La Poderosa


Cómo vamos by hastalavictoriasiempre
11 septiembre 2009, 5:26 pm
Filed under: Una cultura latinoamericana

Cómo vamos

No íbamos tan mal. Hace cinco años, cuando La Poderosa iniciaba su marcha colectiva, el faro cubano alumbraba una alternativa utópica, la menos mediática, la más humana, con historia viva, sin presente muerto. Desaparecida en los 70 por la tragedia de no haber nacido, una nueva juventud despertaba en los albores del 2000 con el espíritu revolucionario escarchado en la heladera de un mundo que, insólitamente proporcional a su calentamiento global, congelaba las luchas en pos de un devenir luminosamente negro, pluralmente unipolar, rebalsado de vacío, completo de nada, activamente pasivo.

Medios de producción, de educación y de comunicación confluían en la inseminación artificial de un patrón individualista; un patrón paralizante; un patrón terrorista; un patrón. Y era mejor olvidarse. Porque mejor no acordarse. Y era mejor aislarse. Porque pasó de moda juntarse. Y era mejor arrancarse, porque era duro plantarse. Y era mejor callarse. Porque daba asco escucharse. Y era mejor morirse, porque cómo nacerse.

Bolívar y MartíPues viendo cómo, nos dimos a luz. Tomamos de tu historia, la cultura de nacer, lo relativo de morir. Desde el suelo latinoamericano, surcado por las huellas Bolívar y regado con la tinta de Martí, decidimos abonar nuestra coyuntura con la sangre y el pensamiento que nos dejó el Che, como estandarte de la coherencia, como símbolo de la lucha, como paradigma del Hombre Nuevo. Y, si lo piden también, como la única mercancía de consumo para la alineación capaz de consumirse la alineación de la mercancía, con un lento hervor de lava que poco a poco hará erupción desde la mirada que ha minado todas las vidrieras de la fachada globalizada.

Arriba de La Poderosa, desde distintas tierras, nos lanzamos en 2004 a vivir la lucha de nuestros tiempos, la militancia comprometida, la batalla de ideas, la guerra al asistencialismo, la unidad del campo popular, el empoderamiento de nuestros pueblos, el aborto de la lógica punteril, la participación responsable, el internacionalismo solidario, la cultura latinoamericana, el ejemplo cubano.

Pero Fidel se va a morir. Pero la revolución se va a acabar. Pero en Cuba no hay libertad de prensa. Pero a la ONU le preocupan los derechos humanos en la isla. Pero el mundo toma otra ruta. Pero el poder lo compró otro. Pero un movimiento político nace de la estructura partidaria. Pero lo colectivo es un virus de la juventud. Pero los vecinos no participan. Pero la sociedad es así. Pero contra ellos no se puede. Pero. Pero. Pero. Pero, las pelotas.

Libertad de prensaAmanece un nuevo modo de comunicar en el primer lustro de La Poderosa: bienvenidos a www.lapoderosa.org.ar. Según dicen, el viento latinoamericano anda girando buena parte de los timones hacia la isla perdida, maravillosamente perdida. Y el tiempo dijo que la libertad de prensa, casada con la libertad del mercado, no hace más que parir millones de hijos presos de la mentira, la miseria y el capital. Y parece que un récord de 185 naciones votaron en contra de las sanciones a Cuba, en la última Asamblea General de la ONU. Y resulta que Amnistía Internacional le pidió a Barack Obama, el martes último, que levante urgente el embargo criminal que pesa sobre Cuba desde hace 47 años. Y, si los diarios no mienten, el reclamo se basó en datos de Naciones Unidas sobre el único país del continente que no presenta en su dinámica natural las violaciones del analfabetismo, ni el genocidio de la desnutrición.

Con un poquito de oído en el nuevo mapa político y económico del continente, quizá se pueda advertir que ya son más tenues las risotadas de los grandes zapatotes que vienen azotando nuestras tierras. Tal vez entonces, sea hora de quitarle crédito a lo que dicen los que siempre dicen, para discutir de una vez por todas una nueva ley de radiodifusión, que no permita lo que ya no se permite en otras tierras de nuestra patria latinoamericana. ¿Y si los barrios piden la palabra, para que el tercio social del servicio de comunicación no pueda caer en manos de las fundaciones que operan como una ficticia caricia sobre la herida que tan ensañadamente han abierto? ¿Y si ponemos algún ojo auténticamente popular en el Órgano de Aplicación de la ley? Esas y otras propuestas están brotando por estos días en las asambleas vecinales, mientras discutimos lo indiscutible de modificar la ley de la dictadura, con las palabras de nuestros barrios, recuperando la participación que pretenden expropiarnos con tanta lingüística academicista gobernada por los mismos que gobiernan todo lo demás.

Cuba revolución

Tambalea en buena hora la mesita del televisor hipnotizador y, aunque hayamos nacido tarde, estamos de pie para presentarle pelea a los multimedios de la acumulación que han soltado sus redes en el continente desde la oscuridad de las dictaduras importadas y las alas del Cóndor genocida, que tuvo cría que en los 90, pero que tarde o temprano, veremos caer. No traigan flores al cementerio guevarista, que poco a poco las van a ver crecer, como crece todavía la barba resplandeciente de un rostro que acaba de cumplir 83 años, con 50 de revolución. No íbamos tan mal. Y vamos bien, Fidel.



Haciendo historia by hastalavictoriasiempre
7 julio 2009, 10:51 am
Filed under: Una cultura latinoamericana

Queremos que sean como el Che, Fidel.

Más de una vez, en poco menos de cinco años, nos han sugerido que olvidar la historia sería mejor. Nos han querido enseñar que la manera más fértil de pensar el futuro es olvidar el pasado, como si el futuro fuera futuro si no tuviera un pasado, como si el pasado no hubiera sido futuro de otros pasados. Mañana, sin hoy, no sería mañana. Sería hoy, que sin ayer, tampoco sería hoy. Y apenas podría ser ayer, si se aceptara la existencia de anteayer. La convicción absoluta de sentirnos parte de un proceso histórico nos obliga a reivindicar las emociones que nos despertaron juntos; la lucha que nos subió al mismo colectivo; el camino recorrido en la ruta que, por supuesto, no ha empezado con nosotros, ni con nosotros terminará.

Desde La Poderosa, la bandera del anonimato se ha levantado como un bastión irreductible para combatir la lógica clientelista y el entramado de corrupción que se regó con organizaciones sociales a lo largo de la década del 90. Pero un anonimato entendido sin historia, sin origen, sin sustento, sin raíz, conduce en el mejor de los casos a un desarrollo relativo capitalizado siempre por el mismo modelo que se propone afrontar. En un partido tan sucio y frente a un rival tan perverso, parece ficticio, o al menos ingenuo, salir a la cancha para dejar la vida, y finalmente entregar los puntos.

Por la misma razón que, desde este colectivo, se respeta la opinión y los saberes de todos sus miembros, resulta imprescindible valorizar la construcción histórica, sobre bases que entendemos democráticas, plurales y, sobre todo, reales. No es entonces por diferencias de símbolos, o colores, que La Poderosa no comparta su camino con algún colectivo que pregone una marcha hacia el mismo horizonte. La única profunda diferencia ideológica que puede impedir el devenir del entretejido de fuerzas parte de la concepción de aquellos que entienden a la historia como una variable de ajuste optativa y a quienes la han edificado como vulgares bienes del capitalismo, a los que finalmente terminan renunciando, justamente por haberlos aceptado como adornos de esa vidriera mercantil. Reconstruyendo la manipulación evidente de la figura del Che, desde su moto y la ruta que representa su ejemplo, como ejemplo de tantos ejemplos, no tomamos su malversación en aras del capitalismo como una buena razón para abandonar la historia de nuestra lucha, sino que absorbemos esa promoción para llenarla de contenido, con los pies en el barro, todos los días. Sólo así, nos sentimos dueños de una identidad invulnerable a mezquindades, propias y ajenas; dueños de una identidad que nos representa a todos los que buscamos, hacia adentro y hacia afuera, esa coherencia guevarista que nos imponemos día a día.

Fidel y Martí.El horizontalismo extremo que pregonan los colegiados en pregonar no hace más que abrir las puertas al camino incipiente que conduce a la parálisis orgánica forzada; un destino utópico para tantos subconscientes, y otros tantos conscientes, que aspiran en la mayor de sus revoluciones a guardar la lucha en la cubetera para sentarse a mirar televisión; aunque ésa no resulte una opción para quienes no ¿gozan? del ¿beneficio? de la ¿luz?

No es necesariamente la lucha armada en otra coyuntura, ni la crisis financiera actual, la que nos obliga a reivindicar a Cuba, como símbolo de tantos pueblos, y al Che, como símbolo de tantos Che, sino la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Tal vez eso, nos encuentre en el camino con Galeano, Benedetti, Santoro, Saramago, García Márquez o Cortázar, por nombrar sólo a los militantes de letras que reconocen, reivindican y jamás hubieran negociado esa misma historia. De ellos, los grandes medios multinacionales y monopólicos bien se han encargado de difundir sus preciadas piezas literarias, sin poner el eje en su mirada tantas veces directa, tantas veces nítida, sobre Cuba, sobre el Che, sobre todo lo que expresan Cuba y el Che. Y aun así, aquí nos hemos fortalecido con el brillo de esas miradas.

Pensando un movimiento amplio seguimos encontrándonos, vecinos de diferentes barrios, de diferentes realidades, acá, en la cancha, que no se parece en nada a una biblioteca hermética o a una universidad cerrada en su propio reality show. Del otro lado, estará siempre vigente la opción de eludir compromisos, sin rendir cuentas a los compañeros y a la propia historia que se dice reivindicar, para jugar a la militancia con los ojos cerrados. Habrá quienes elijan no mirar. Y habrá también, sin dudas habrá, quienes opten por un horizontalismo estático, que se parece bastante a la siesta. Para divertirse “todos por igual”, elegirán un día que ninguno toque la pelota. Pues bien vale remarcar que los goles en equipo se hacen pateándola.

La memoria.Tal vez no hayamos podido expresar todo lo que quisimos decir, en este texto. Y quizá mañana no podamos redactarlo mejor. Pero por suerte, o por algo que no tiene nada que ver con la suerte, elegimos un sol que amanece, cada día, cargado de historia. Y justo ahí, lo vimos. Encandilados por la intensidad de su vida, por la irrealidad de su muerte y por la genialidad de sus líneas, tomamos y volcamos este párrafo histórico, de Rodolfo Walsh: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las demás cosas”.

 



VIVIR PARA NOSOTROS by hastalavictoriasiempre
24 junio 2009, 7:21 pm
Filed under: Una cultura latinoamericana

Mugica6

Desde la diversidad religiosa y desde la reivindicación de los hombres que lucharon y siguen luchando por una sociedad más justa, queremos compartir un texto escrito por el Padre Carlos Mugica, quien vivió para su militancia y murió asesinado a causa de su compromiso social.

Meditación en la villa

Mugica4Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos, que parecen tener ocho años, tengan trece:
Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro; yo me puedo ir, ellos no;
Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas, de las que me puedo ir y ellos no;
Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme de que ellos no pueden hacerlo;Mugica2
Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie hace huelga con su hambre;
Señor, perdóname por decirles “no sólo de pan vive el hombre”, y no luchar con todo para que rescaten su pan;
Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí. Ayúdame.
Señor, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos.
Señor, quiero estar con ellos a la hora de su luz. Ayúdame.



Consternados, rabiosos by hastalavictoriasiempre
18 mayo 2009, 5:12 pm
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Mario Benedetti.

Haciendo gala del mismo descaro que manifiestan ante cada aniversario del nacimiento del Che, cuando el mercado presenta la oportunidad de aumentar la venta de merchandising revolucionario y entonces transforman su discurso, siempre falaz y grotescamente escindido de la acción, los grandes medios de desinformación ponen ahora en oferta un profundo dolor por la ¿muerte? de Mario Benedetti.

Un mortal de poesía, de amor, de letras, tal vez pueda encontrar el fin de un camino a la hora de morir, pero un hombre de lucha, de sueños y de revolución, a lo sumo se aleja para tomar envión. Ese extraordinario ser que de repente parecen añorar los grandes monopolios de la comunicación ha dejado un legado de coherencia que los deja en evidencia, una vez más. Mientras estén preocupados por vender o consumir más y más ejemplares en los kioscos de diarios, humectando la ley de oferta y demanda con las lágrimas que producen sobre su adiós, nosotros estaremos ocupados en que jamás puedan enterrarlo.

Simplemente, como ayer, como hoy, como mañana, seguiremos levantando su bandera cultural, latinoamericana, guevarista, reflexiva, activa y militante. Nosotros, los que extrañaremos su prosa y su magia literaria como la más bella expresión de un espíritu revolucionario cautivado por la Revolución cubana, rendimos y rendiremos siempre nuestro homenaje al pensador uruguayo avanzando hacia la utopía que lo elevó hasta estar nube, estar lluvia, estar estrella.

Mario Benedetti, con Daniel Viglietti.Ese hombre, que por estas horas descubren admirar los dueños de la mentira, los editores de los ejemplos, los comerciantes de la dignidad, regará su inmortalidad sobre tanta inmoralidad, pero no por sus obras; no por sus premios; no por su talento. Nuestro Mario será eterno porque la convicción de entregar su vida por una causa justa le ha otorgado la capacidad de escribir maravillas como éstas. Que a nadie se le olviden.

No hubo dos Benedetti, ni tres, ni cuatro. Hubo uno: el escritor inigualable, el poeta inmortal y el ser tan humano convivieron 88 años sobre la única plataforma ideológica que permite terminar de entender la realidad de su vida, para empezar a entender la irrealidad de su muerte.
 

Hasta (la victoria) siempre, Mario.

 

SOBRE EL CHE (octubre de 1997):

Mario Benedetti, y el Che.Lo han cubierto de afiches, de pancartas
De voces en los muros
De agravios retroactivos
De honores a destiempo

Lo han transformado en pieza de consumo
En memoria trivial
En ayer sin retorno
En rabia embalsamada

Han decidido usarlo como epílogo
Como última thule de la inocencia vana
Como añejo arquetipo de santo o Satanás.

Y quizás han resuelto que la única forma
De desprenderse de él
O dejarlo al garete
Es vaciarlo de lumbre
Convertirlo en héroe
De mármol o de yeso
Y por lo tanto inmóvil
Mejor como mito
Silueta o fantasma
Del pasado pisado

Sin embargo los ojos incerrables del Che
miran como si no pudieran no mirar
asombrados tal vez de que el mundo no entienda
que treinta años después sigue bregando
dulce y tenaz por la dicha del hombre.

 

SOBRE FIDEL (agosto de 2006):

Mario Benedetti, y la propiedad privada.“He pasado en Cuba varios períodos: la primera vez como invitado y luego varias más como exiliado. Desde su estallido, la Revolución Cubana fue una gran sacudida para nuestra América. En el Río de la Plata, los sectores culturales habían atendido primordialmente a Europa, pero la Revolución nos hizo mirar a América Latina. No sólo para interiorizarnos de los problemas del subcontinente sino también para aquilatar el poder y la presión de los Estados Unidos.

 En cuanto a la personalidad del propio Fidel, debo consignar que estuve varias veces con él y pude apreciar la sencillez de sus planteos, un inesperado y excelente nivel cultural, la franqueza de que hacía gala ante nuestras objeciones y su infranqueable voluntad de defender y mejorar el nivel de su pueblo.

Los datos, fácilmente comprobables, de que en la isla virtualmente no existen analfabetos (pude ver a octogenarios que asistían a clases de enseñanza primaria), que la atención a la salud es gratuita y del mejor nivel (de mi propio país viajan constantemente enfermos de cataratas y hasta de ceguera, que son atendidos gratuitamente y regresan totalmente recuperados), no deben olvidarse a la hora de juzgar su trayectoria.

En esta ocasión de sus bien ganados ochenta, es bueno que le regalemos nuestro sincero reconocimiento”.

 

Y OTRA MÁS, SOBRE EL CHE (octubre de 1967):

Mario Benedetti, rumbo a la utopía.Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nunca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort y el asma
da vergüenza cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido

eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
las buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

Mario Benedetti, de América Latina.dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo

basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos

claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará más limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella

donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones

donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.

Hace click, para escuchar el poeta al Che, leído por Mario Benedetti.



Las pelotas de la literatura by hastalavictoriasiempre
15 mayo 2009, 2:36 pm
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Robero Santoro.

Tengo ganas de llorar, pero con el puño cerrado, como elijo llorar. No me gusta escribir en primera persona del singular y no suelo hacerlo, porque no soy uno, soy muchos. Yo, La Poderosa, soy muchos. Pero esta vez quiero, siento, necesito, escribir en primera persona porque tengo la convicción absoluta de que todos los que hacemos esta moto estamos representados por sus palabras, formados por su lucha, erguidos por su nombre, dolidos por su ausencia, convencidos por su convicción.

Mi propia historia me ha demostrado, en cuatro años y medio de viaje en colectivo, una realidad irrefutable: de ningún modo puede la historia ser solamente mía; de ningún modo puede ser solamente propia. Cada día, cada verso, cada gambeta, en la vida de Roberto Santoro, desde su primera manifestación política, en la literatura o en la pelota, ha marcado un rumbo poderoso, inevitablemente colectivo, inevitablemente activo. Sus reuniones en el grupo Barrilete, que descubrí tarde por culpa de la dictadura, por culpa de los monopolios de la comunicación y por culpa de los desactualizados curriculums escolares, me conmueven, me emocionan, me identifican. Podría incluso considerarme ahora ‘plagiador’ de un modo de construir conciencia. Podría y debiera hacerlo, si no me sintiera absolutamente parte de esa misma línea histórica, enorgullecido de encarnar una extensión en la lucha de tantos que desaparecieron para que no desapareciera el derecho a soñar.

Roberto Santoro.Escarbando en la tristeza de esos curriculums incompletos, no se me hace difícil entender por qué razón chuparon al Pelado Santoro del corazón de la escuela, donde trabajaba como preceptor. Ahí, en sus libros, en sus publicaciones autónomas, en el fútbol y en su grupo cultural multidisciplinarlo Gente de Buenos Aires, Santoro entendía un solo modo de actuar, una sola razón para vivir. Y entonces, la historia se me para al costado y me pasa en una curva. Pobre del que crea que la historia es cosa del pasado. Seguramente corto tramo habrá recorrido del camino al Hombre Nuevo, esa meta utópica a la que sólo se arriba avanzando hacia adelante, sin dejar nunca de mirar hacia atrás.

Cada miércoles, en la atmósfera de la Buenos Aires que enamoraba a Santoro, hay una reunión de La Poderosa, para repasar su legado o para recordar al Che, pero sobre todo para construir sin excusas, para construir mañana mismo, para construir entre todos. Qué difícil sería explicarlo, si no lo hubiera explicado ya el Pelado, el 10 de abril de 1964, en el acto de la Alianza Nacional de Intelectuales: Una cosa sé y muy importante: el asunto no es ser optimista sino apasionados. Frente a tanta indiferencia el camino es poner sangre en las cosas; pegarle al mundo que nos rodea, la vitalidad de la acción. No un sistema de ideas estático; queremos ideas que se muevan, que puedan ser puestas en práctica. Y no nos asusta el error porque, si muchas veces nos equivocamos, fue porque muchas veces emprendimos acciones, por entender que de nada valen las pulcras teorías si no van acompañadas de trabajo.

Roberto Santoro.Algunos dirán que Santoro es poeta, aunque él, siempre más humilde que todos, prefería decir que hacía cosas. Otros dirán que, en realidad, Roberto es escritor, aunque se haya peleado con las grandes editoriales, para poner manos a la obra en la elaboración artesanal de los libros, porque hasta entonces, más allá de haberlos escrito, no tenía nada que ver con la realización. Tal vez, muchos elijan definirlo, como se define él, obrero de la literatura, y será inapelable. O quizá haya también quien prefiera decir que Santoro es un hombre del fútbol, pero eso obligaría a pensar de qué fútbol, y si obligara a pensar, qué bueno sería.

Yo preferiero decir que Santoro es un Poderoso, un poderoso militante con una Herramienta, en la que supo publicar sus argumentos para defender a la Agrupación Gremial de Escritores, en agosto de 1975: La Agrupación es un frente. Dentro de él se incluyen distintas corrientes de opinión. Roberto Santoro.Trabajamos sobre la base de puntos mínimos de coincidencia. Nuestra posición siempre ha sido clara. Ahí está nuestra obra. Desechamos el sectarismo por inútil. Conocemos a muchos citadores que viven hablando y tienen tan aceitada la ideología como oxidada la práctica. Preferimos a los que a través del trabajo permanente, anónimo, militante, impulsan y van ganando compañeros para el frente cultural que será parte del frente político que debemos construir. La diferencia de la Agrupación con otros movimientos o frentes es que su existencia es cierta: funcionamos todas las semanas en reuniones de discusión y trabajo. Vamos alcanzando, sin apuro, los objetivos trazados. Es necesario que se comprenda que nuestra acción es a largo plazo.

Así se cerró entonces la última reunión de La Poderosa, en homenaje a tus 70 años. Habrá quienes crean que estás desaparecido. Yo sé muy bien que el próximo miércoles volverás a aparecer. Nos vemos.



Cargá tu celu by hastalavictoriasiempre
8 abril 2009, 12:00 am
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robertobolano

 

Cuando Salvador Allende llegó al gobierno chileno, Roberto Bolaño tenía 17 años y vivía en México desde los 13, pero en 1973 decidió volver a su país natal para apoyar el proceso de transformación popular que en aquel momento también se impulsaba desde el Palacio de la Moneda. El viaje no fue sencillo y terminó, como el andar de La Poderosa II, en Chile. Luego de trasladarse a dedo, en barco y en micro de Norte a Sur por América Latina, Bolaño llegó unos pocos días antes del Golpe de Estado que instauraría uno de los períodos más oscuros de la historia chilena, con Pinochet en el poder y con el suicidio de Allende. Además, Roberto fue encarcelado y liberado por una casualidad a los ocho días, porque entre las políticas institucionales y las prácticas hay relaciones interpersonales; hay, como escribiera Neruda, “humanos, sin más títulos que ése”: a Bolaño lo ayudó un policía que debía custodiarlo, pero que había estudiado con él.

amanecernegroAmanecer Negro podría usarse como metáfora de esos tiempos en los que el Plan Cóndor comenzaba a abrir sus alas asesinas sobre Latinoamérica. Sin embargo, en su novela póstuma, 2666, que se publicó 30 años después de la muerte de Allende, Bolaño juega con la polisemia del lenguaje y delata cuánto preconcepto puede haber en el sentido que se le puede dar a una lectura, a una mirada, cuánta carga política pueden tener las palabras y cuánto hace falta entender y poner en práctica la diversidad cultural para superar esa cantidad de prejuicios. Porque Amanecer Negro, en la novela, es una revista de la comunidad negra de Nueva York que, obviamente -desde este punto de vista-, le da el mismo sentido positivo a “amanecer“, que a “negro”.

 

cheentregadiplomasUno de los personajes de 2666, Fate, es periodista y la primera nota que le aceptaron en esa revista fue una entrevista a Antonio Ulises Jones, un militante de unos ochenta años que vivía en un apartamento de dos habitaciones en una de las zonas más depauperadas de Brooklyn. Con su mirada, coincidimos en muchos aspectos y disentimos en algún otro. El punto aquí es compartir determinadas concepciones que Bolaño le infiere a su personaje más allá de cualquier lineamiento partidario.

La idea de educación, enseñanza y aprendizaje mutuos, aparece con toda la fuerza simbólica de la imagen colgada en la pared del apartamento de Jones. En la foto había un tipo muy grande, de un par de metros, por lo menos, vestido como un obrero de la época, en el momento de recibir un diploma escolar de manos de un niño que miraba directamente a la cámara y sonreía mostrando una dentadura blanquísima y perfecta. El rostro del obrero gigantesco también, a su manera, parecía el de un niño.

 

 Ese soy yo –le dijo Antonio Jones a Fate la primera vez que éste fue a su casa-, y el grandullón es Robert Martillo Smith, obrero de mantenimiento del municipio de Brooklyn, experto en meterse dentro de las alcantarillas y luchar con cocodrilos de diez metros.

marxFate y Jones tuvieron tres charlas y un largo cuestionario de por medio. En un momento, Fate le preguntó por Stalin y Antonio Jones le respondió que Stalin era un hijo de puta, porque el viejo no asimilaba a Marx con todos los que se decían marxistas. Por eso, cuando Fate le preguntó por Marx, Antonio Jones le respondió que por ahí, precisamente, tenía que haber empezado: Marx era un tipo magnífico. A partir de ese momento Antonio Jones se puso a hablar de Marx en los mejores términos. Sólo había una cosa de Marx que no le gustaba: su irritabilidad. Esto lo achacaba a la pobreza, puesto que para Jones la pobreza generaba no sólo enfermedades y rencores sino también irritabilidad.
La polisemia, la importancia del punto de vista que se toma en cada cosmovisión, se hace explícita cuando Antonio Jones sin que viniera a cuento, se puso a cantar el himno de su insignia ideológica socialista. Abrió la ventana y con una voz profunda que Fate no le hubiera supuesto jamás, entonó las primeras estrofas: Arriba los pobres del mundo, de pie esclavos sin pan, para después preguntarle a Fate si no le parecía que era un himno hecho especialmente para los negros. No lo sé, dijo Fate, nunca lo había pensado de esa manera.
 

roberobolano3Quizá todo lo anterior sea sólo una introducción necesaria para comprender desde nuestra perspectiva las últimas palabras de Jones y saber quién expresa lo poderoso que es ser un militante convencido y comprometido, o quién nos recuerda que donde haya un militante de La Poderosa habrá un foco de la organización defendiendo las mismas bases que sus compañeros de otros espacios y luchando por la misma transformación.

Durante la Segunda Guerra Mundial los aliados partidarios de Jones habían sido más de mil. Después de la guerra el número subió a mil trescientos. Cuando empezó el macarthysmo ya sólo eran setecientos, aproximadamente, y cuando terminó no quedaban más de doscientos, en Brooklyn. En los años sesenta sólo había la mitad y a principios de los setenta uno no podía contar más de treinta, desparramados en cinco células irreductibles. A finales de los setenta sólo quedaban diez. Y a principios de los ochenta ya sólo había cuatro. Durante esa década, de los cuatro que quedaban dos murieron de cáncer y uno se dio de baja sin avisarle nada a nadie. Tal vez sólo se fue de viaje y murió en el camino de ida o en el camino de vuelta, reflexionó Antonio Jones. Lo cierto es que nunca más apareció, ni por el local ni por su casa ni por los bares que solía frecuentar. Tal vez se fue a vivir con su hija en Florida. Era judío y tenía una hija que vivía allá. Lo cierto es que en 1987 ya sólo quedaba yo. Y sigo aquí, dijo. ¿Por qué?, preguntó Fate. Durante unos segundos Antonio Jones meditó la respuesta que iba a dar. Finalmente lo miró a los ojos y le dijo:

 

 

Porque alguien tiene que mantener operativa la célula.

 

 

 



Humanos, sin más títulos que ése by hastalavictoriasiempre
1 abril 2009, 12:00 am
Filed under: Una cultura latinoamericana

 

pablo-neruda

La Poderosa avanza por un camino de transformación, descubriendo la inutilidad del odio y reivindicando valores tan simples y tan complejos como la unión, la libertad o la diversidad cultural, ideológica, religiosa, política.
Sin la intención de establecer ningún lineamiento partidario, desde la tierra de Salvador Allende, donde regresamos 57 años después del paso de La Poderosa con Granado y el Che, compartimos ahora un texto de Pablo Neruda, que forma parte de su libro de memorias Confieso que he vivido. Camino a esa gran ternura, a esa amabilidad duradera que se percibe tan nítida en la cotidianeidad del pueblo cubano y que construye la gran mayoría, la única mayoría, todos, se enlaza la infinita mancomunión humana, capaz de hablar, leer, escuchar, florecer.

POESÍA Y POLICÍA   

Una vez en Isla Negra nos dijo la muchacha: “Señora, don Pablo, estoy encinta”. Luego tuvo un niño. Nunca supimos quién era el padre. A ella no le importaba. Lo que sí le importaba era que Matilde y yo fuéramos padrinos de la criatura. Pero no se pudo. No pudimos. La iglesia más cercana está en El Tabo, un pueblecito sonriente donde le ponemos bencina a la camioneta. El cura se erizó como un puerco espín. “Un padrino comunista? Jamás. Neruda no entrará por esa puerta ni aunque lleve en sus brazos a tu niño”. La muchacha volvió a sus escobas en la casa, cabizbaja. No comprendía.

En otra ocasión vi sufrir a don Asterio. Es un viejo relojero. Ya tiene muchos años; es el mejor cronometrista de Valparaíso. Compone todos los cronómetros de la Armada. Su mujer se moría. Su vieja compañera. Cincuenta años de matrimonio. Pensé que debía escribir algo sobre él. Algo que lo consolara un poco en tan grande aflicción. Que pudiera leerlo a su esposa agonizante. Así lo pensé. No sé si tenía razón. Escribí el poema. Puse en él mi admiración y mi emoción por el artesano y su artesanía. Por aquella vida tan pura entre todos los tic-tacs de los viejos relojes. Sarita Vial lo llevó al periódico. Se llama La Unión este periódico. Lo dirigía un señor Pascal. El señor Pascal es sacerdote. No quiso publicarlo. No se publicaría el poema. Neruda, su autor, es un comunista excomulgado. No quiso. Se murió la señora. La vieja compañera de don Asterio. El sacerdote no publicó el poema. 

allende-y-neruda2

Yo quiero vivir en un mundo sin excomulgados. No excomulgaré a nadie. No le diría mañana a ese sacerdote: “No puede usted bautizar a nadie porque es anticomunista”. No le diría al otro: “No publicaré su poema, su creación, porque usted es anticomunista”. Quiero vivir en un mundo en que los seres sean solamente humanos, sin más títulos que ése, sin darse en la cabeza con una regla, con una palabra, con una etiqueta. Quiero que se pueda entrar a todas las iglesias, a todas las imprentas. Quiero que no esperen a nadie nunca más a la puerta de la alcaldía para detenerlo y expulsarlo. Quiero que todos entren y salgan del Palacio Municipal, sonrientes. No quiero que nadie escape en góndola, que nadie sea perseguido en motocicleta. Quiero que la gran mayoría, la única mayoría, todos, puedan hablar, leer, escuchar, florecer. No entendí nunca la lucha sino para que ésta termine. No entendí nunca el rigor, sino para que el rigor no exista. He tomado un camino porque creo que ese camino nos lleva a todos a esa amabilidad duradera. Lucho por esa bondad ubicua, extensa, inexhaustible. De tantos encuentros entre mi poesía y la policía, de todos estos episodios y de otros que no contaré por repetidos, y de otros que a mí no me pasaron, sino a muchos que ya no podrán contarlo, me queda sin embargo una fe absoluta en el destino humano, una convicción cada vez más consciente de que nos acercamos a una gran ternura. Escribo conociendo que sobre nuestras cabezas, sobre todas las cabezas, existe el peligro de la bomba, de la catástrofe nuclear que no dejaría nadie ni nada sobre la tierra. Pues bien, esto no altera mi esperanza. En este minuto crítico, en este parpadeo de agonía, sabemos que entrará la luz definitiva por los ojos entreabiertos. Nos entenderemos todos. Progresaremos juntos. Y esta esperanza es irrevocable.

 Pablo Neruda