La Poderosa


Nuestra Señora de los Baños by hastalavictoriasiempre
25 febrero 2009, 3:36 pm
Filed under: Grandes pensadores

 

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La fiesta de bienvenida latía en los pasillos nocturnos del hotel, entre fuertes correntadas de aires de mar que parecían imitar al rugido de los caracoles. Pelos mojados, anteojos enormes y camperitas colgando de los hombros hacían sentir un viento de noche, de festival. Y ahí llegaba él, trabando sus pectorales, con bermudas empapadas, andar arrogante, sonrisa soberbia y un metro cuarenta de pura escultura ósea. Tiró la toalla en el banco del vestuario y chapoteando en el piso inundado se adentró en su ducha, para intentar desprenderse de los granos de arena que absorbieron sus poros y sus nalgas, por qué ocultarlo, tras haberle servido de materia prima a los artistas culinarios de la categoría Mayores, en las 512 milanesas que rebozaron con sus 35 kilos de peceto, haciéndolo rodar para un lado y para el otro, de una punta a la otra sobre las playas de Chapadmalal.

 

banos82Tal vez por esa carga de ira acumulada, propia de cualquier carne sometida a un empanado involuntario, Osmar empezó a chorrear ironía para las duchas del costado, ocupadas infortunadamente por dos de sus compañeros mayores. Estaba por fin bajo el agua sin sal, enjuagándose con furia, cuando comenzó a vociferar sus vaticinios para la noche que lo esperaba allí afuera.

 

          A cada uno de ustedes, le voy a presentar una chica, prometió, con dicción zezeosa, acorde a sus 8 años, y un tono politicón, desprendido de su inocultable inclinación populista y demagógica.

          ¿Y cómo son las chicas, para ir sabiendo?, indagó, interesado, uno de los beneficiarios del plan.

           Mirá, irrumpió, imponiendo una pausa, la tuya va a ser una enana, porque vos sos un duende, y la tuya –en alusión a su otro lateral-, será una señora de unos 53 años, advirtió, reparando en la avanzada edad del ofrecido.

          Bueno… -profundizó el “Duende”-, ¿pero de qué atributos físicos estamos hablando? ¿Buenos pechos?

          Y… –meditó, con tono reflexivo-, sí, pero bastante caídos.

          En fin; eso es lo de menos. ¿Es una buena mujer? ¿O qué onda?, se quiso consolar por fin el congraciado, algo ansioso ya.

 

banos72Fue entonces que Osmar consideró necesaria una respuesta más contundente, tajante, categórica, y tomó distancia del bullicio del agua rompiendo en su cabeza, para caminar hasta el banco donde esperaba su toalla. Ahí se envolvió como un panchuque tucumano y dio media vuelta. Miró de frente a la ducha contigua y, con una mezcla de superación e indignación, exclamó: “Y… ¡virgen no va a ser!”.

 

Incumplida y hasta olvidada la promesa, la noche del jueves tuvo un transcurso feliz para él, entre manchas y correteos por todo el hotel, hasta que el sueño lo venció. Su iniciativa celestina y posiblemente sarcástica fracasó o se diluyó en el preciso momento en el que encontró al resto de sus compañeros más grandes desplegando sus alas como buitres por el terreno de baile y hasta tropezó, para su sorpresa, con el abandono de su propio hermano, de apenas 11 años, que también lo relegó por una misión de faldas. Frustrado primero e indiferente después, convocó por unos segundos la atención de los adultos presentes y resolvió jugar el resto de la noche a cualquier cosa que se le ocurriera para demostrar una autonomía lúdica admirable, que sólo claudicó con el desmayó final en la habitación.

 

banos4Recién con el atardecer del viernes llegó el demorado, pero inexorable reclamo de sus vecinos de ducha en el regreso de la playa. Volvía la caravana de los más grandes con los más chicos, cuando Osmar se vio obligado a rendir cuentas de su compromiso trunco delante del grupo y en especial de un atento compañerito, alfeñique de envase y de personalidad atómica, que se autoproclama “Gavilán” entre las 21 y las 24; “Purohuesos”, desde la medianoche hasta el amanecer; y simplemente “Ronan”, en el resto del trajín diario que hace rotar a su triple personalidad; cada una de ellas forrada de un léxico y un vestuario acorde a un carácter específico.

 

          No sé qué fue lo que pasó anoche, se exculpó Osmar.

          ¿Qué pasó con qué?, preguntó un despistado curioso que también acompañaba la caminata de regreso de la playa.

          No sé qué pasó con las mujeres que pensaba presentarles a estos dos…

          Sí, pero aclará qué tipo de mujer era, exigió el Duende.

          Ya les dije: virgen, olvídense, remarcó, enfáticamente.

 

banos61De inmediato, el mismo imprudente pretendió poner entre las cuerdas a Osmar, perturbando con su indagatoria, sin advertirlo, a la concentración disimulada de un Ronan que seguía el diálogo letra a letra. “Pero Osmar, ¿vos sabés qué significa que una mujer no sea virgen?”, preguntó el curioso.

 

Y, por supuesto… ¡Que ya lo hizo!, sentenció Osmar, con una marcada entonación catedrática, que acusaba cierta ofensa por la vulgaridad de la pregunta.

 

banos3Y tanto fue así que, al escuchar ese rotundo “ya lo hizo”, Ronan vinculó el calificativo, el título eclesiástico y esa connotación negativa culturalmente adquirida, para algo tan macabro como el sexo, con el más atroz de los pecados indeseables de su lista, de modo tal que sucumbió ante la tentación ingobernable de entrometerse por fin en el diálogo, con una explosiva inquisición que seguramente hubiera hecho sonrojar a “Gavilán” o a “Purohuesos”, pero que por suerte apenas resultó un paquete de frescura, envuelto de ternura, en la sonrisa de su versión más encantadora.

 

          ¡Que ya hizo qué! ¿Qué ya se hizo pis en la cama?

 



Poder o no poder, ésa es la cuestión by hastalavictoriasiempre
23 febrero 2009, 6:06 pm
Filed under: La Poderosa en Buenos Aires

 

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Quién te va a creer que tanta cosa se consiguió por esfuerzo comunitario, que libre de publicidades es fuerza comunitaria. Quién te va a creer que al final no viajaron 40 pibes a la pretemporada en la arena, sino 60. Quién te va a creer que las pibas y los pibes fueron recibidos por otros pibes y otras pibas de todo el país, en una fiesta multitudinaria que, copada de cumbia y reggaeton, no dejó lugar para el alcohol. Quién te va a creer que esta vez no hicieron falta carpas, porque toda la delegación se hospedó en un hotel. Quién te va a creer que este año no puso los pies en el mar el Fútbol Popular de un solo barrio, sino que Zavaleta y Retiro llegaron de la mano a la orilla en Chapadmalal. Quién te va a creer que esto recién es la orilla.

 

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Quién te va a creer que chicas y chicos de acá, de ahí, de allá, jugaron mil y un picados con desconocidos de todos lados, que eran amigos un rato después. Quién te va a creer que este año el fogón se hizo sin fuego y a puertas cerradas, pero con una ronda más caliente y más grande que nunca. Quién te va a creer que el mensaje del Fútbol Popular, que ya hicieron propio el Vasco Olarticoechea, Mariano Juan, Diego Maradona, Sergio Goychochea, Eber Ludueña y Facundo Sava, lo transmitió ahora Ramón Cabrero. Quién te va a creer que esa charla con el técnico de Lanús, campeón primero y entrenador de Inferiores después, haya salido en todos los diarios para que Zavaleta y Retiro sean buena noticia.

 

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Quién te va a creer que Osmar y el Coreano, tras haberse perdido el viaje de los peques, fueron invitados al viaje de los grandes y hasta conocieron una matinée, entre una tarde de teatro y otra de agua llena de sal. Quién te va creer que un proceso de educación popular de apenas cinco años tenga ya como referentes a los pibes que se iniciaron jugando. Quién te va a creer lo rico del morfi, lo brillante del sol, lo interminable de las noches, lo divertido de las habitaciones, lo inundado del baño, lo diferente de las tonadas, lo fuerte de los abrazos.  

 

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Quién te va a creer que un largo viaje en micro y un más largo viaje en tren desembocaron en sonrisa, por un cartel de bienvenida que Retiro preparó de antemano. Quién te va creer que las madres laburaron en un silencio catedrático para sorprender a todos con unos souvenirs espectaculares. Quién te va a creer que la caravana de Zavaleta llegó a la rambla de Mar del Plata y el famoso humorista chileno pidió un aplauso en público para el Fútbol Popular. Quién te va a creer que 60 pibes, de entre 11 y 17 años, terminaron nocaut, dormidos, desmayados sobre la mesa del desayuno, soñando la proyección de un año y de una vida que están construyendo con sus propias manos.

 

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Quién te va a creer que las miradas de 60 vecinos se enredaron en una ronda por cuarto año consecutivo, para ejercitar la memoria y para resaltar cada voluntad individual en un crecimiento cada vez más colectivo. Quién te va a creer que tanto orgullo sea posible sin ofrecer al barrio como un producto de mercado y rechazando las ofertas de convertir en propiedad privada, personal o partidaria, la lucha comunitaria.

 

chapcaras

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Día a día, descubrimos más y más poder escondido acá, donde supuestamente no se puede poder. Sin dudas, quien haya sentido en la cara el viento de la moto a lo largo de estos años y quien haya estado el 30 de enero en Chapadmalal, llenándose el tanque en el foro social de La Poderosa, con nafta bonaerense, cordobesa y tucumana, te va a creer, todo esto que dejó el viaje y todo eso que se viene por el camino que no pudieron ni podrán borrarnos con los medios y los miedos que pretenden imponer, para poder auspiciarnos, para poder arrastrarnos, para poder decir que no podemos.  

No podrán convencernos, sin vencernos. Frente a la apatía mediatizada, el individualismo globalizado y la epidemia de ceguera, la profunda contraofensiva de los barrios reivindica el poder popular, que sólo se construye colectivamente y mirándonos a los ojos.