padre, de buen pasar.
Más de una vez, Fidel ha invitado a debatir en plaza pública a George W. Bush. Y a la previsible negativa, ha renovado la apuesta, convocando a todo el gobierno de los Estados Unidos a demostrar que posee tan sólo una moneda, en cualquier parte. De ser así, abandonará su cargo, eso que más 600 atentados financiados por la CIA han soñado, una y otra vez. ¿Puede Estados Unidos, con la capacidad de espionaje que ha demostrado sobre cada uno de nosotros, no tener acceso a alguna de todas esas monedas que tiene Fidel? No pareciera merecer mucho más análisis el tema.

¡Pero Cuba pregona la guerra!

Sí, la guerra pacífica contra el hambre, la desnutrición, la discriminación, el imperialismo, el analfabetismo, las muertes evitables, el terrorismo de todo tipo, la desigualdad de oportunidades y la alienación. Tras haberse doblegado en armas contra la dictadura sanguinaria y criminal de Fulgencio Batista y haber sacado a fuerza de fuego a la invasión mercenaria que quiso invadir Playa Girón, la revolución cubana fue creciendo y superando obstáculos, en diferentes coyunturas. elecciones9.jpgHoy, la lucha por la identidad cubana y los frutos de la música, el cine o la cultura propia generan un grado de pertenencia que lleva a muchísimos jóvenes a aseverar que entregarían su sangre por la soberanía cubana, de ser necesario, pero lejos está de proponer eso el único país que exporta ejemplos humanitarios, mientras otros exportan muerte y bombas, que atraviesan huesos en busca de petróleo.
Poco se habla de la “Batalla de ideas”, en esos medios que no son tan medios. La Batalla de ideas impulsada por Cuba consta de decenas de programas para pelear por un mundo más justo, y con mayor equidad. Claros ejemplos que hoy alimentan el crecimiento de América Latina, son el Plan Yo Sí Puedo, que ha librado de analfabetismo a Venezuela, y lo está haciendo con Bolivia; o la brigada de médicos Henry Reeve, que está formada por los doctores voluntarios que se ofrecieron a viajar a Nueva Orleáns para ayudar al pueblo estadounidense, convocados por Fidel, tras el desastre que ocasionó el huracán Katrina. Como consecuencia del rechazo del gobierno de Bush a la mano solidaria cubana, esa brigada se repartió en diferentes rincones del mundo, donde lleva conocimiento y herramientas para atender a pueblos marginados, desinteresadamente.
cubita3.jpgCuba no tiene en 47 años de revolución, ni un solo desaparecido, ni un solo condenado sin juicio previo. Ningún registro de torturas, ni cualquiera de todas las aberraciones que el gobierno estadounidense ha implementado en Guantánamo. Será desde lo ideológico históricamente discutible el método mediante el cual Cuba se levantó ante la opresión militar, pero está más que claro que hoy Fidel, en esta coyuntura, no alienta levantamientos armados, ni de focos insurreccionales por esa vía, sino que por el contrario, ha condenado a toda clase de terrorismo y ha apoyado a quienes han sido capaces de sostener la lucha por la paz, la utopía y los grandes valores humanos, en una batalla de ideas, contra un sistema que, al decir del Che, sigue siendo “el genocida más respetado del mundo”.

¡Pero en Cuba hay prostitución!

cubita7.jpgQue rima con Constitución, y con Godoy Cruz, y con la colectora de la General Paz, y con tanto shopping de personas disperso a nuestro alrededor. En Cuba hay prostitución, pero lo que más les duele a quienes le hacen publicidad a la existencia de esas ‘jineteras’ es que Cuba ya no sea el prostíbulo del imperio, como alguna vez pretendieron. Y hay un dato, en esto de la prostitución, que estos ojos también eligen mirar: en Cuba, no hay cubanos que desnuden su cuerpo para vender un producto. Donde se busque ver mujeres bonitas con pechos comprados vendiendo bombachas de marca, en La Habana posiblemente se encuentre alguna frase de José Martí. Y aunque a más de uno le parezca una idea aburrida, la realidad es que hoy el pueblo cubano puede decir algo que, en tantos países “libres y dignos”, no se puede: NADIE ABRE LAS PIERNAS POR HAMBRE. Prostitución hay en todos los países del mundo, y también en Cuba, donde Estados Unidos la sembró durante medio siglo pasado. Pero nadie se prostituye por tener vacía la panza o la biblioteca.

El colmo, ¿Cuba no tiene ‘peros’, ni defectos?

Montones. Montones que los discutimos, y los seguiremos discutiendo en cada reunión de La Poderosa, pero en este medio de comunicación, en el que no volcamos conclusiones indiscutibles, sí necesitábamos desenmascarar algunas mentiras evidentes. Nos hemos preguntado más de una vez por qué Fidel no pudo prever la reorganización que significo el duro ‘Período especial’ después de la caída del bloque socialista, o cuán necesario será todavía controlar rigurosamente los medios de comunicación, o cómo manejar la distribución de la riqueza con la doble moneda, o cómo abrir las puertas de la comunicación sin exponerse a la falsas postales que envia el imperio… Hay mucho por preguntar, por aprender, y por mejorar. Pero cuando debatamos sobre Cuba, cuando critiquemos cada punto, no podemos hacerlo sin recordar todas las limitaciones económicas y discriminatorias que padece la isla. Evaluar Cuba, sin pensar eso, es mirar con los ojos cerrados. Y aun considerando ese punto, creemos importante recordar que absolutamente todos los errores y pasos en falso de la revolución cubana, tenían y tienen como fin último esa justicia social que muchos soñamos. ¿Alguien podrá explicarnos cuál es el fin de las limitaciones de todo tipo que tenemos en casi todos los demás países de América Latina? ¿El precio de qué producto estamos pagando con tanta miseria?
Cuba, por la vieja dictadura y el vigente bloqueo, no ha tenido como opción volverse una social democracia con pan para todos, porque el pan para todos que había en América Latina ahora está en donde hay sociales democracias. Y el poco pan que queda, sigue tomando la misma ruta. Ningún país latinoamericano puede darse el gusto de cubrir todas las necesidades y las ambiciones al mismo tiempo, pero de los pocos gustos que se pueden elegir en la patria latinoamericana que nosotros vivimos y soñamos, sin dudas, compartimos los gustos que se da la revolución cubana.

elecciones11.jpg

Si comprar es libertad, a nosotros véndannos la libertad de los cubanos.